Mujeres rurales de Florida,organizadas por más de dos décadas
Dos décadas atrás, las integrantes del entonces novel grupo de mujeres del área rural lechera de Florida encontraban maneras de mandarse mensajes, pese a que las comunicaciones en el medio que vivían eran complejas. Cartitas en los camiones que llevaban los tarros de los tambos, o espejos y linternas cuando el ómnibus las dejaba en la ruta, eran métodos que utilizaban. Hoy lo resuelven todo con un mensaje de texto.
En un ambiente generalmente machista, las mujeres rurales suelen trabajar a la par de los hombres, y hacer suyas las tareas que les han hecho propias. Como si no fuera suficiente, muchas veces «son concebidas poco más que reproductoras y nada más», tal como comentó a LA REPUBLICA la coordinadora del grupo, maestra Silvia Páez.
Isabel Olivo, de la zona rural de Maciel, llegó a los festejos de los 23 años del grupo con un poema para compartir. «Esas manos» se titula, y lo escribió ella misma. «Esquila, ordeñan / crían guacho un cordero / Envasan para el invierno / Siembran, cosechan. // Cortan y juntan leña / Empuñan el arado / Hacen a las brasas un asado / Curan una bichera. // Incansables, esas manos / amasan pasteles y tallarines / Carpen y riegan plantines / Zurcen un pantalón. // Esas manos callosas, rústicas, / al instante se transforman / en suaves y amorosas / para un mimo, una caricia». Sus compañeras, lo leyeron emocionadas.
Del festejo a la organización se pasa en un segundo. En la misma reunión que se comparte un postre en el que abundan chantillí y frutillas, se ultiman los detalles para una actividad en la escuela de Chamizo Nuevo, donde se llevará a cabo un taller de salud, en el que además de la charla informativa tomarán la presión, harán pesquisas visuales, hemoglucotest, exámenes de mama y extracción de muestras para el pap.
El 15 de octubre el grupo de Mujeres del Area Rural Lechera de Florida, del que aún participan algunas de sus fundadoras, pese a tener que viajar no tan cómodas a sus más de 80 años, cumplió 23 años de existencia.
Las primeras reuniones tenían como objetivo pedir mejores precios y un pago en fecha de la leche que producían en sus tambos, para lo que se reunieron con el directorio de Conaprole. Esa organización inicial, que luego fue creciendo con el apoyo de Plemu y que fue recibiendo, con el correr de los años, ayuda de organismos de otros países, con el tiempo fue adoptando el tema salud como eje, aunque no el único.
Han cubierto todo el departamento y han posibilitado acceso a información y servicios a mujeres que, pese a tanto avance tecnológico en materia de comunicaciones, sigue en lo recóndito del interior más profundo. De hecho Silvia Páez indica que el problema de la violencia hacia la mujer rural «es mucho más complejo», y para él «no están previstos modos de actuación acordes a las características».
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