Humo. Del e-banking al e-cigarrette

¿Se fumaría usted uno de los polémicos cigarrillos electrónicos?

El hábito de fumar es poderoso porque da satisfacción física y muchas veces psicológica a quien lo practica. Cuando se invento el cigarrillo electrónico, el primer problema se planteó en los Estados Unidos.

La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de ese país rechazó el invento procedente de China, pues los componentes no habían sido aprobados por su organismo de salud.

Ahora una empresa argentina diseñó su propio e-cigarrette y en el país vecino ya fue puesto en venta al público. El invento se patento como Oxigen, y parece un nebulizador más que cigarrillo.

En realidad es un vaporizador (que obtiene su energía de una pila) que mueve un atomizador conteniendo en su interior un cartucho.

El cartucho tiene un líquido saborizado.

No se enciende con fuego, sólo se inhala y se recarga porque el artefacto es de plástico.

Cuando el fumador inhala, el atomizador se activa y calienta el líquido saborizado del cartucho; en lugar de humo, la persona expele vapor sin olor; y su parecido con el cigarró está en la luz roja, en el extremo, que simula fuego.

Hasta su reciente aparición en el mercado, en Argentina se ofrecían en venta a través de Internet dispositivos similares al presentado por Oxigen, a precios que oscilan entre 150 y 400 pesos locales (39 a 105 dólares), con o sin nicotina.

Sin embargo, en oportunidad de la presentación de Oxygen, el director de marketing de la empresa, Sebastián Gómez, subrayó que el producto, recientemente puesto en venta, «no contiene derivados del tabaco, sólo aroma y vapor de agua».

Aún así la presentación del producto en el país vecino estuvo cargada de aspectos polémicos, y el experto del servicio de Neumología del Hospital Austral, Alejandro Videla, recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó en septiembre de 2008 no promover estos productos sin antes comprobar su eficacia, pese a que en Argentina la promoción se hace con el eslogan «deje de fumar sanamente».

 

Nicotina sí, nicotina no

Los e-cigarrettes chinos ­que son también ilegales en Australia y Hong Kong­ tienen nicotina, los argentinos no, sólo contienen vapor de agua.

En muchos países se prohibió a los fabricantes de estos cigarrillos sugerir que sus productos tienen aplicaciones médicas, como por ejemplo publicitar que sirven para dejar de fumar.

En Uruguay, donde esta prohibido fumar en todo ámbito cerrado y bajo techo, este elemento podría aliviar el ansia de fumar de los que no han podido superar la adicción, pero antes deberá pasar por los controles del Ministerio de Salud Pública.

Si bien no se puede garantizar que ayude a dejar de fumar, aparentemente su utilidad se encuentra en el hecho de que modera la cantidad de cigarrillos fumados ya que el e-cigarette no tiene los efectos nocivos del tabaco; tampoco perjudica a los terceros, porque no provoca emanaciones de humo.

Sí se ha revelado, como un instrumento eficaz en la sustitución de los elementos «mecánicos» del hábito de fumar, como por ejemplo encender un cigarrillo y mantenerlo en las manos mientras se consume, como hacen centenares de miles de fumadores, a todo momento, en todo el mundo.

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