El drama puertas adentro
Según el Sipiav (Sistema Nacional de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia), el gobierno debió asistir entre mayo de 2007 y diciembre de 2008 a 359 niños víctimas de violencia, y el 85% de los agresores eran familiares.
Así se informó ayer en la sala de conferencias y eventos del teatro Solís, durante el desarrollo de una jornada de reflexión: «Maltrato infantil: políticas de prevención y atención. Una visión regional», que fue abierta por la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, del representante de Unicef, Egidio Crotti, y por la consultora de Unicef, Soledad Larraín, autora de «Desafíos N°9: Maltrato infantil: una dolorosa realidad puertas adentro».
Una de las primeras constataciones presentadas en la oportunidad tiene que ver con el hecho de que el maltrato infantil se da con gran intensidad puertas adentro. El hogar que debería ser un ámbito de protección, se transforma en un espacio donde muchos niños padecen violencia.
En la oportunidad, la ministra Arismendi sostuvo que estudios realizados en 2008 desde el programa Infamilia del Mides sobre maltrato infantil, revelan una situación preocupante ya que, el 83% de los adultos encuestados en el área metropolitana de Montevideo, dijo haber ejercido alguna forma de violencia psicológica o física contra un niño de su hogar.
Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS) violencia se traduce por «el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad que cause, o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muertes, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones».
A su vez el trabajo de Larrain establece que «el maltrato infantil es un atentado a los derechos básicos de los niños, niñas y adolescentes, consagrados a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos».
«Asimismo señala que todos los menores de edad tienen derecho a la integridad física y psicológica y a la protección contra todas las formas de violencia».
Otro dato que da a conocer el documento es que en el mundo, unos 275 millones de niños y niñas son víctimas cada año de violencia dentro de sus hogares. Ambito que debería servir de protección, afecto y resguardo de los derechos.
Sólo en América Latina y el Caribe, 40 millones de menores de 15 años sufren violencia, abusos y abandono, ya sea en la familia, la escuela, la comunidad o las calles.
Avances alcanzados
A lo largo de las deliberaciones se manejó la certeza de que con políticas de prevención y atención, impulsadas a nivel oficial, se han alcanzado importantes avances en la materia. Aún así el asunto debe ser objeto de mayor atención puesto que se trata de un problema de índole cultural.
En ese sentido, la ministra Arismendi consideró que los estudios realizados el año pasado por el Ministerio de Desarrollo Social, sobre maltrato infantil, reflejan una «situación preocupante».
Según los datos que surgen de las pesquisas encargadas por la secretaría de Estado, hasta un 83% de los adultos encuestados en el área metropolitana de Montevideo, reconoció haber ejercido alguna forma de violencia psicológica o física contra un niño de su hogar.
La ministra enfatizó que en cierto sector de la sociedad «la violencia alcanza guarismos mayores a los señalados», porque estas situaciones están subdeclaradas.
Esto se debe a que las acciones violentas se toman como actitudes naturales, además de entrar en juego el rol de la autoridad en la familia.
Arismendi destacó que el desarrollo de políticas tendientes a romper el círculo de reproducción de la pobreza, el incremento de cuidados en los primeros 36 meses de vida (9 meses de embarazo, sumado a los dos primeros años de vida), más la extensión de los centros CAIF y de la educación inicial, han optimizado los resultados.
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