Ver a través de los ojos de un lazarillo
El uso de perros guías no está instaurado en nuestro país, el costo de éstos es muy elevado, mientras que su crianza implica la creación de una escuela especializada.
LA REPUBLICA conversó con Alberto Calcagno, quien además de tener su propio lazarillo, está trabajando para incrementar los beneficios para las personas que padecen discapacidades visuales.
Por un deterioro progresivo de la vista, Alberto perdió su capacidad de ver.
Hace seis años quedó ciego y desde el mes de febrero camina por las calles de Salinas y de Montevideo en compañía de Sunnee, su lazarillo.
Juntos, se desplazan por distintos rincones de la ciudad, teniendo cuidado con el tránsito y con los obstáculos que se presentan.
«Una vez que me recuperé anímicamente, comencé a interiorizarme en el tema», dijo Alberto Calcagno. «Porque fueron muy dramáticos los años anteriores; es un golpe duro darte cuenta que perdés la vista y no tenés posibilidades de nada», agregó.
Tras asumir su ceguera, comenzó a buscar información del tema, se dedicó a analizar las herramientas con las que contaba y detectar las que le hacían falta.
«Como fui criador y me gustaban los perros, empecé a indagar sobre la posibilidad de tener un perro guía, pero no existían en Uruguay», explicó.
Con el tiempo se enteró que la escuela de Michigan, Estados Unidos «Leader dogs for the blind», contaba en su programa con un cupo gratuito reducido para los latinoamericanos.
Gracias al programa de salud, Alberto viajó a Norteamérica y pudo recibir capacitación y volver en compañía de la perrita Sunnee; que significa: «iluminada por el sol».
El nombre de la mascota fue puesto por sus primeros dueños. Cabe señalar que durante el primer año de vida, los perros guías viven con una familia donde no deben desempeñarse como lazarillo.
Y una vez que están más grandes, es cuando comienzan a ayudar a las personas no videntes.
«¡Sunnee es divina!», aseguró Calcagno. «En la convivencia se adaptó bien a mi casa y a mi familia. ¡Es una dama, muy bien adiestrada!», puntualizó.
«¡Lo mejor es que hace ocho años que no caminaba con la velocidad con la que estoy caminando ahora!», comentó el entrevistado, quien reconoció que el bastón le posibilitaba el desplazamiento, pero debía hacerlo lento y con mucho cuidado.
El ingreso a los lugares públicos es uno de los temas más importantes en este momento.
«Soy el primero que tiene un perro guía y la gente está respondiendo muy bien, lo que sí hay que hacer es un poco de docencia. Trato de que la gente no se sienta violentada, sino que acepte la situación, trato de que la cosa sea de muy buen modo», dijo.
Y es que para subir a un ómnibus, comer en un restaurante, ingresar a una oficina a hacer un trámite o cualquier otra actividad, es indispensable que Alberto y Sunnee puedan ingresar juntos; y la mayoría de las veces está prohibido el ingreso con animales. Además de educar en la vida diaria, Calcagno integra la Fundación de Apoyo y Protección del Perro de Asistencia con el fin de incrementar las posibilidades a las personas con problemas de visión.
La apuesta más importante es la creación de la primera escuela de perros guía del país, «para que cualquier persona con dificultades en la vista pueda acceder a tener un lazarillo», explicó.
La misma será construida en el Saint Bois, puesto que les cedieron una parte del terreno.
Compartí tu opinión con toda la comunidad