Ministra Simon en Colonia: "Hay que poner en valor la plaza de toros"
«El patrimonio siempre genera conflictos», aseguró en Colonia del Sacramento la ministra de Educación y Cultura, ingeniera María Simon, refiriéndose a la necesidad permanente de cuidar el Barrio Histórico de esta capital departamental declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1995 para evitar acciones de presión y deterioro debido al incesante flujo turístico internacional.
Las apreciaciones de la ministra fueron vertidas después de que participara en la capital departamental de un taller sobre la implementación en Uruguay de la Convención Mundial de Patrimonio.
Abordada en la oportunidad por LA REPUBLICA, la ministra comentó: «Las soluciones de un sitio histórico como este barrio, muchas veces residen fuera del sitio».
«Hay que pensar en instalaciones afuera», propuso, «para que también se haga turismo en otros puntos de Colonia y de esa manera aliviar la presión humana, demasiado densa sobre el casco antiguo de la ciudad».
Simon explicó que ésa es una alternativa que se maneja en muchas otras partes y destacó que «en los sitios patrimoniales se trata de que todo el mundo pueda ver y disfrutar, porque son muy hermosos; pero hay que evitar tener una cantidad de gente junta en un mismo punto, porque al final puede resultar destructivo».
«Una multitud dando vueltas por las calles de Colonia, al final no disfruta nada, y además se crean otras actividades puramente comerciales que convierten al barrio (Histórico) en una especie de shopping a cielo abierto», evaluó.
Real de San Carlos
En una rápida revisión de potenciales atractivos turísticos de la capital departamental, la ingeniera Simon destacó que «fuera del Barrio Histórico coloniense está la zona del Real de San Carlos, que es muy hermosa y que necesita ser reactivada».
«Allí se encuentra, por ejemplo, la plaza de toros, que hay que poner en valor, ya que podría contribuir mucho más activamente al turismo de Colonia», estimó.
Ese ruedo fue inaugurado en enero de 1910 y sólo tuvo una vida útil de dos años, hasta que se implantó la prohibición legal de las corridas. Actualmente se mantiene en pie su estructura de hierro en tanto que con el paso del tiempo se ha ido acrecentando el derrumbe de las paredes.
Simon advirtió que su planteo se refiere a «restaurar el edificio», aunque «no a reconstruir» la plaza, y «tampoco se trata de pensar en corridas de toros como en los viejos tiempos, porque en nuestro país no hay cultura de toreo ni está permitido». Puntualizó sin embargo que «hay varias maneras de restaurar un bien: a veces pasa por dejarlo como está y asegurar que no se vaya a degradar, y en otros casos se trata de completarlo en forma visible, distinguiendo lo original de lo añadido».
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