TIENE LA PALABRA
La campaña electoral
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
Ha existido preocupación a nivel ciudadano, con respecto a la chatura de esta campaña política, con miras al acto eleccionario del 25 del corriente mes. También ha habido inquietud, más bien en algunos periodistas, por la ausencia de debates entre los presidenciables. Con relación a esto último, nuestro país, en su extensa vida cívica nunca se caracterizó por poseer la cultura del debate político previo a los comicios. Los mismos han sido muy esporádicos, siendo el último recordable, el que protagonizaron Sanguinetti y Vázquez, hace ya unos cuantos años.
Con respecto al bajo nivel intelectual de esta campaña electoral, no hay que olvidar que este contexto de confrontaciones y descalificaciones, no constituye una novedad en Uruguay, y no sólo en períodos preelectorales. A vía de ejemplo, y retrocediendo en la historia cívica de nuestro país a fines de los años cincuenta, nos encontramos con la primera perla digna de destaque.
En el año 1958, el Dr. Luis Alberto de Herrera, en una genial jugada política, consiguió que Benito Nardone, colorado él, periodista del diario batllista El Día, líder de la Liga de Acción Ruralista, se uniera a su fracción. Este hecho permitió al Partido Nacional ascender, luego de 93 años, a la divisional de privilegio.
El 30 de noviembre de 1958, la unificación herrero-ruralista triunfó sobre la UBD por más de 11.000 votos, y en su conjunto, el Partido Nacional arrollaba al coloradismo por casi medio millón de sufragios. Quedaba demostrada así, la superlativa incidencia de la «mano» dada por el ruralismo de don Benito, a los triunfadores blancos.
A los pocos meses el Dr. Herrera, por varias desavenencias con Nardone, utilizaba munición gruesa, y desde su diario El Debate insultaba a su socio político tildándolo de «comadreja colorada» y las huestes nardonistas de «asaltantes de caminos» (Historia de los Orientales C. Machado pág. 18(0 Como se observa, los hombres públicos de aquella época, no se tiraban precisamente con flores.
Vayamos a una segunda perla, casualmente también ligada al gran caudillo nacionalista. La trascendencia política de Eduardo Víctor Haedo en la grey blanca, fue superlativa. Un personaje de pensamiento liberal, campechano e imprevisible. Como hecho anecdótico basta recordar que, ante el asombro de la mayoría conservadora de su partido, se dio el lujo de invitar a su chalé de Punta del Este al «temible comunista barbudo», comandante Ernesto Che Guevara.
En el devenir de la política, Haedo tuvo un fuerte encontronazo con el Dr. Herrera, el que aprovechó la oportunidad para destratar a su correligionario, también desde El Debate, con la hiriente frase: «Miserable histrión las charcas te reclaman». Por lo expuesto, reiteramos, los políticos de antaño se manejaban también con epítetos descalificadores y conste que nos hemos referido, especialmente, a un prohombre del Partido Nacional y no a cualquier dirigente.
Más acá en el tiempo, concretamente en el año preelectoral de 2004, el otrora ministro de Turismo de Sanguinetti, Pedro Bordaberry devenido ahora en Pedro a secas, vaya uno a saber porqué, pretendió desprestigiar la figura del candidato del Frente Amplio, Dr. Tabaré Vázquez, con un soez y retorcido insulto: «Vázquez como el cantante Michael Jackson, que uno no sabe si es blanco o negro, hombre o mujer, uno lo mira y se pregunta qué es eso». (Brecha, 2/7/2004, pág. 12) esta inaudita bajeza orillera, del ahora presidenciable del Partido Colorado, comunidad en vías de extinción, se mantiene primera en el rancking de agravios a un político opositor que, para infelicidad de Pedro Bordaberry, fue posteriormente Presidente de la República.
Actualmente el candidato colorado se adueñó de los escombros del glorioso Partido de don Pepe, dinamitado por el hombre «de estación Carnelli» y por el del «cambio en paz», ambos olvidados en algún rincón de la Casa del Partido Colorado.
Paradójicamente, en tanto Pedro Bordaberry lucha denodadamente por levantar a uno de los partidos políticos que forjaron la patria, y sacarlo del ridículo y miserable 10%, su progenitor, el feroz ex dictador, le propuso a los militares golpistas, nada menos que eliminar, lisa y llanamente, los partidos fundacionales. Fue tal el estupor de los uniformados que resolvieron, en junio de 1976, deshacerse de semejante alienado y sustituirlo por el Dr. Demichelli. En un comunicado público librado por las Fuerzas Armadas, estas declararon no querer «compartir la responsabilidad histórica de suprimir los partidos tradicionales». (Historia Contemporánea del Uruguay, Caetano-Trilla, pág. 342).
Actualmente las fuerzas conservadoras que le van quedando al Partido Colorado, que no logra despegar, son los enaltecedores de Pedro Bordaberry.
Las huestes coloradas que huyeron despavoridas hacia el Frente Amplio y el Partido Nacional, ante las frivolidades de Jorge Batlle y su «divertido gobierno» y la reaccionaria derechización de Sanguinetti, no han regresado al redil. No obstante, Pedro y su socio tricolor, tiene un desbordante optimismo. Que les dure.
R.F. C.I. 677.807-5
El mobiliario de Juana de Ibarbourou y José Enrique Rodó
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
Ante el nuevo día del patrimonio me dirijo a Ud. para comunicarle que lamentablemente el mobiliario de dos de las mayores letras de nuestro país, Juana de Ibarbourou y José Enrique Rodó, están arrumbados, casi a la intemperie, con alto riesgo de deterioro.
Es verdad que no son obra de sus manos, pero seguramente ellos los deben haber atesorado mucho. En ellos y sobre ellos deben haber realizado parte de su enorme obra.
Estoy casi seguro que al enterarse las autoridades de Museos o del propio MEC corregirán dicha falta. Además esto sucede dentro de un Museo. Si no hay lugar físico en ese Museo, se los podrá ubicar en otro, o porque no, en el hall de la Biblioteca Nacional.
Espero que ante este aviso las autoridades actúen con prontitud y no haya deterioro de dicho patrimonio. Desde ya, muchas gracias.
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