"No por mucho...". Adelantan una hora los relojes

Uruguayos se adaptan al cambio de hora

La mayoría de los uruguayos recibe de buena manera la noticia del cambio de horario, puesto que el adelanto coincide con la llegada de los días de calor y de las vacaciones.

Los madrugadores son los que se manifiestan más en desacuerdo con el cambio de hora porque «amanecen» cuando todavía es de noche. Conforme a lo dispuesto por el Poder Ejecutivo, el cambio de horario se produce, todos los años, el primer domingo de octubre, y se mantiene hasta el segundo domingo de marzo. Conlleva un adelanto de sesenta minutos de la hora oficial y en términos coyunturales esto quiere decir que entrará en vigencia a la hora 2 de mañana, domingo 4, y se mantendrá hasta la hora 2 del domingo 14 de marzo, oportunidad en la que se retrasará el horario. Quiere decir que a partir de mañana los relojes serán adelantados una hora y, por imperceptible que parezca, eso generará cambios que parecen no afectar a la mayoría, aunque también se cuentan aquellos que por una razón u otra encuentran motivos para quejarse. En principio el adelanto de hora afecta a todos los uruguayos y se realiza con el objetivo de ahorrar energía eléctrica, del orden de 1% en este caso. También es cierto que el ahorro es cada vez menor en la medida en que se expande el uso de aparatos climatizadores del ambiente.

 

Cambios en la rutina

De acuerdo a la compulsa realizada por LA REPUBLICA, quienes se manifiestan más afectados con el cambio de hora son aquellos que trabajan en la mañana. Para éstos, madrugar en invierno es duro, por el frío intenso y la falta de luz.

Sucede que, hacia fin de año, una vez que comienzan a amanecer con luz solar, la situación se revierte con el cambio de hora.

«Quienes trabajamos en el corte de caña, estamos acostumbrados al cambio», comentó a LA REPUBLICA Jorge Rodas, integrante de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas.

El trabajo de los cortadores de caña comienza con los primeros rayos de sol; en invierno arrancan a las siete de la mañana, mientras que ahora inician su tarea a las seis y media.

«Vamos a seguir arrancando a eso de las seis y media, no podemos posponer la tarea porque sino nos agarra el mediodía y a esa hora el calor es muy duro», explicó.

Rodas reconoció que «hallan raro» que en Uruguay el cambio de hora dura bastante más que en Brasil, país con el que comparten frontera. «Cuando ellos comienzan nosotros hace tiempo que cambiamos la hora y cuando vuelven a su horario normal, nosotros seguimos cambiados durante un tiempo más», dijo.

A pesar de la cercanía con Brasil, el desfasaje en el cambio de hora no produce problemas, ni importantes cambios en la rutina.

Quienes trabajan a la intemperie se adaptan fácilmente a las modificaciones que sufren los relojes. «Nos afecta el cambio pero nos adaptamos sin problema», señaló Eduardo Pérez, integrante de la cooperativa de recolección de residuos Juan Cacharpa.

Explicó que en las horas de la mañana las dedican a la clasificación de los residuos mientras que por la tarde realizan los levantes del material.

Durante todo el año comienzan a trabajar a las ocho de la mañana para hacer rendir el día. «Arranca la luz y empezamos a trabajar enseguida porque así aprovechamos el resto del día para estar con la familia», contó Pérez.

 

«Sol de la una»

«A los productores sí que nos afecta el cambio de hora», detalló Enrique Celio, tambero del departamento de Colonia. «Sobre todo en horas de la tarde, cuando son las dos pero tenés arriba de tu lomo el sol de la una», lamentó.

Para ellos la jornada de trabajo comienza a las cuatro de la matina, tanto en invierno como en verano; sobre el mediodía realizan un corte y a las 13.30 horas continúan con las actividades. Para los más chicos de la casa también resulta difícil adaptarse al cambio de hora. Ana Laura Martínez es maestra de preescolares y contó que los padres llegan al jardín rezongando «porque les da mucho trabajo acostar temprano a los chiquitos, al ser más largo el día».

 

Luz que estimula

Las horas de actividad se prolongan, tanto para grandes como para chicos. En la zona de compras del Centro, la actividad se prolonga y los comerciantes se adaptan al cambio.

«Los comercios nos acompasamos al cambio porque abrimos media hora más tarde y cerramos también un poco más tarde», señaló Wilson Amarillo, presidente de Grupo Centro.

«El público se mueve en horas de la tarde y si se le da una hora más de luz la aprovecha al máximo», puntualizó.

Sobre este punto, Amarillo comentó que el movimiento intenso comienza en el Centro a partir de la una y se extiende hacia el final de la tarde.

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