Catástrofe ambiental en Melo
Agustín Delarrosa CERRO LARGO
Los pobladores del paraje conocido como «Cañada Píriz» a escasos tres kilómetros del centro de la capital arachana, no dudan en señalar que la problemática significa la mayor catástrofe medio-ambiental conocida en esta zona, teniendo en cuenta que los efectos tóxicos del incendio han originado serios problemas respiratorios en humanos y la muerte de decenas de animales, principalmente aves, y la destrucción en pocas horas de la flora existente en la zona.
El fuego que se propaga al interior de las «dunas» de cáscara es incontrolable. Habría sido ocasionado intencionalmente según indican responsables de la empresa industrializadora de arroz y responsable del depósito de esos residuos.
El foco ígneo comenzó hace más de 30 días según sostienen los vecinos y recién hace tres o cuatro días se comenzaron a aplicar las tareas de extinción por parte de bomberos y responsables de la empresa.
En una recorrida por el lugar, LA REPUBLICA, pudo constatar que la situación es verdaderamente crítica, donde numerosas aves de corral y otros animales (porcinos y vacunos) se han visto perjudicadas con la toxicidad del incendio y principalmente con el cúmulo de cenizas que cubren grandes extensiones de campo e incluso dentro de las propias viviendas rurales.
Entre los pobladores del lugar, Gonzalo de los Santos, uno de los más afectados por la problemática, comentó la situación y explicó a LA REPUBLICA el padecimiento que sufren desde hace varios días. «La situación es verdaderamente grave», dijo.
Explicó que «no es sólo una molestia lo que está causando el humo y la ceniza, sino que lo que está haciendo es matando animales y plantas. Nosotros, por suerte, nos hemos podido movilizar, sino también nos mataba, porque ya hay varios vecinos con problemas respiratorios y de visión».
«El tema acá es que hace más de cuarenta días que está prendido fuego la cáscara de arroz y nadie hizo nada por apagarla», sostuvo.
Explicó que la zona afectada «se trata de un predio particular arrendado a la empresa Glencore SA para depósito de cáscara de arroz desde hace prácticamente catorce años». Agregó que «no soy experto en cálculos, pero aquí hay unas cuatro hectáreas cubiertas por la cáscara donde los montones superan los 15 metros».
Los vecinos se quejan porque desde que se inició el fuego, y en los últimos días con mayor intensidad, «estamos respirando el humo y la ceniza que según tengo entendido es sílice y es altamente tóxico».
De los Santos dijo que «probablemente tengamos casos de cáncer dentro de algunos años si continúa este atropello ambiental. Yo estuve con mi madre hace unos días en emergencia de un centro asistencial, con vómitos y cefaleas; hubo que darle oxígeno, por toda esta situación».
También De los Santos comentó de una primera denuncia, realizada por él mismo, el 6 de setiembre. Dice haber llamado al 104 «y me indicaron que llamara al 911 porque era humo y no era trabajo para Bomberos».
«A las pocas horas me comuniqué con la propia empresa Glencore para ponerlos al tanto del asunto y me dijeron que estaban trabajando. Y ahora vemos que después de 23 días de la primera denuncia formal, recién Bomberos está trabajando, cuando el problema ya ha tomado una dimensión asombrosa».
«A mí se me han muerto aves y cerdos y según la autopsia del veterinario todo es producto de la ceniza que obstruye los conductos respiratorios de los animales», deploró.
Comité Departamental
Dentro de las alternativas para solucionar el problema, LA REPUBLICA pudo saber que no se descartaba la activación del Comité Departamental de Emergencia, a efectos de coordinar acciones con otros organismos para dominar el fuego.
Desde la secretaría municipal de Medio Ambiente Municipal se informó que la situación se arrastra desde hace años, y que ha existido presunta negligencia para erradicar definitivamente el problema.
El secretario municipal de Medio Ambiente, Federico Pica, dijo a LA REPUBLICA que «ya en 2001 se realizaron algunas actuaciones por parte del fiscal letrado departamental con respecto a este tema» y destacó que a nivel de la Intendencia «en 2006 enviamos una denuncia a la Dinama (Dirección Nacional de Medio Ambiente) planteando la problemática por la acumulación de la cáscara de arroz en predios aledaños a la ciudad».
«Ahora tenemos esta quema tremenda y dimos cuenta a Bomberos solicitando el apoyo correspondiente», agregó.
«Ya hemos puesto en conocimiento del Comité Departamental de Emergencia de toda esta problemática a efectos de coordinar acciones que permitan extinguir el foco ígneo».
Consultado sobre las eventuales responsabilidades ambientales, Pica indicó que «primero existe una etapa administrativa en la que sería la Dinama el organismo indicado para multar o aplicar sanciones a los responsables de este daño ambiental».
Desde la empresa Glencore SA, por su parte, se admite la magnitud del daño causado con toda esta situación, al tiempo de sostener que el fuego fue iniciado intencionalmente y que Bomberos no respondió correctamente ante el pedido de colaboración.
El ingeniero agrónomo José Pablo Pinedo, de Glencore SA, empresa de capitales suizos, dijo a su vez a LA REPUBLICA: «La verdad es que esto está realmente complicado, no hemos tenido el apoyo correspondiente de los Bomberos, para dirigir la operación y poder controlar el fuego».
«Alguien ajeno a la empresa inició el fuego hace unos 24 días y no 40 como se dice por ahí. Los bomberos nos contestaron que era una zona suburbana y no podían hacer nada.
Hoy la medida que la empresa ha tomado es la de contratar maquinaria tres retroexcavadoras, un camión tanque y una bomba que ya están trabajando en el lugar, pero el problema no sería mayor si contáramos con el apoyo de un camión de Bomberos con mayor capacidad de almacenaje de agua, porque hasta el momento nos asisten con un pequeño camión que no supera los 600 litros».
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