Embajadas. Abrieron sus puertas al público por el Día del Patrimonio

Patrimonio, mitad uruguayo y mitad extranjero

A las diez de la mañana abrieron sus puertas la Embajada de Rusia en Uruguay, la residencia del embajador británico y el palacio Pietracaprina, residencia del embajador de Brasil.

LA REPUBLICA visitó los tres lugares que si bien son propiedad de cada uno de los países citados, también forman parte del patrimonio cultural uruguayo.

 

Vivir como príncipes

«¿Cómo habrán hecho para restaurar los pisos de mayólica italiana? ¡Qué divina mesa! ¡Las cortinas están sucias! ¿De qué cristal es la araña? ¡No sabés, me duele la columna de mirar para arriba! Para entrar a Rusia hay que hacer cantidad de trámites, ¡pero debe valer la pena! ¡Mirá Pocha qué belleza! ¡Qué hermoso jardín!», son algunas de las frases que se escucharon durante la recorrida por las embajadas de Brasil, Rusia y Reino Unido.

Muchos uruguayos mantienen la curiosidad de saber cómo viven los embajadores que son enviados a nuestro país y ayer pudieron develar parte del misterio. Por tratarse del Día del Patrimonio se pudo acceder a la planta baja de las majestuosas edificaciones y a los amplios jardines; los dormitorios y escritorios quedaron fuera de la recorrida.

«Muchísima gente tiene interés de ver la Embajada de Brasil», explicó Marisa Brum, funcionaria de la embajada.

Entre las diez de la mañana y las primeras horas de la tarde, se esperaban unas 600 personas.

El Palacio Pietracaprina se encuentra ubicado en la esquina de Bvar. Artigas y Rivera. Fue construido por un arquitecto francés en los primeros años del siglo XX y desde 1941 es propiedad del gobierno brasileño.

Al ingresar a la residencia se ven lámparas de hierro, bronce y cristal, pisos y paredes de mármol y de mayólica italiana.

Cuenta con una cómoda estilo Luis XVI, una pintura al óleo de José Cúneo y un tapiz del francés Aubusson, que data del siglo XVIII.

El salón comedor impactó a todos los curiosos que se acercaron a la embajada. La mesa estaba tendida para catorce personas, y se podía admirar la vajilla de plata.

Respetando las reglas de etiqueta, cada comensal contaba con tres copas de cristal y siete cubiertos que sirven para la entrada, el plato principal y postre. La mesa está ubicada sobre una alfombra persa, mientras que del techo cuelga una araña que se encuentra en impecables condiciones.

La terraza del salón comedor mira a un hermoso jardín que da a la calle Rivera.

 

Rusia en Uruguay

«Unas 2.000 personas visitaron la Embajada de Rusia el año pasado», contó Dmitry Belov, consejero político de la Embajada de Rusia. Este año también esperaban una buena concurrencia.

La residencia, ubicada en Bvar. España y Ellauri, fue construida en 1944 y en 1955 fue adquirida por el gobierno ruso.

«Cada reparación se convierte en una restauración», dijo risueño el entrevistado, cuando se le preguntó sobre el mantenimiento de la casa. Incluso contó que han traído especialistas de Rusia para la reparación de objetos o partes de la edificación.

Dmitry confesó que los cuadros no son los que estaban en la casa «porque los cuadros originales costaban más que toda la casa».

Las azaleas fucsias en el jardín invitaban a ingresar a la residencia. Una vez dentro, luego de atravesar el recibidor, los visitantes se topaban con una hermosa escalera, la cual se podía admirar pero no subir. A los lados se podían visitar dos salones, donde se aprecia mucho mármol y obras de arte.

 

Embajada inglesa

Cuando llegamos a la embajada británica, el embajador del Reino Unido, Patrick Mullee, se encontraba recibiendo a los visitantes que llegaban a su residencia. En un impasse conversó con nuestro medio y nos guió por la hermosa residencia que data de 1927 y que fue construida especialmente para el gobierno británico.

Mullee también reconoció que el mantenimiento es costoso y que están instalando paneles solares para generar más ahorro.

«Lo más admirado de nuestra casa es el parque-jardín», aseguró el embajador y hasta allí nos llevó. Al salir por la puerta trasera, nos encontramos con metros y metros de verdes y otros colores que se formaban por la combinación de distintas especies de flores.

El embajador del Reino Unido reconoció que el mérito era principalmente de Héctor, el jardinero, quien desde hace 22 años se desempeña en la casa.

Cabe señalar que quienes quieran visitar las embajadas deberán esperar al próximo Día del Patrimonio, puesto que hoy todas las residencias permanecerán cerradas al público.

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