TIENE LA PALABRA
La astucia y la bondad
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Creo que todos convendrán que esta campaña electoral se está manifestando dura, y un aún queda un trecho; pero, quisiera dar una opinión limpia y acertada que la gran mayoría del pueblo uruguayo desconoce (yo tenía guardada esta foto, el momento oportuno llegó). Jamás en mis años viví tan terrible patraña, y que causalidad el senador Eduardo Lorier en un programa del 10/09 por el Canal TCC me ha dado la razón. El encuentro tuvo lugar en el Establecimiento «El Arriero» que el Dr. Larrañaga tiene allí en los Lagos de Andresito, en el departamento de Flores. También estaba en el almuerzo el intendente de Flores Dr. Armando Castaingdebat, adonde fue invitado Mujica.
José (Pepe) Mujica dijo en el establecimiento, que en el futuro era necesario establecer «políticas de Estado» y explicó allí que suele hablar con Larrañaga. Y dijo: «Le tengo sincero afecto y lo considero un amigo aunque sea un adversario político. Hay que reconocer la realidad, y la realidad es que Larrañaga es un desafiante, que va a disputar el gobierno con el Frente Amplio. Ni más ni menos», afirmó. Con esas sinceras y espontáneas frases de él es que el «Pepe» es un hombre sincero sin ninguna maldad y sin lugar a dudas cayó en esta patraña y engañosa situación.
En cambio, el Dr. Larrañaga y lo digo con total respeto, es una persona astuta y nada confidenciable, pues hoy, luego de ser el oponente mayor del Dr. Lacalle, es un «cusco faldero» y no podría considerarse otra manifestación. Y lo que considero ruinoso y totalmente fuera de ética es precisamente esto: ayer lo invito al «Pepe» y hoy habla cualquier burrada de este compañero. Es aquí la cosa, y es aquí mi rotundo no a este soberbio que hoy y siempre se las dio de «Guapo». En cambio, el «Pepe» es un hombre sano, sincero, tendrá sus mañas pero tiene un buen corazón y es a esto que deben ir los uruguayos; tal cual lo es Luiz Inácio Lula da Silva, un obrero, presidente de Brasil. Qué diferencia hay entre el «Pepe» y «Lula». Busquemos señores la voluntad de lograr que un hombre solidario y de pueblo nos gobierne. El Siglo XXI es un cambio total, y si bien aún estamos en transición debemos de pensar en un futuro mejor, los partidos tradicionales ya fueron; busquemos información y a despegar para obtener una vida mejor, en la que se mire por quienes más necesitan.
No embrome Sr. senador, es usted el que busca siempre algún pretexto, siempre dando críticas y nunca reformulando cosas importantes para el país y su gente; lo estoy mirando y escuchando en el Programa de Sonia Breccia y, usted sigue pensando en un país gris, para usted todas son discrepancias.
Usted tiene sus errores y usted no quiere saber nada con un país adecuado; este gobierno ha hecho mucho y aún no ha terminado. Pero, le digo: Haga usted por favorecerse políticamente, de lo contrario, fíjese, para qué lo invito al «Pepe» a su «rancho» sí, le da y le da en la cabeza a un hombre que tiene mil veces más doctrina de vida que usted. La vida se hace en la calle y por eso el «Pepe» no necesita de un título como usted tiene para ser presidente de los orientales. Mire que la gente ya está muy cansada de usted y parece ser que usted no se da cuenta de la Ley Universal de Causa y Efecto.
El programa del Frente es el mismo que ya está sustentado dentro del propio gobierno actual; se le ha dicho que seguirán en el mismo contexto; usted habla de pacto nacional; para qué, sí usted está siempre en desacuerdo con todo; es usted un individuo que no tiene camino, pues camino se hace al andar.
Quizás Dios le dé la oportunidad, pero, de esa forma y con esa regia posición lo dudo mucho. Baje la pelota. Muchas Gracias.
Prof. PEDRO WAVELL RODRIGUEZ
Los dichos del Pepe
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En mi modesta opinión, cuanto más profunda la reflexión, cuanto más hiriente la ironía, más nerviosas se ponen las mentes débiles, incapaces de alcanzar el significado de lo que se dice o comenta. Entonces todas las voces se levantan en una diciendo eso es una estupidez aunque deberían agregar, porque nosotros no lo entendemos. Pero no lo hacen, prefieren denostar al que se arriesga a manifestar públicamente lo que piensa, al que se atreve a soñar despierto con mundos y formas de relacionamiento distintas entre las personas, con escenarios diferentes en los que las personas puedan convivir en paz solidariamente unas con otras.
Quizás todos sepamos que eso, por lo menos por ahora es imposible de alcanzar, pero eso no nos debe impedir soñar. Eso es lo que hace (o mejor dicho dice) el Pepe.
Y por eso marcha detrás de él una larga fila de hombres y mujeres de todas las edades, de todas las capas sociales, nacidos y crecidos en ideologías diferentes pero aunados ahora tras los sueños de ese viejo «blanco-anarco-socialista», filósofo por añadidura, porque quizás todos soñemos cosas parecidas y no nos animamos a manifestar esos sueños, a veces ni a nosotros mismos.
Siempre el burro se rió del inteligente y el inculto del culto. El elogio de la estupidez (Chantal López y Omar Cortés). Prólogo de Erasmo de Roterdam: «¿No practico yo la autocrítica sobre mis muchas faltas? Por tanto, cuando no se excluye a ningún hombre, es claro que se censuran todos los vicios y no los de un solo individuo. Quien se ofende por haber sido criticado, está evidenciando su culpabilidad, o, por lo menos, sus temores. Es en este sentido que San Jerónimo se manifestó con más libertad y sarcasmo, incluso a veces mencionando nombres. En cambio, yo he buscado evitar el citar nombres, aplacando mi pluma de tal modo que cualquier lector perspicaz puede advertir que mi propósito es más bien agradar que ofender. En ningún momento me he propuesto imitar el ejemplo de Juvenal, que se complace en revolver la oculta cloaca de los vicios; más bien he tratado de mostrar los aspectos risibles que los reprochables. Si alguien no acepta estas razones, que sepa que es un honor ser criticado por la estupidez».
Primeros dos párrafos: «Sé muy bien lo que opina de mí la gente, ya que no desconozco la mala fama que tengo, aun entre los más tontos. Pero yo soy la única, sí, la única, que, cuando quiero, hago reír a los dioses y a los hombres. Y una muestra evidente de esto es que tan pronto como he empezado a hablar ante esta numerosa audiencia sus rostros se han iluminado con nueva y desacostumbrada alegría. Han relajado el ceño, acompañando su aplauso con una risa franca y amable. Me ha parecido al verlos que, como los dioses homéricos, están borrachos de néctar mezclado con nepenta, mientras que antes parecían tristes y vencidos en sus asientos, como recién salidos de la cueva de Trofonio.
Apenas me han visto aparecer se les ha dibujado un nuevo semblante. Algo así como cuando un nuevo sol muestra su rostro resplandeciente a la tierra; o como cuando la primavera, empujada por blando céfiro, renueva la faz de las cosas, les da un calor distinto y les devuelve su juventud. Mi sola presencia ha logrado ya lo que apenas consiguen los grandes oradores con sus largos y cuidados discursos, esto es, disipar las pesadas molestias del espíritu».
Yo lo voto con las dos manos
HERNAN ZUNIN – [email protected]
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