Pequeñas comunidades viven de cerca el desarrollo turístico
En todas partes del mundo parece tener cada vez más aceptación el turismo alejado de la masividad y del anonimato. En esta línea, y en el caso de nuestro país, la gastronomía o el avistamiento de ballenas y hasta los recursos rurales pueden ser la excusa adecuada para generar una red sostenible.
En pocos días, los viajeros buscan involucrarse con la comunidad, aprender de su cultura, sus hábitos y gran parte de su tradición.
También exploran sobre los sabores autóctonos y recorrer rincones a los que un turista común jamás llegaría.
El turismo sostenible es actividad para turistas responsables que cuidan el medio y al mismo tiempo gustan de apropiarse de las tradiciones locales.
En Uruguay, estudiantes y trabajadores vinculados al sector turístico se están capacitando con el fin de mejorar el recurso turístico. En este marco, ayer y el viernes, se llevó el Seminario Internacional sobre Turismo Sostenible, organizado por el Ministerio de Turismo y Deporte (MTD), la organización Retos al Sur y el Instituto de Cooperación Económica Internacional (ICEI).
¿De qué se trata?
«Cuando hablamos de turismo sostenible o responsable hay algunos principios básicos», explicó Silvia Altmark, asesora del Ministerio de Turismo y Deporte.
«Estos tienen que ver con apostar al desarrollo local, a la economía solidaria, al comercio justo, y a principios éticos que hagan que haya una sostenibilidad del punto de vista ambiental, pero también cultural, económico y social», agregó.
Bajo estos principios existen algunas experiencias en distintos puntos del país, donde los protagonistas apuestan a un desarrollo global.
Así, por ejemplo, tiempo atrás se creó la «Ruta de los saberes y sabores en Rocha». El proyecto vincula escuelas técnicas, ámbitos de gastronomía y espacios de pesca artesanal. Las ballenas son las excusa perfecta en el este del país (Rocha y Maldonado) para generar una ruta que promueva el turismo responsable. La actividad, impulsada por la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC), promueve no sólo el avistamiento de ballenas, sino también el vínculo de los visitantes con la comunidad.
En tanto, en Río Negro, la red «Viviendo en comunidad, su viaje hace la diferencia» permite a los turistas vivir unos días en torno a la naturaleza, además de probar los platos típicos.
En las distintas experiencias se plantearon algunas dificultades tales como la falta de luz eléctrica, agua corriente y otros recursos necesarios para recibir turistas, además del miedo a los cambios, a formar grupos de trabajo y tener que tomar decisiones en conjunto.
Barrio Sur y Palermo
En el marco del seminario internacional, la Red de Turismo Comunitario de Barrio Sur y Palermo realizó ayer una experiencia piloto de un circuito en el que están trabajando desde hace mucho tiempo.
«Nos propusimos un circuito de turismo responsable, es decir un turismo alternativo, en el cual los involucrados seamos los que gestionemos y llevemos adelante el emprendimiento», comentó Ivete Alvarez, integrante de la organización.
«La idea no es esperar a que lleguen los turistas, sino que la propuesta es trabajar para atraerlos y que puedan compartir nuestras historias y que sepan las vivencias de los vecinos», reflexionó.
Centros comunales, talleres de artesanías, espacios de tango y candombe son algunas de las propuestas que se ofrecerán a los visitantes. Además, en todas las actividades está muy presente la cultura afrodescendiente.
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