TIENE LA PALABRA
La fórmula perfecta E =mc2 (Einstein)
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En las siguientes líneas, me voy a referir a la fórmula conservadora, integrada por la dupla derechista de los doctores Lacalle y Larrañaga. Y lo voy a hacer, comparándola con la fórmula progresista que nos propone la izquierda, integrada por Mujica y Astori. Obviamente, todo lo que uno pueda decir es subjetivo, y por lo tanto, está cargado de una gran relatividad.
Leyendo la edición del 10 de julio de otro medio de prensa (Brecha) bajo el título Presión y pico, pude enterarme de algunos detalles de como suele tratar el doctor Lacalle a los periodistas y de cómo presiona a los directivos de los medios de comunicación. Lo hace, según surge de la nota referida, con mucha vehemencia y prepotencia cuando una noticia o un comentario no es de su grado.
Así se manejó cuando fue presidente, y así se sigue manejando hoy en día. Y obviamente, así se va a manejar si los uruguayos cometemos la imprudencia de colocarlo nuevamente en la Presidencia de la República.
Para el doctor Lacalle, la libertad de prensa no es un derecho que se deba respetar. Lo que queda claro, es que seguramente Lacalle procede así en todos los ámbitos. Creo que sí queremos vivir en una democracia verdadera, tenemos que tener un presidente verdaderamente democrático.
Con un gobierno de los blancos, tendríamos a un presidente autoritario, porque así le gusta manejarse a Lacalle. Y con un gobierno encabezado por Mujica, tendríamos a todo el Frente Amplio trabajando en equipo, integrando incluso a gente de otros partidos políticos, si estos aceptaran, claro está. Porque tampoco, podemos olvidarnos que la oposición se negó a ocupar cargos en la dirección de los entes autónomos y demás organismos del Estado. Dejando así, de cumplir un rol fundamental de la oposición, que es el de contralor. Una actitud que bien se puede calificar como irresponsable y mezquina.
Sobre la posibilidad de confrontar ideas cara a cara, creo que un debate (que no es imprescindible) entre Mujica y Lacalle podría llegar a ser positivo, sobre todo para los indecisos. Creo que serviría para contraponer a dos figuras radicalmente distintas. Por un lado, tendríamos a un hombre frío, calculador y elitista (pituco, dirían algunos) a quien no le queda nada bien realizar propuestas populares, y por otro, a un hombre honesto, solidario y realmente comprometido con la causa de los más necesitados y de los trabajadores. Además, quedaría bien clara, si es que aún no lo está, la enorme capacidad intelectual de Mujica. Otro debate interesante de ver, sería el que bien podrían protagonizar Astori y Larrañaga.
También entre ambos, las diferencias son abismales. Entiendo que la capacidad técnica e intelectual de Astori, es muy superior a la de Larrañaga.
Creo que el senador Larrañaga está para seguir ocupando su banca en el Senado, y nada más. Y pensar que Larrañaga atacó vehementemente a Lacalle, acusándolo de derechista, y después en la misma noche de las internas, andaba a los abrazos con el líder herrerista. Si eso no es hipocresía, la hipocresía dónde está.
Creo que quienes votaron a Larrañaga creyendo en su discurso, deberían por lo menos, sentirse traicionados. Porque fueron traicionados. ¿O todo lo que Larrañaga dijo sobre Lacalle era mentira? Creo que sería bueno, y esto va para todos los políticos en general, que cuando se diga algo, se mantenga hasta el final, o en caso contrario, es preferible que no se diga nada, o que se piensen muy bien las cosas, antes de decirlas, porque después se transforman en rehenes de sus propias palabras. Pero también, los electores deberían tener muy en cuenta lo que dicen y hacen los dirigentes políticos. Y deberían exigirles coherencia. Como bien dijo el General Seregni, en el Paraninfo de la Universidad, hay que «decir lo que se piensa y hacer lo que se dice».
Cuando Lacalle dice que hará una campaña «sin escarbar el pasado», lo que está demostrando claramente, es que no quiere (por que no le conviene) que se recuerde su gestión de gobierno cuando le tocó ser presidente. Pero es inevitable hacerlo.
La gente tiene que recordar (es bueno utilizar la memoria) ya que el líder herrerista pretende ser nuevamente presidente. Si fuera por Lacalle, prácticamente no tendríamos empresas públicas, no nos olvidemos de eso.
A Lacalle no le gusta mucho que el Estado intervenga en la actividad económica, tampoco nos olvidemos de eso.
Lacalle prefiere que el mercado de desarrolle libremente, y por ideas como esa, es que el mundo hoy está en medio de una gran crisis económica, por favor, no nos olvidemos de eso. En todo caso, el Estado y del mercado se deben complementar.
Porque el mercado no resuelve los problemas sociales. Y desde el estado se pueden atender los problemas sociales, sólo cuando sus gobernantes quieren hacerlo y además, son honestos.
No se puede, por ejemplo, solucionar el problema de la inseguridad, si no se atacan paralelamente, las causas de la misma. Eso está en la tapa del libro. Si alguien no ve eso, es porque no lo quiere ver. Y como se suele decir: «no hay peor ciego que el que no quiere ver».
Tradicionalmente, los blancos han dicho «al país lo que necesite y al gobierno lo que se merezca», pero ahora, cuando Lacalle le pide a los inversores que esperen hasta diciembre para que vean si invierten o no en Uruguay, está demostrando que el país le importa muy poco.
Demostró que es capaz de atentar contra los verdaderos intereses nacionales, con tal de atacar a sus adversarios políticos. Al doctor Lacalle hay que recordarle que durante el gobierno de Tabaré Vázquez, el país recibió mucha inversión.
Y no hay nada que permita afirmar que durante un nuevo gobierno del Frente Amplio, con Mujica como presidente, no siga pasando exactamente lo mismo. Lo que dijo Lacalle es imperdonable.
Creo que un buen ejercicio mental, que nos puede ayudar a elegir a la fórmula «perfecta», es pensar qué candidatos, qué programas y qué fuerzas políticas, está más cerca de las ideas progresistas del General Artigas.
¿Qué pensaría Artigas de las ideas de Lacalle? O viniendo más cerca en la historia ¿qué pensaría Don José Batlle y Ordóñez del pensamiento del líder herrerista? Y ya que estamos ¿qué diría Don José Batlle del actual Partido Colorado? Usemos la imaginación y la inteligencia, ya que no hacen ningún daño.
El próximo 25 de octubre, los uruguayos tenemos la gran oportunidad de elegir al presidente de todos, sin tener que recurrir al balotaje de noviembre. No deberíamos desaprovecharla. Además, tenemos la oportunidad de derogar la ley de caducidad y de permitir el voto de los compatriotas que viven en el exterior.
JUAN CARLOS AMARAL [email protected]
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