LOS ULTIMOS RESULTADOS

El nuevo estudio revela que este supuesto ha ignorado el hecho de que ocho de cada 10 adultos obesos no tenían sobrepeso severo cuando eran niños. De hecho, dicen los investigadores, los estudios revelan que la realidad refleja todo lo contrario, es decir, la obesidad en el adulto conduce a la obesidad en el niño. «Este hecho es lo contrario de lo que hemos pensado y esto tiene implicaciones fundamentales para las políticas de salud» afirma el profesor Terry Wilkin, quien dirigió el estudio. «El enfoque debe estar dirigido a los padres, y esto es algo que hasta ahora no hemos hecho», agrega. El profesor Wilkin y su equipo tomaron medidas de peso y altura de los niños y padres de las familias que participaron en el estudio de tres años. Las políticas se han enfocado en combatir la obesidad en los niños.

Descubrieron que 41% de las hijas de ocho años de madres obesas eran también obesas, comparado con 4% de las niñas cuyas madres tenían peso normal. Los hijos de estas mujeres no mostraron diferencias. Entre los niños, 18% del grupo cuyos padres eran obesos eran también obesos, comparado con sólo 3% de los niños cuyos padres tenían peso normal. Y nuevamente, no se encontraron diferencias en la proporción de hijas de estos hombres. «Cualquier vínculo genético entre padres obesos y sus hijos no debería tomar en cuenta al género».

«En la década pasada el dinero y los recursos se han centrado en los niños porque hemos creído que la prevención de la obesidad infantil resolverá el problema de la obesidad adulta. Esta evidencia demuestra lo contrario, que los niños se volverán obesos debido a la influencia del padre del mismo sexo, y que necesitamos enfocarnos en cambiar el comportamiento del adulto si queremos combatir la obesidad en el niño», afirma el investigador.

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