Escrito por: Matías Rótulo |

Las risas son contundentes. Risas por una broma interna que cruzaba el salón de un lado al otro. Las cuadernolas documentan el trabajo de toda la tarde en prolija letra cursiva de lápiz con punta bien fina. Mauricio (16) ya tiene en su falda la computadora del Plan Ceibal que maneja con practicidad y concentración. El problema que surge es la poca carga de las computadoras de sus compañeros, entonces como un ritual algo entreverado de cables, los transformadores verdes se conectan a una zapatilla de por lo menos cuatro entradas. Son 19 jóvenes de Las Piedras que alguna vez, por alguna razón, dejaron de ir a la escuela. Hoy son reconocidos por la atención que ha provocado un nuevo plan educativo que permite la inserción, pero además otros principios pedagógicos que quedan notoriamente marcados desde la propia práctica. Ellos retomaron sus estudios con cursos que permiten actualizar conocimientos y certificar conocimientos en un examen escrito y oral de acuerdo al programa de Primaria.
A una cuadra del Centro de Educación Popular, institución pedrense que se sumó al Plan Puente impulsado por el programa Infamilia del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), y el Area de Jóvenes y Adultos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), los niños de una Escuela Pública comenzaban a tomar las veredas volviendo a sus hogares tras la salida de las 17. Pasaba por la puerta del centro un grupo de niños con su túnica y moña mientras Dahiana (17), también salía rumbo a su casa con su computadora, igual a la de los niños. Por primera vez, Dahiana y sus compañeros iban a llevar por el fin de semana su laptop. Originalmente, el Plan Puente, que cuenta con el Plan Ceibal, entendiéndose que, al estar cursando Primaria, los adolescentes de entre 13 a 16 años tienen el mismo derecho de los niños en gozar de este plan, no se iban a llevar las computadoras a sus hogares hasta que egresen del curso. La iniciativa de ellos, los jóvenes, y la unión que tiene el grupo, los llevó a escribir una carta, imprimirla y firmarla solicitando el permiso para llevarse las laptops a su hogar. Como en cuestiones democráticas, la mayoría priva, los encargados de la educación e inclusión de estos jóvenes: asistentes sociales, maestra y demás docentes, permitieron a los alumnos ir a casa por el fin de semana con las laptops.
El Plan Ceibal, por el fin de semana permitió a los jóvenes comunicarse con el mundo.
Si bien está el Centro de Educación Popular en la lista de centros educativos para instalar la conectividad, aún carecen de este recurso. “Nos falta la conectividad, y este fin de semana (por el anterior), seguramente busquen puntos donde hay conectividad para acceder a Internet”.
Mediante el apoyo educativo, que incluye la realización de talleres tales como cocina y teatro, y la coordinación mediante asistentes sociales, los alumnos se reintegran al sistema educativo.
“Es un grupo en que colaboran unos con otros, que se ayudan y se ríen de sus propios errores, no de una forma burlona, sino que comparten estos momentos tan significativos” explicó la maestra Alicia.
Algunos alumnos ya egresados vuelven cada viernes a compartir con sus compañeros y rememorar lo que hasta hace poco fue el nuevo contacto con la educación y la nueva experiencia que ellos mismos forjaron: la de darse una nueva oportunidad.
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