Biomédicas

Uno de los mayores desafíos

Uno de los mayores desafíos de las ciencias biomédicas hasta ahora ha sido asegurar el efectivo suministro y retención de las terapias celulares utilizadas para curar áreas específicas dentro del organismo.

Los investigadores de la Universidad de Londres utilizaron células progenitoras endoteliales, un tipo de células madre que se sabe son muy importantes en los procesos de curación de lesiones cardiovasculares.

Es factible que los infartos y otras lesiones vasculares puedan, eventualmente, ser tratadas utilizando inyecciones regulares de células madre magnéticas.

Según el doctor Mark Lythgoe, antes de inyectar esas células en las ratas, las cubrieron con una sustancia creada con partículas microscópicas de hierro y posteriormente lograron dirigir sus movimientos utilizando un imán ubicado fuera del cuerpo del animal hasta hacerlas llegar al área del tejido lesionado.

Tal como informan los investigadores, la técnica utiliza una sustancia aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) que ya se utiliza para controlar el movimiento de células en humanos durante los escáneres de imágenes de resonancia magnética (MRI).

 

Material aprobado

El material que se requiere ya fue aprobado en Estados Unidos. Por su parte el profesor Peter Weissberg de la Fundación Británica del Corazón ­que ayudó a financiar la investigación­ señala que «esta importante investigación demuestra que los nanoimanes podrían ser utilizados para lograr que las terapias con células madre lleguen a áreas específicas del organismo», particularmente en zonas dentro de los vasos sanguíneos donde la sangre fluye con rapidez y alta presión.

«Esperamos que esta estrategia pueda ser utilizada para lograr ubicar estas células reparadoras en los sitios de tejido lesionado y mejorar las posibilidades de su reparación», afirma el científico.

Aunque la sustancia de partículas magnéticas que utiliza esta técnica se ha usado durante más de una década para leer con más precisión los escáneres de MRI, ésta es la primera vez que se le usa junto con imanes externos para controlar el movimiento de las células en las arterias.

Y como este material ya ha sido aprobado por la FDA, los investigadores esperan que la tecnología pueda ser utilizada en pruebas clínicas humanas en unos tres a cinco años.

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