El exceso de alcohol también genera problemas de sueño
La mitad de los 2.000 bebedores regulares interrogados reportaron sentirse fatigados el día después de haber tomado más de la dosis diaria recomendada, pues alrededor de 58% de los encuestados desconoce los problemas de sueño que provoca tomar más del límite.
A los hombres se les recomienda no tomar más dos vasos de cerveza y a las mujeres no más de un vaso de 250 mililitros de vino. De acuerdo a los hallazgos surgidos de la encuesta, muchas personas no eran conscientes de que la deshidratación que produce el alcohol puede interferir con su sueño.
El alcohol impide que el cerebro libere vasopresina (hormona antidiurética), un químico que le avisa a los riñones que reabsorban agua que, de otra manera seguiría hacia la vejiga. Sin esta señal, el tomador necesita ir más veces al baño. Y esta pérdida de agua puede provocar un dolor de cabeza que nace del centro del cráneo.
Además, el alcohol interrumpe la fase del sueño MOR (movimiento ocular rápido), durante la cual suceden los ensueños más intensos y que se piensa que es necesaria para un dormir profundo y reparador.
Despertar sin haber gozado del sueño vital que el cuerpo necesita deja a la persona agotada y, si eso sucede noche tras noche, puede afectar seriamente la salud y el bienestar general.
Jessica Alexander, del Consejo del Sueño, dice que luego de tomar, el cuerpo tiende a caer en un sueño profundo, y sólo entra en la fase MOR una vez que el cuerpo sintetizó el alcohol. A medida que el cuerpo va saliendo del sueño MOR, muchos tomadores se dan cuenta de que se despiertan temprano a la mañana con la sensación de que no durmieron adecuadamente.
Jessica Alexander señaló que «a pesar de que muchas personas pueden sentir que el alcohol los ayuda a dormir, es también un gran causante de alterar su noche, ya que puede interferir con los procesos químicos del cuerpo necesarios para un sueño profundo».
«Si uno se da cuenta de que está tomando más de lo recomendado la mayoría de los días de la semana, su cuerpo va a estar constantemente tratando de recuperarse y entonces es probable que nunca esté totalmente alerta o preparado para afrontar el estrés y las exigencias de la vida cotidiana», subrayó Alexander.
Riesgo de suicidio
Otra investigación afirma que los adultos con problemas crónicos para dormir podrían enfrentar más riesgo de suicidio.
Los científicos encargados del estudio analizaron tres problemas distintos de sueño. El trabajo descubrió que a medida que más alteraciones de sueño diferentes sufre una persona, presenta más probabilidades de tener pensamientos de suicidio o de planear o tratar de suicidarse.
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