UN MAL REGIONAL

Según un informe de Clarín de Argentina, el contrabando de cigarrillos movió el año pasado 401 millones de pesos lo que implicó que el Estado argentino dejará de cobrar o recaudar impuestos por 274 millones de pesos (U$S 7.172.774). Esa cifra es la que no ha recaudado el vecino país en impuestos, por lo que la Justicia apunta a grandes bandas. En cuanto a impuestos, el cigarrillo está gravado con 68%, lo que hace muy rentable su venta ilegal.

Igual que en Uruguay, el contrabando llega de Ciudad del Este, y se investigan por año y en promedio más de 300 camioneros, paseros, o pilotos.

Pero para que sea delito de contrabando, tienen que manejar cargas que superen los 30 mil pesos.

Entre 2006 y 2007 los contrabandistas utilizaron más la vía terrestre (132 sobre 171 casos) a través de Misiones y otras provincias. La marca «más secuestrada» por la Gendarmería, La Prefectura y la Aduana es Rodeo que produce Tabesa de Paraguay.

En 2006 ese país produjo 68 billones de cigarrillos al año, pero su mercado interno consume sólo 3 billones, y el resto es «exportado», principalmente en la región.

En nuestro país en tanto, no hay lugares fijos para la venta de cigarrillos ilegales. Desde ferias vecinales, avenidas importantes, o «cualquier lugar donde haya gente y movimiento» se mueven estas personas consideradas por el presidente de Cambadu como el brazo ejecutor de los grandes contrabandistas.

«Siempre están ubicados en lugares de amplia visibilidad, como por ejemplo en 18 de Julio. Por lo general tienen «campanas» que si llegan a advertir la presencia de personal policial o aduanero los alertan y en segundos desmantelan su puesto y desaparecen», reveló Menéndez.

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