TIENE LA PALABRA

Tabaré Vázquez y un compatriota exiliado en México

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La semana pasada me enteré que un viejo amigo mío, de iniciales MM, había llegado de México en el año 2007 (estamos en 2009) y traté de ubicarlo. Cuando lo logré, después de un abrazo y de las emociones del caso, me contó parte de su historia, que quiero contarles.

Este hombre había estado preso en 1973 junto a otras víctimas de la dictadura en el Cilindro. Luego de pasar 15 días fue liberado parcialmente, pues casi de inmediato la Dirección de Inteligencia pidió nuevamente su captura junto a decenas de uruguayos en su misma situación. Representantes de organismos internacionales de defensa de los derechos humanos enterados de eso lo ayudaron a pedir ayuda en la Embajada de México donde vivió varias semanas hasta que pudo volar al país del norte junto con un grupo de compatriotas.

Vivió durante años en México junto a miles de uruguayos en su misma situación. Ya en democracia la mayoría volvió.

MM quería regresar también y fue una y otra vez a la embajada, los empleados ya lo conocían, hasta un apodo le habían puesto, y ya sea por cosas de la burocracia o por poca preocupación de los gobiernos de Sanguinetti, de Lacalle y Batlle, siempre la respuesta cuando fue a solicitar el pasaporte era parecida. Unas veces que no tenían datos de él, que no se encontraban las partidas, ni la cédula de identidad, etc., etc., o sea que para la embajada uruguaya, y por lo tanto para el Estado uruguayo MM no existía.

Resignado a vivir los años que le quedaran de vida en México, lo encontró el año 2007, es decir que, a 22 años del retorno de Uruguay a la democracia, cuando un hecho casual le cambió la vida.

Ese año el presidente Tabaré Vázquez visitó México. MM se enteró que los coches de la comitiva de los presidentes pasaban por cierto lugar, y tomó una bandera del Frente Amplio que siempre tenía, y se paró a esperar el paso de la caravana y saludarla. Cuando los coches oficiales pasaron frente a él, MM agitó la bandera y gritó «Viva Uruguay» con tal emoción, que seguramente alguien se percató.

Los coches siguieron y MM quedó satisfecho y ya estaba por retirarse del lugar. No se dio cuenta que uno de los coches paró a unos treinta metros delante de donde él estaba y bajó una persona. Ese hombre se le acercó y le preguntó con acento claramente uruguayo «¿Qué hacía allí?». «¿Desde cuándo?». «¿Alguna vez volvió a Uruguay?», etc. MM le contó breve y resumidamente su historia y el hombre se retiró sin despedirse, diciéndole que lo aguardara unos minutos. A los pocos minutos volvió y le dijo que el auto venía para ese lugar que esperara un poquito, y que se quedara tranquilo. Efectivamente aquél coche que estaba a unos 30 metros dio una vuelta y se detuvo donde MM estaba parado. Del rodado bajó una persona que, apenas se abrió la puerta, él reconoció, y se confundió con él en un abrazo con lágrimas por ambas partes. Era el presidente Tabaré a quien MM nunca había visto personalmente.

Hablaron un rato, MM le volvió a contar su historia y el Presidente le pidió que al otro día fuera a la embajada. Así lo hizo. Cuando llegó le ofrecieron para hacerle el trámite para el pasaporte, él contestó que en ese momento no tenía dinero pero que más adelante, seguro. Le informaron que el costo del pasaporte lo pagaba el Presidente y que se lo harían con trámite «urgente», máximo en una semana. Pero tres días antes de la fecha en que debía presentarse a retirarlo le avisaron que debía presentarse en la embajada.

Por el camino especuló que seguramente otra vez por burocracia se iba a quedar sin el documento. Seguramente lo estaban llamando para decirle que no aparecía la partida, o que si el Registro Civil o que si el Ministerio del Interior, o de Relaciones Exteriores, etc. etc.

Se presentó con una mezcla de temor y ansiedad.

Pero al llegar recibió una sorpresa: lo habían llamado para entregarle el pasaporte tres días antes de la fecha estipulada. ¡Qué emoción! ¡Igual se venía caminando si no conseguía dinero para el pasaje! Quería agradecer rápido al personal de la embajada y salir de allí cuanto antes a contarle la noticia a sus amigos mexicanos, pero a su alegría se sumo otra: «El Sr. Presidente le paga también su pasaje de vuelta a Uruguay».

EXTRANJERO – C.I. 1.128.131-8

 

No solucionamos más los problemas en el INAU

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Quisiera recordar una carta publicada en mayo. Escribí sobre varios temas; uno de ellos: el problema de la juventud del INAU. Seguimos con las revueltas, con los destrozos, con las fugas, y/o casualidad: los parientes arengando para que esto suceda.

Pero ahora agregamos que los robos, rapiñas, copamientos y lo más actual que se agrega: las lesiones, contra quienes padecen estos improperios, muchas veces graves, son realizadas por menores, ahora solo son menores, no puedo aseverar, pero me imagino que detrás de estas acciones hay mayores. ¿Qué sucede? Los jóvenes entran y salen… Pero alguien comanda todo esto, como lo dije en mayo, todo está muy bien orquestado, organizado y muy bien pago. ¿Por qué todo esto está sucediendo?

También vuelvo a preguntar: los bancos que manejan grandes cantidades de dinero, ¿no poseen alarmas, guardias…? Los ladrones entran y salen en dos minutos, efectúan los robos con libre albedrío. ¿Usted no desconfiaría?

No sé si está bien bajar la ley de imputabilidad (terminaríamos con niños presos a los 5 años). Lo que sí entiendo es que los padres o tutores son los responsables y ellos son los que deberían ir presos, y esta es una gran falla de la Justicia, del tercer poder (por un momento son culpables y dos días después no hay pruebas). Si la Justicia no se pone de acuerdo con ella misma, qué podemos esperar.

Sé que hay muchos que piensan como yo y espero que así lo expresen.

Hagamos fuerza para que Fasano pueda publicar una separata con todas las cartas que enviamos, me consta que son muchas, y que algunas no se pueden publicar por razones de espacio, aunque el afán de expresarse sea inmenso.

Gracias por la publicación.

TOTI

 

Canales que dan vergüenza

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Siento vergüenza ajena al ver los noticieros de los canales 4 y 12, que no le dedicaron ni veinte segundos a la entrega de la computadora Nº 300.000 del Plan Ceibal.

Sin embargo, vinieron cerca de 30 canales mexicanos a cubrir dicha entrega en la escuela México, donde también estuvo presente el presidente de México. Creo que este gobierno antes de terminar, gane quien gane, debería licitar las frecuencias de los tres canales privados de Montevideo. Un saludo fraternal.

D. CAROZZI

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