De "la calle y la noche" a la política
La historia de esta comunidad en nuestro país tiene algunos puntos destacados. A principios de los 80 surgieron las discotecas, como la pionera Arcoiris, que enarboló la bandera gay metafórica y literalmente. Antes de eso, si bien no disponían de boliches «exclusivos», sí se apropiaban de otros espacios dentro de lugares no específicamente gay. Uno de ellos fue el Café Sorocabana.
En la dictadura, sus integrantes se nucleaban en determinados pubs y, debido a que nuestra sociedad «tolera que formen parte del entretenimiento, porque no jode el poder» apuntó Campero, pudieron reunirse incluso en esos años de represión.
Sin embargo, previo a entonces, los hombres homosexuales tenían como escenario propio, mayoritariamente, «la calle y la noche». «Por eso el sexo era la forma de comunicación», dijo Campero. Esto no implicaba que no hubiese otros lugares de reunión, codificados así por la comunidad, como ciertas plazas, cines, confiterías o playas.
Fue a fines de la dictadura que comenzaron las reivindicaciones políticas, aunque paulatinamente y con un «tránsito camuflado», que ha deparado algunos logros, como la Ley de Unión Concubinaria y la posibilidad real de que en poco tiempo puedan adoptar niños. Sin embargo, todos coinciden en que aún resta mucho por hacer. La posibilidad de contraer matrimonio, del mismo modo que ocurre con cualquier pareja heterosexual, es uno de sus reclamos más firmes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad