CAFETINES DE LA CIUDAD VIEJA
Por ese tiempo, en Alzáibar y Reconquista fue popular el «Café de Londres», pegado a la casa de Juana la Vasca y sus jóvenes pupilas. Era El Bajo montevideano que por Juan Carlos Gómez tenía una ebullición de «bares de camareras» con marineros barbudos y pianistas borrachos golpeando sin piedad los teclados. Por el Mercado del Puerto, el Sr. Juan Roldós tenía un establecimiento donde vendía fiambres, condimentos y buenas bebidas. Luego, ya en el nuevo siglo XX, su hijo el caballero Bautista se dedica a la venta del «medio y medio» con ricos pancitos cubiertos de anchoas o sardinas. Saliendo de aquel mercado, pegadito a su puerta principal, estaba el bar «El Perro que fuma» con un par de mesitas, unas pocas sillas y sobre el mostrador las campanas de vidrio con huevos duros y refuerzos de fiambre. Por la calle Buenos Aires y Maciel estaba el almacén «El Hacha» que era el punto de encuentro de los vecinos en sus compras y algunos tragos. Por Washington y Pérez Castellanos la vinería «La Telita» tenía un aire de Cafetín donde se entreveraban estibadores, poetas y muchos degustadores del rojo semillón o el clarete. Muy antiguo también fue «Los Barriles» por 25 de Mayo y Pérez Castellanos donde los parroquianos se sentaban en unos toneles para darle a la quemante caña con pitanga. Por Pérez Castellanos y 25 de Agosto, un bolichón de nombre «La Marina» de donde salieron varios cuadritos amateurs que disputaban la liga futbolera de La Aduana. «El Pomery», de Pérez Castellanos y Reconquista, con su ambiente de «rompe y raja» con boxeadores que estrenaban en El Estadio Yacaré y los taciturnos extranjeros que vivían en las pensiones de El Bajo. Por la rambla portuaria y la callecita Yacaré, se ubicó el bar «El Globo», con sus mesas llenas de bagayeros haciendo negocios y los empleados del Puerto tomándose un copetín de apuro y a las escondidas. Por Ituzaingó, el legendario «El Brasilero» con un ambiente muy selecto de abogados, despachantes de aduana y gente que tomaba café mientras charlaba y otros leían las enormes páginas de «El Día» o «El Bien Público». El bar «El Jauja» estuvo primero, allá por 1930, por la calle 25 de Mayo y después se trasladó, por el 40, a Bartolomé Mitre casi Sarandí. En la década de los 60 por estar ubicado frente a la boite «Bonanza» siempre se encontraba en la madrugada en sus mesas a estrellas como Zaima Beleño, Pedrito Rico y el gran Polaco Goyeneche. Fue el «Nuevo Jauja» y en sus paredes se realizaron exposiciones con los cuadros de Haedo. También por Bartolomé Mitre, pero esquina con Buenos Aires, el tradicional «Bar Victoria» tenía en su entrada un kiosco de cigarrillos atendido por el letrista de carnaval «El Tornillo» Gamero. Frente al Solís, estuvo «El Perroquet» con su humeante café de moka y luego «El Bacacay» con sus habitués de gente de teatro y políticos como Guadalupe el director de «El Debate». En el viejo Mercado de Ciudadela, al fondo, el señor López de «Fun Fun», se daba el gusto de vender su rica «uvita» a gente famosa como Gardel y Hugo Del Carril.
Con más recuerdos y música los esperamos en la CX 40, Radio Fénix, todos los sábados a las 18.00 horas.
COORDINACION:
ANGEL LUIS GRENE
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