Los uruguayos cuidan sus gastos e inversiones
A diferencia de otros lugares, Uruguay mantuvo su relativa estabilidad frente a la crisis financiera. Aún así, se vive cierto clima de incertidumbre que se manifiesta en la compra meditada y en la cuidada promoción de los productos.
Diversos factores, como la gripe A y las muy bajas temperaturas, provocan cambios en las rutinas de consumo de los uruguayos. Al mismo tiempo, estos factores despistan a comerciantes y empresarios, quienes no logran distinguir si disminuyó el consumo o si la crisis está provocando una reducción en las compras.
Por ahora parece que los uruguayos de clase media, media-alta, continúan prefiriendo las marcas familiares a los productos de oferta. En los sectores más bajos de la sociedad las ofertas son las más buscadas, sin importar el lugar de origen del producto.
Todo a 10 pesos
En el supermercado Devoto ubicado en la zona norte de la capital, los artículos que están de promoción son los que tienen más salida. «Vendemos más que nada ofertas», dijo a LA REPUBLICA Sergio Alberti, encargado del área de no comestibles. Allí el grueso de los clientes son de clase media, media-baja y la mayoría compra a crédito con planes de pago de 3 a 6 cuotas.
«Por miedo a la especulación hoy las personas no se animan a comprar en dólares», dijo el informante quien reconoció que las personas mayores son las más preocupadas por conseguir buenos precios, mientras que los jóvenes son menos selectivos al momento de comprar, por falta de disponibilidad de tiempo. Tanto a los más jóvenes como a los más grandes les atraen las ofertas a diez pesos. «La gente ve 10 pesos y pone en el carro. No importa la marca, el gramaje, nada, sólo el precio», puntualizó. En una de las grandes superficies ubicada en Pocitos, donde la clientela se caracteriza por ser de clase media, media-alta, «no se siente la retracción a las marcas, aunque sí bajaron un poco las ventas», dijo el responsable. «Por la ubicación y las características de nuestro comercio, aquí llega un público adulto; este es un sector que se fija mucho en la calidad más que en los precios», agregó.
Fieles consumidores
Luis Bensusán, presidente de la Cámara de Anunciantes del Uruguay, evidenció la responsabilidad que hay tanto por parte de los comerciantes como de los consumidores.
«En lo que va del año el consumo se ha retraído un poco pero no tanto como se preveía, sin duda las más afectadas son las empresas destinadas al mercado exterior», comentó. «El cliente sigue prefiriendo su marca de siempre, porque prefiere pagar un poco más pero no una marca desconocida», añadió.
La crisis de 2002 parece haber sido un gran entrenamiento para los productores, comerciantes y anunciantes de productos «porque todas las empresas están siendo mucho más cuidadosas que antes con sus inversiones», reflexionó.
Menos entretenimiento
Pensar en la reducción de los ingresos familiares implica una disminución de las actividades, principalmente recreativas y de dispersión. Igualmente los uruguayos encuentran un escape a los problemas viendo una buena película.
Miguel Olivencia, relacionista público de Grupo Cine, señaló que «en vez de bajar, la venta de entradas subió, porque el cine es una forma de escape de la crisis». Hasta antes de gripe A, el crecimiento era del 9%, aunque con el auge de la enfermedad se llegó a paralizar.
También se retrajo la demanda de espectáculos musicales, en particular los recitales con personalidades extranjeras. «Antes un artista estaba de gira en Argentina y por 50 mil dólares lo traíamos.
Hoy si lo hacés, tenés que poner muy alto el precio de las entradas, la gente no va», dijo el empleado de una empresa de producción de espectáculos.
Por otra parte, los clubes de alquiler de DVD se han beneficiado tanto con la crisis como con la gripe A, porque las personas en vez de ir al cine pagan 50 pesos por una película de estreno y la mira toda la familia. «Hay un movimiento más intenso de lo esperado pero no nos queda claro si es por la gripe A o por la crisis», dijo Andrea, empleada de Blockbuster Malvín.
En un local céntrico de alquiler de DVD, cada fin de semana se registra un importante movimiento de personas.
«Muchos clientes conversan y dicen que hicieron excepciones en vacaciones para ir al cine, ¡pero en una semana normal no van!», exclamó Nibia, empleada del lugar.
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