Seguridad vial. La Unasev realizó en el Clínicas una disertación sobre el tema

Enfermos de párkinson pueden  conducir en los primeros años

En nuestro país son aproximadamente 3.300 las personas que tienen párkinson.

En su mayoría son personas de edad avanzada, aunque existen formas de inicio juvenil. Días pasados, la Unasev realizó en el Clínicas una charla sobre el tema. En el evento se relacionó la enfermedad con la seguridad vial y se hizo hincapié en dos aspectos centrales: el parkinsoniano como conductor y el parkinsoniano como peatón. En ambos se analizaron en profundidad las medidas preventivas que deben adoptar los pacientes para minimizar las posibilidades de padecer un siniestro de tránsito. La actividad estuvo organizada por la Cámara de Medicina y Psicología del Tránsito de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), a cargo de la neuróloga Elizabeth Vázquez, y se efectivizó gracias a la invitación del Programa de Educación y Rehabilitación de Pacientes, Familiares y Cuidadores del Instituto de Neurología. Estuvo presente además la Asociación Uruguaya de Párkinson (AUP) y pacientes y familiares de la Policlínica de Párkinson y Movimientos Anormales del Hospital de Clínicas.

Vázquez reveló a LA REPUBLICA que, a pesar de las dificultades que puede presentar la sintomatología (que incluye rigidez, lentitud de los movimientos voluntarios, ausencia de movimiento, bloqueos, rigidez muscular y temblor), algunos parkinsonianos, en los primeros estadios de la enfermedad ­aproximadamente unos cinco años­ siguen conduciendo.

Si en los exámenes médicos la intendencia determina que el paciente tiene síntomas propios de la patología, se le pide a la persona que se realice un estudio con un neurólogo. Una vez que se detecta el mal, la comuna le realiza un examen evaluatorio cada seis meses para determinar si el paciente está o no capacitado para seguir conduciendo.

 

Recomiendan no manejar

A pesar de que existe una cantidad importante de enfermos que en los primeros años de la enfermedad sigue manejando, la entrevistada, que trabaja y atiende a estos pacientes en mutualistas, recomienda que abandonen la conducción.

«Es complejo que realicen esta actividad, pero tampoco es fácil ‘arrancarles las llaves de la mano’. Es recomendable que mantengan su autonomía lo más que puedan, si no, se aíslan y dejan de tener contacto social», señaló la profesional.

Sí se les da la autorización para seguir conduciendo a los pacientes jóvenes. Por lo general, dijo Vázquez, la enfermedad afecta a adultos mayores, a partir de los 50 ó 60 años, aunque excepcionalmente se puede padecer a partir de los 30.

En la disertación se dieron a conocer los problemas que tienen estas personas al volante. En plena conducción pueden experimentar un bloqueo, que les provoca rigidez e imposibilidad de girar la cabeza; las manos quedan aprisionadas al volante y tienen dificultad para mover los miembros inferiores. Además, la medicación de los parkinsonianos (Ldopa) puede originar efectos secundarios. Por eso se recomienda, una vez ingerido el fármaco, esperar media hora antes de conducir, ya que pueden experimentar «sueño súbito».

«A los pacientes les decimos que no ingieran alcohol y que utilicen vías secundarias y no calles transitadas. Además les recomendamos que conduzcan en el horario diurno», explicó la profesional.

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