TIENE LA PALABRA
Al intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quien lo saluda y escribe es un vecino que fue objeto de realojo de su precaria vivienda ubicada en la «Quinta de Batlle». Hecho ocurrido el 4/12/00.
El nuevo realojo se hizo a una vivienda ubicada en Tte. Rinaldi al 4941/Unidad 2, esquina Oficial 36. Viviendas que fueron construidas por una empresa de nuestro medio en convenio con la comuna capitalina. En aquel entonces nos mudamos a los 20 m2 iniciales ya construidos, y luego se fueron haciendo las ampliaciones necesarias (1, 2 y 3) dormitorios, según el núcleo familiar.
En aquel entonces la IMM debió gastar más de lo necesario porque los materiales se perdían, y hoy, pasados casi nueve años la IMM vuelve al ataque, en este caso con los muros de contención que por lógica debieron de quedar en la primera etapa.
Ayer como hoy se repite la figura de un alto funcionario municipal, al cual no parece importarle que la comuna deba gastar en un proyecto más del doble y lo que aún es peor que se realice el gasto y el proyecto quede sin llegar a su fin, que es lo que va a pasar en este caso, ya que el dinero ya fue totalmente gastado en los materiales y hoy falta más de la mitad de los muros por hacer y también gran parte de los materiales.
Yo me pregunto compañero Ehrlich ¿el manejo de las arcas de la Comuna es tan diferente en sus procedimientos a una empresa privada en la cual el patrón, contador, capataz, que tiene a su cargo personas que deben cumplir con ciertas directivas de las cuales deben rendir cuentas a sus superiores?
Porque cuando hablamos de los fondos de la Comuna estamos hablando de los dineros de todos los montevideanos, de los montevideanos naturales y los montevideanos por adopción ¡que es mi caso!, porque después de vivir más de dos décadas aquí me siento otro montevideano.
Y no quiero olvidarme de los que habitamos nuestros nuevos hogares, los mismos cuentan en muchos casos con rajaduras en sus paredes y estructuras.
Me pregunto: cuando una empresa gana una licitación y firma un contrato por muchos miles de dólares, ¿no está sujeta a obligaciones?
La persona contratante en este caso la IMM, ¿no debería exigir que esta empresa cumpla?
¿Las personas al frente de estos emprendimientos, en este caso funcionarios municipales, se supone que son personas idóneas y capacitadas las que realizaron dichas tareas percibiendo muy buenos sueldos.
Aquí no hablamos de un obrero que gana un salario mínimo ni de un conocido del intendente que lo hace por «gauchada». Sigo preguntándome ¿no será que las buenas intenciones de nuestro jefe comunal están siendo mal interpretadas por algunos de sus empleados?
¿No será que si existiese un mejor control la IMM podría ahorrar muchísimo dinero y hacer más obras?
¿No será que la IMM debería cambiar de proveedor en el ramo Construcción porque todo indica que a nuestra comuna le están vendiendo materiales que no existen, o que tienen la capacidad de caminar, moverse o desaparecer? ¿O existe otra explicación?
Cuando hablamos que se trajo un camión de tablas de 15 y al día de la fecha las obras están paralizadas porque no hay tablas, entonces no se puede armar el encofrado de los muros de contención.
Pregunto a los compañeros arquitectos, empleados, fabricantes que trabajan en el ramo de la Construcción, ¿existen materiales que tengan la capacidad de moverse por sí solos, mudarse o desaparecer?
Quizás usted lo vea como un ataque político, más le aseguro que no lo es.
Quien suscribe es votante de su fuerza política, votante, no militante. Espero tener en breve una respuesta de su parte, y solución a mi situación, ya que no dispongo de medios para poder levantar el muro de contención que me corresponde.
Termino preguntándome ¿hasta cuándo se va a permitir que cuatro o cinco vecinos, haciendo uso de la viveza criolla, se beneficien ellos en detrimento de perjudicar a sus pares (resto de los vecinos)?
¿Hasta cuándo la impunidad de los malos funcionarios públicos?
¿Será que la Justicia Social a mí me deja afuera? ¿Será que los fondos genuinos de la Comuna que salen del bolsillo de todos los montevideanos va a seguir siendo despilfarrado?
¿Será que cuatro o cinco vivos son los únicos capacitados de gastar a su entero antojo el dinero que aportan más de un millón y medio de uruguayos?
¿Será que en la Comuna capitalina no existe un control, o Usted compañero Ehrlich cuando su empleada le hace un mandado al Súper le gasta $ 3.000 o $ 4.000 si solo trae pan, leche y un paquete de fideos?
Lo doy por descartado que no.
Entonces, sigo preguntándome ¿si somos capaces de administrar bien nuestros ingresos porque si en una empresa privada errores mínimos te cuestan el quedar sin trabajo, estos horrores son moneda frecuente en un Ente del Estado. Estado, mantenido y solventado con el aporte de todos nosotros.
Desde ya doy por hecho que voy a recibir una respuesta a mis inquietudes, haciéndole saber que los actuales funcionarios al frente de este proyecto no merecen de mi parte el más mínimo crédito.
Lo saluda atte.
HECTOR CERRUDO C.I. 3.428.203-2
Denigrante
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
A lo largo de mi corta vida he pasado por muchas discrepancias, desacuerdos, desavenencias, etc. Pero hoy por hoy, cuando estoy frente a una injusticia social obra del clasismo o la falta de inteligencia de algunos para sentir superioridad frente a otros, despierta en mí un montón de sentimientos negativos que no quiero guardar porque sería cómplice. Se sentían rumores pero es otra cosa ser testigo de cómo un funcionario del BPS que se supone está para asesorar, tiene la desfachatez de jugar, ironizar y bastardear a una mujer que con un bebé en brazos quería saber si tenía derecho a una pensión; llámese plan de equidad o lo que a él le parezca. De todos modos se salió con la suya porque en el idioma que le habló hasta llegar a preguntarse si se consideraba en la línea de pobreza, además de sugerirle muy sutilmente que soltera no se hace un bebé y con lo dificultoso que le planteó el trámite, la joven madre se retiró seguramente con la sensación de que lo bueno en esta vida no es para ella. Sentí la necesidad no sé si como mujer, o como ciudadana de hacerlo público para que no fuera en vano. Ojalá que la gente de Castillos deje de tolerar esas cosas para que la igualdad llegue a todos lados.
IGUALDAD SOCIAL
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