Bodegas unidas. Los visitantes podrán tomar las tijeras y participar del ritual

Llega el Festival de la Poda

«El período de poda de la vid es muy importante porque se realiza previo a la floración y va a determinar la producción y la calidad del vino», explicó a LA REPUBLICA Magdalena Américo, vicepresidenta de Los Caminos del Vino, organización que busca difundir los vinos nacionales y al mismo tiempo el turismo enológico.

Existen diversas formas de podar, que varían en función del tipo de uva que se quiera conseguir y el vino que se produzca. El período de poda se extiende durante todo agosto y puede llegar hasta mediados de setiembre, dependiendo de las condiciones meteorológicas.

La poda da lugar a brotes nuevos y determina la cantidad de racimos que se obtengan a futuro. Para producir vinos de mesa se busca una mayor cantidad de racimos, mientras que para los vinos finos ­los más difundidos en el turismo enológico­ se concentra la calidad en menos racimos.

«Es un momento crucial pero también es una actividad práctica que, si bien necesita una explicación previa, después puede realizar cualquier persona. Es fascinante poder participar», comentó Américo.

 

Festival

El sábado 15 de agosto, a partir de las 10.00 horas y hasta las 16.00, las 13 bodegas que integran Los Caminos del Vino realizarán el Festival de la Poda. Tras una charla informativa, los visitantes podrán tomar sus tijeras y podar los viñedos.

La visita a la bodega será acompañada por comidas criollas y platos típicos caseros, además de espectáculos y propuestas culturales.

El costo es de $ 300 o $ 350, dependiendo de la bodega. Para participar es necesario reservar con anticipación. Por más información: www.loscaminosdelvino.com.

El Festival de la Poda será la tercera actividad organizada por Los Caminos del Vino en lo que va del año. Américo manifestó que «el balance es positivo», ya que siempre superaron la concurrencia esperada. En las actividades realizadas hasta el momento se recibió a 1.000 personas.

 

Aspecto diferencial

La apertura de los establecimientos fue todo un desafío para algunos bodegueros que no estaban acostumbrados a recibir visitantes.

Más allá de las inquietudes que manifestaban los productores tiempo atrás, hoy la actividad está cobrando fuerza y es justamente la hospitalidad de los dueños de las bodegas lo que más gusta a los turistas.

«El concepto de bodega familiar es un hecho que destacan y es un aspecto diferencial», puntualizó Sebastián Delorrio, secretario de Los Caminos del Vino.

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