Dientes de reemplazo. Todo empieza en la boca

Parece que está llegando el fin de la dentadura postiza

La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ­Actas de la Academia Nacional de Ciencias­ describe el trabajo de científicos de la Universidad de Tokio que han logrado que unos ratones adultos recuperen sus dientes perdidos mediante un implante germinal.

Como en los humanos, los dientes de un ratón crecen sólo dos veces. Para ello, trasplantaron a la mandíbula de los roedores una porción de tejido con células y toda la información genética necesaria para que los dientes crecieran.

Este «germen» o «semilla» se desarrolló y creció hasta convertirse en dientes totalmente funcionales, con una dureza y mineralización similar a la de los dientes naturales.

Según afirman sus creadores, esta técnica podría usarse para reemplazar las dentaduras postizas y los implantes, e incluso conducir al desarrollo de nuevos órganos.

«Este estudio representa un avance sustancial y enfatiza el potencial que tiene el reemplazo de órganos mediante bioingeniería para terapias regenerativas en el futuro», dicen los autores en el artículo de PNAS. El objetivo último de la terapia regenerativa, dicen los investigadores japoneses, es desarrollar mediante la bioingeniería órganos que funcionen correctamente, que trabajen en cooperación con los tejidos adyacentes y que puedan reemplazar órganos perdidos o dañados a causa de enfermedades, accidentes o envejecimiento.

 

Encías e infarto

Por otra parte científicos en Alemania descubrieron el vínculo genético entre la enfermedad de las encías -periodontitis- y el riesgo de infartos. La bacteria oral causa infecciones que conducen a la pérdida de dientes y a riesgo de infartos.

Se sabe desde hace tiempo que la periodontitis está asociada a las enfermedades cardíacas, pero hasta ahora no se conocía el vínculo entre ambas.

Ahora los investigadores de la Universidad de Kiel descubrieron una mutación genética común en las personas con periodontitis y los pacientes que han sufrido infartos.

Tal como señalaron los científicos en la conferencia anual de la Sociedad Europea de Genética Humana en Viena, los resultados de la investigación demuestran que las infecciones de las encías deben tomarse con seriedad y tratarse lo antes posible.

La periodontitis es una enfermedad bacteriana que afecta al periodonto, el tejido que sostiene los dientes y que incluye a la encía y el hueso alveolar.

A menudo comienza con la inflamación y sangrado de la encía causados por la acumulación de placa, una sustancia formada por bacteria que libera toxinas.

Si no se le trata a tiempo la infección puede extenderse al tejido y hueso que sostiene a los dientes y provocar la pérdida de piezas dentales.

Tal como señalan los investigadores, la periodontitis, que es la principal causa de pérdida de dientes en adultos mayores de 40 años, es muy común en el mundo y se calcula que un 90% de las personas mayores de 60 años la padecen.

Ahora sabemos con seguridad que hay un fuerte vínculo genético y los pacientes con periodontitis deben tratar de reducir los factores de riesgo y tomar medidas preventivas en las primeras etapas de la enfermedad.

 

Cromosoma 9 e infarto

Según el doctor Arne Schaefer «las enfermedades coronarias se han convertido en la principal causa de muerte en todo el mundo» y «ambas enfermedades, tanto las coronarias como la periodontitis están asociadas a los mismos factores de riesgo: el tabaquismo, la diabetes y la obesidad».

Ahora la nueva investigación encontró una base genética que vincula a ambos trastornos. El doctor Arne Schaefer, quien dirigió el estudio, descubrió una variante genética ubicada en el cromosoma 9 que es común en las dos enfermedades.

Los investigadores estudiaron a un grupo de 151 pacientes que padecían la forma más agresiva de periodontitis y a un grupo de 1.097 pacientes con enfermedad coronaria que ya habían sufrido un infarto.

«Estudiamos la región del cromosoma 9 que se sabía estaba asociada con el infarto al miocardio», afirma el doctor Schaefer. «La variación genética asociada con los cuadros clínicos de ambas enfermedades resultó idéntica», agrega.

Posteriormente los investigadores quisieron comprobar esta asociación en otro grupo de 1.100 pacientes con enfermedad coronaria y 180 pacientes con periodontitis. Y confirmaron que la variante del riesgo genético es idéntica en ambas enfermedades.

Aunque el doctor Schaefer y su equipo descubrieron cuál es la proteína que codifica el gen, llamada Anril, todavía no saben cómo ésta está vinculada a ambos trastornos.

Los estudios han demostrado similitudes entre la bacteria que se encuentra en la cavidad oral y la que se encuentra en las placas coronarias. La infección de encías puede evitarse con buena higiene bucal y visitas al dentista.

Ambas enfermedades se caracterizan por una reacción inmune desequilibrada y una inflamación crónica.

Los científicos creen que la bacteria involucrada en la periodontitis provoca una respuesta inflamatoria de bajo nivel en todo el organismo lo que a su vez causa cambios en las arterias que llevan a infartos y ataques cerebrales.

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