Llegan las ballenas franco australes
Lentamente las ballenas franco australes a llegan a las costas de Maldonado y Rocha. Hay mucha expectativa ante su arribo, pero hay que tener paciencia; por el momento no se dejan ver con facilidad.
Como recurso turístico, el avistamiento de ballenas genera dos mil millones de dólares anuales en todo el mundo y moviliza a más de doce millones de turistas. En Uruguay, su desarrollo todavía está verde.
Si bien el público objetivo son turistas europeos y norteamericanos, también se intenta que los uruguayos se acerquen a las costas atlánticas para apreciar el espectáculo natural.
La «Ruta de la Ballena Franca» es uno de los productos que ofrece el país: circuitos con lugares estratégicos para el avistamiento, apostando al desarrollo del turismo responsable y sostenible.
Claro que para desarrollar esa actividad es necesario cumplir algunos requisitos, como ir bien abrigado, puesto que los cetáceos llegan entre agosto y octubre, meses de mucho viento en la costa; además es muy importante llevar binoculares, del tipo 8×40 o 10×50. A pesar de su gran tamaño unos 20 metros de largo, si las ballenas se encuentran lejos de la orilla cuesta divisarlas con claridad.
Es recomendable despla-zarse en un vehículo, porque hay que buscarlas, bordeando la costa desde Piriápolis hasta Rocha. También se las puede ver en las aguas de Brasil.
Se debe tener mucha paciencia y mirar mucho al mar.
Las ballenas permanecen largos minutos bajo el agua, pero cuando llegan a la superficie suelen dejarse ver durante mucho rato.
Hay que controlar la expectativa «porque no es un zoológico donde uno las va a ver; ellas se mueven, son libres, se mudan, navegan», dijo Rodrigo García, de la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC).
«Hay ciertos indicadores que nos permiten reconocer dónde están las ballenas», explicó García: «el chorro de agua en forma de ‘V’ es el más reconocible; ocurre en un instante, cuando la ballena libera todo el aire de sus pulmones», aunque también puede haber espuma adicional provocada por el movimiento de las ballenas, así como gaviotas y gaviotines sobrevolando la zona.
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