Vandalismo. Promedio bajó de 400 a 150 ataques mensuales en toda la ciudad

Desparramo de basura disminuyó con la llegada de los contenedores naranja

Los contenedores naranja cumplen tres meses en la zona 7 de Montevideo, y la evaluación de la Intendencia de Montevideo (IMM) sobre la experiencia es positiva.

En estos contenedores especiales los vecinos depositan residuos secos y reciclables, como papeles, metales, vidrios y plásticos.

Desde finales de abril se han distribuido 85 en la zona comprendida entre Bvar. Batlle y Ordóñez al oeste, Av. Italia al norte, la rambla al Sur y Missouri al este.

Pronto se colocarán los últimos 15 de esta partida, anunciaron desde el CCZ 7.

«La propuesta fue bien recibida por los vecinos. Trabajamos en coordinación con el Centro Comunal Zonal (CCZ) y el gobierno local. Las tareas de difusión han sido positivas», dijo el director de la División Limpieza de la comuna, Eduardo Pereyra.

El secretario de la Junta Local 7, Miguel Curto, coincidió con el análisis, pero fue más lejos.

«Hay un buen acatamiento por parte de los vecinos, aunque en los contenedores naranja aún se encuentran cosas que no se deberían encontrar. Falta mucho, y es un tema de educación», afirmó.

 

Balance

A pesar de la evaluación positiva del proyecto, que surgió luego del fracaso de la bolsa naranja que los montevideanos no supieron o no quisieron utilizar, no hay datos oficiales sobre la cantidad de material reciclable que se ha recogido en este período. «Esto se debe a que los clasificadores hacen un levante permanente de lo que les sirve. Se hace difícil hacer cálculos», dijo Pereyra. De cualquier modo, desde el CCZ 7 se estimó que en cada levante se han llegado a obtener entre 5 y 9 toneladas de residuos reciclables.

El director de Limpieza de la comuna admitió que esa recuperación permanente por parte de los clasificadores hace que los camiones deban realizar el levante solo una vez por semana (según datos de la zona 7, a veces la frecuencia es menor), y los desechos recuperables que se obtienen en ese caso son los menos tentadores, aquellos que, en otras circunstancias, irían a parar a la orilla de algún arroyo. «Este es un aspecto muy positivo del proyecto ­explicó Pereyra­. El descarte queda dentro del contenedor y no termina contaminando la ciudad». No obstante, esto genera resistencias entre las cooperativas (ver recuadro).Otro punto destacable de la experiencia es, según Pereyra, que la zona donde se instalaron los contenedores naranja es, de todo Montevideo, aquella donde hay menos basura desparramada en sus alrededores, algo sumamente habitual en nuestra ciudad. Esto se debe a que los clasificadores realizan un levante continuo y eficiente, gracias a que encuentran los materiales orgánicos e inorgánicos adecuadamente separados. «Se ve basura por fuera, es cierto, pero mucho menos que en otras zonas», dijo Pereyra.Curto, por su parte, se mostró de acuerdo, aunque insistió que aún resta mucho por hacer. «Sigue habiendo desparramo, aunque menos que antes. Y no lo generan los recicladores, sino algunos muchachos que andan por las calles de noche, vinculados a la pasta base. Sobre todo, pasa cerca de las parrilladas y restoranes que no cumplen con la normativa y tiran sus residuos en los contenedores», señaló.

Precisamente, la zona 7 ha iniciado una encuesta para conocer más sobre el sistema, en la que se consulta tanto a los vecinos como a los hurgadores. «Lo que sé es que hemos descubierto que hay varios recicladores que trabajan muy prolijamente. La mayoría buscan plástico blanco, ganan $ 3 por cada kilo y sacan $ 150 por mes», afirmó el secretario de la Junta Local.

 

Más camiones, menos vandalismo

A pesar de la conformidad con los contenedores naranja, la IMM no prevé extender el plan piloto todavía, ya que se considera prioritaria la mejora del sistema de contenedores verdes. Por eso, en breve se adquirirán 5 camiones de levante y 4 lavacontenedores, con el fin de que cada uno de estos vehículos recoja el contenido de menos contenedores. Según Pereyra, el promedio actual es de 120 por día; la meta es que baje a 90.

El director de Limpieza también destacó que el vandalismo, una preocupación permanente desde que se creó el sistema, ha descendido. De 400 ataques mensuales en 2008, se pasó a 150 en 2009, dijo el jerarca.

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