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JUANCITO SANGREDULCE Y CASIMIRO PAROLA

Humor inteligente, sátira costumbrista y una montevideana identidad. Personajes de la vieja radiotelefonía. Hay que recordarlos porque fue mucho lo que nos dieron. Los vecinos cantaban aquella canción que decía: «Montevideo que lindo te veo, con tu Cerro y la Fortaleza». Todavía se vivía la alegría de Maracaná y en las ondas radiales nacían talentos. Uno se llamó «Casimiro Parola» un personaje interpretado por el actor Julio Puente. Los libretos pertenecían al talentoso Mario Rivero al que todos conocían por aquella comedia musical «Muchachos que peinan canas» que hizo junto a Donato Racciatti.

El reidero Casimiro se emitía desde la fonoplatea de la vieja Radio Carve y en su presentación decían que era «el hombre que todo lo arregla con una palabra sola». Fina sátira a los pedantes y parlanchines, a los políticos chantas que escondían detrás de su facilidad de palabra una gran ignorancia. Era una máquina de hablar genialmente interpretada por Julio Puente.

Decía disparates muy festejados por la audiencia. En su parlanchina soberbia contaba historias mentirosas. El técnico de la selección campeona del mundo, Juancito López, según sus palabras «le pedía» sus sabios consejos. Y el capitán Obdulio Varela lo llamaba siempre por teléfono solicitando su ayuda.

Los artistas también se rendían ante «Casimiro Parola». Margarita Xirgu «le rogaba antes de cada estreno su asesoramiento».

Cuando la audición salía al aire por el mes de febrero, el ambiente carnavalero se caldeaba y sus disparatadas mentiras provocaban grandes carcajadas. Es que, según Casimiro, las comparsas y los conjuntos se peleaban por tenerlo como consejero. Se proclamaba como un gran conocedor del jurado y decía tener la fórmula secreta para ganar el primer premio en cada categoría. El mundo científico tampoco le fue ajeno y muy suelto de cuerpo decía tener la clave para instalar un tren subterráneo en Montevideo ¡sin necesidad de hacer excavaciones!

Cuando algún político quería engrupirnos con floridas palabras salía de inmediato el grito esquinero: ¡Sos como Casimiro Parola!

Por las ondas de El Espectador estuvo otro personaje que también captó miles de escuchas, en su tradicional audición del mediodía. Después de los comentarios futboleros de Semino aparecía «Juancito Sangredulce, el último optimista». También nacido de la pluma de Rivero, esa popular creación estuvo interpretada por el querido actor Dante Ortiz.

La gente respetaba mucho a ese comediante que antes había interpretado a «Don Verídico» del inolvidable Juceca. La característica de Juancito era su indoblegable optimismo que nunca lo abandonaba. El programa se basaba en comentarios sobre «la tacita del Plata y el mundo» como le gustaba decir. Siempre le encontraba el lado bueno a todas las cosas. Libretos con un gran manejo del humor del absurdo y gran dosis de ironía. Si los banqueros pillos habían vaciado el Banco Mercantil o el Transatlántico lo hacían para «proteger» nuestro dinero y que no lo malgastáramos en cosas superfluas. Los políticos nos mentían para que no nos preocupáramos por los problemas del país. Si la carne estaba por las nubes era porque los estancieros y los frigoríficos nos impulsaban hacia una saludable vida vegetariana. Y si aquel diputado se emborrachaba rodeado de mujeres en Chez Carlos había que saber perdonarlo. Después de todo, decía Juancito, «¿No sudaba la gota gorda en el Parlamento defendiendo nuestros derechos?» Así era el optimista Juancito Sangredulce. Críticas corrosivas a los vivos de siempre y sus hipócritas actitudes. Personajes que nos hacían reír desde la radio en los tiempos en que el Uruguay lentamente dejaba de ser «la Suiza de América».

Con más recuerdos y música los esperamos en CX 40, Radio Fénix, todos los sábados a las 18 horas.

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