Policía. Distintas experiencias en un mismo trabajo

Un recuerdo inolvidable en medio de la adrenalina

Ross Mary Borges es agente de segunda del cuerpo de Policía. En sólo seis meses de trabajo en la patrulla móvil, tuvo que asistir dos partos. Con emoción contó a LA REPUBLICA: «¡no se puede describir la experiencia de traer una vida al mundo!».

Desde hace medio año, Ross Mary Borges patrulla las calles de Montevideo en horas de la noche.

A pocas semanas de estrenar su cargo, protagonizó un parto y hace unos días le tocó asistir la llegada de un nuevo bebé al mundo.

«El mío es un trabajo complicado porque uno participa en episodios donde mueren personas y en otros en los que traes una vida al mundo», relató la entrevistada, en el marco de una serie de recuerdos en los que se combinan vivencias cargadas de adrenalina.

 

La niña

La primera vez que tuvo que asistir a una mujer embarazada pasó «unos nervios terribles» y pudo realizar la tarea, aunque ­admite­ «me faltó poquito para caer desmayada».

«A pocas semanas de comenzar a trabajar en la noche, piden por radio el traslado de una mujer embarazada. Cuando llegamos con mi compañero de patrulla al lugar, ya estaba prácticamente pariendo. Yo pedía por radio que me hablaran para recibir apoyo y así no desmayarme», recordó la uniformada.

En esa oportunidad nació una nena, y recién después madre e hija fueron trasladadas al hospital.

Tras la primera experiencia, Ross Mary no dudó en armarse un set por si tenía que volver a vivir similares situaciones.

Es así que compró guantes especiales y una tijera apropiada para poder cortar el cordón umbilical, porque cuando nació la niña el corte lo hizo con una tijerita de uso escolar que encontró en la casa.

 

El varón

Hace cinco días tuvo que asistir otro parto, pero esta vez fue preparada. Fue en el barrio 19 de Abril; cuando ella y su compañero de patrulla llegaron al lugar, se limitaron a llamar a la emergencia porque la camioneta no era apropiada para el traslado y porque además hacía mucho frío afuera.

«La madre estaba haciendo contracciones y se la veía muy nerviosa. Le conversé un rato para que se calmara. Le pregunté: ‘¿sabés de qué sexo es?’, y ella me dijo ‘no, es sorpresa’. Ahí yo le toqué la panza y le dije ‘por lo asustado que está debe ser varón, ¡porque no quiere salir!'», exclamó Borges.

Antes que llegara la emergencia la mujer dijo «no aguanto más» y en ese momento Ross Mary entendió que tenía que asistir el parto.

«Le di indicaciones y mucha tranquilidad, a la vez tenía mano firme para que lidiara con el dolor intenso que sentía», recordó.

Y casi en seguida nació el bebé, que tal como la entrevistada intuía fue un hermoso varoncito.

A pesar de la preparación y de la experiencia anterior, la emoción y los nervios volvieron a invadir a Borges.

«Cuando sacó la cabecita fue lo más emocionante, me temblaban las piernas. Lo agarré con cuidado porque según cómo lo agarrás, las dificultades que puede llegar a tener», recordó.

La operación resultó exitosa y minutos después llegaron los médicos.

La labor de asistencia realizada durante el primer parto, fue reconocida por las autoridades de la Policía Nacional. Para ella fue muy importante y la hizo sentirse muy orgullosa de sí misma.

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