TIENE LA PALABRA
Muros y muros
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En LA REPUBLICA del viernes 10 se publica una nota de opinión del señor Gonzalo Riet, periodista, quien se refiere a la «valla defensiva», a intervalos «muro», a ratos «cerca alambrada» que el Estado de Israel ha construido para evitar los ataques terroristas desde suelo palestino. Realiza una comparación entre este muro y el de Berlín, ya caído, y expresa su repudio a la medida israelí, aclarando que no es antisemita ni antijudío, solamente antisionista.
Es cierto que los muros de este tipo son repudiables. Crean una separación tal que impide los contactos humanos de todo tipo. También estoy en desacuerdo con muchas medidas que han adoptado los ultranacionalistas de Israel. Pero llama la atención que el periodista sólo se refiera al muro que Israel ha construido para evitar atentados terroristas. La eficacia del mismo se comprueba con cifras: de 2002 a 2008 el número de atentados kamikases dentro de suelo israelí pasó de 451 ¡a 7! Es decir, el muro ofende, duele, es injusto, pero es eficaz pues su misión era impedir la entrada clandestina de terroristas con bombas adosadas a su cuerpo.
Pero ¿por qué el periodista no se refiere a otros muros que también existen en el mundo? Estados Unidos está construyendo uno para evitar la entrada de inmigrantes clandestinos desde México; entre las dos Coreas hay un muro que separa las fronteras; Kuwait (invadida en 1990 por Irak) tiene un muro que la separa de ese país. En Marruecos hay un gran muro que impide la infiltración de saharianos. En Africa existe otro entre Botswana y Zimbabwe, así como Arabia Saudita está construyendo dos, uno para el Yemen y otro que la separa de Irak. Turquía ha tomado medidas similares en la isla de Chipre. Algo parecido se construye en Thailandia. Y España tiene algo similar en Ceuta y Melilla.
¿Por qué al señor Riet no se conmueve ante estos otros muros, no los califica «de la vergüenza», no los menciona en absoluto?
¿Un muro para impedir la entrada de inmigrantes sin papeles es bueno y otro para impedir la entrada de terroristas, es malo?
Quisiera que el señor Riet buceara en el fondo de su corazón y admitiera que todos los muros son malos, que ofenden la dignidad humana, pero que a veces, por distintas razones, los gobiernos los construyen. Y conste que el Muro de Berlín se hizo para que los alemanes no huyeran hacia el otro lado y el muro en Israel tiene una finalidad completamente distinta.
¡Abajo los muros! pero en todo el mundo. Ocurre que, en muchas ocasiones, si en el tema no están entreverados los judíos el tema ni se comenta ni se habla. Sólo existe el muro entre israelíes y palestinos. De los otros no decimos nada. ¿Por qué será?
Lo saluda muy atte.
PROF. MIGUEL FELDMAN – C.I. 540.030-4
Un cuento que no es cuento
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federio Fasano Mertens
Mi intención es contarle un cuento, basado en hechos reales, cuyos personajes por razones obvias, son ficticios con mezcla de metáforas. Sucedió aquí, en la jurisdicción de la Escuela Rural 190 del pago de Zapicán; en ese lugar había varias mesas donde podrían sufragar los electores y los diversos partidos realizaban sus elecciones internas el domingo 28 de junio pasado.
La Comisión de Padres de Alumnos aprovechó la concurrencia para organizar una penca cuádruple, en la que intervenían los siguientes competidores: (Los describo con los matices que creo interesantes que a cada uno los identificaba tanto como personas, como los equinos que participaron.
Había un matungo, algo entrado en años, hacían buena liga con su monta, muy tranquilo, quieto, sosegado en la largada, un tal Mugicaclús o algo así de nombre lo conducía, perdóneme la memoria, mis 80 años metido en un pozo tenía según dicen varios balazos en su cuero, que de vez en cuando lo sacaban para sacudirle el polvo. Parece que el cargo era por contrabando o plagio, según algunos, parece que traía del Paraguay pertenencias históricas de un tal Gervasio, personaje muy renombrado. Que murió en los amaneceres de la Patria, en un exilio, allá por Concepción del Paraguay. Cosas de mucho valor, que este señor Mugicaclús repartía entre amigos, y pueblos, sin recibir peculio alguno. Sólo para difundir esos manuscritos de ese prócer.
En fin, en la largada se lo veía muy conspicuo, avizoraba que la distancia en disputa era algo larga, unos 800 metros ida y vuelta, por eso, quizás, salió al trote largo. Otro contendor, un tordillo malacara, de crines tubianas, que venía muy mal recomendado, según parece había ganado una gran contienda, que se corre una vez cada 5 años, pero amañado, apoyado por gente muy importante y un Honorable Consejo Ejecutivo de altas personalidades políticas. Se dice que en esa oportunidad, se había anotado un caballo uruguayo, radicado temporalmente por razones de salud, en Argentina, que volvió de las pampas, hecho un brioso corcel que la gente de Uruguay por mayoría lo consideraba favorito, venía con su jinete un tal Aldumale, de gran renombre popular, tal fue así que cuando cruzó el Río de la Plata fue acompañado por mucha gente, de diversos medios fluviales. Aquí, en el puerto de Montevideo, lo esperaba una enorme muchedumbre, que cuando llegó el clamor popular, el sonido de sirenas, de autos, camiones etc., fue infernal, era todo un carnaval, pero cuando se fue a inscribir le hicieron una tramoya y fue descalificado, las razones reales nunca se supieron, pero él expresó unas frases que se hicieron famosas, algo así como de estos «tordillos baratos».
Por eso quizás, la mayoría de los presentes de esa juerga no se acercó a realizar apuestas, todos sabían que la principal contienda, esa que duele, se corre el último domingo de mes de octubre, con el nombre algo así como de José P. Varela, San Martín, o Gervasio Artigas (discupe mi mala memoria en acertar con el nombre, son los achaques de la vejez), será esa carrera según parece la más importante de estos últimos 50 años; allí sí que no va a quedar nadie sin apostar, esa contienda por cierto será otra, cada cual tendrá su casaca puesta. Y volviendo a esta penca, me falta narrarle cómo fue la largada, porque pude apreciar cosas que vale la pena mencionar respecto al Tordillo que montó Lacallo. Este salió presto, de cola alzada, sin castigar, se veía muy sereno y seguro en su andar el que más llamó la atención fue el potro decían allí que fue traído de Paysandú y de zona cerril, recién domado, impresionaba verlo tordillo de larga cola, escarceaba resoplando. Nervioso y sudado antes de la largada, lo montaba un tal Larrañaga, que alardeaba que él era el único que le podía ganar al Mugicaclús. Fue lindo verlos, el potro salió con ímpetu, el talero lo castigaba sin pausa, quizás su monta viera la meta muy cercana, pero se fue quedando, gastó muchas energías en los aprontes que luego le faltaron al final de la contienda. Llegó tercero como a 80 metros del primero. Se le vio muy consternado, se le fueron los humos, volvió con menos que «chimenea de manicero». Ganó el tal Lacallo, venía radiante, con un palito en la boca, como de un chupa chupa o algo así…
No puedo dejar de enterarlo del cuarto competidor, un tordillo cruzado con alazán, lo montaba un mozalbete de nombre algo así como Bordaverdad; se contó en rueda de amigos que lo patrocinaban unos nostálgicos de la era de la inquisición, pero por ser último, lo dejó sin más comentario.
UN FLORIDENSE – C.I. 3.675.348-7
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