TIENE LA PALABRA
«Un mundo seco: carta abierta a la ciudadanía»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En las últimas semanas, un portavoz ministerial del gobierno anunció la disposición del Poder Ejecutivo de desafectar, desmantelar y eventualmente trasladar la intervención que realizara el artista Manuel Espínola Gómez (1921-2003) en el Edificio Independencia (ex Palacio Estévez). Se trata de una serie de obras en madera que remodelan una buena parte del edificio y que comprenden la remodelación total del hall de entrada (con forma de «solapones» o «cortinados», en palabras del autor), el marco del escudo nacional ubicado en el primer descanso de la escalera, los palcos laterales a ese escudo, el pasillo del segundo piso, el marco de la puerta del pasaje presidencial, el pasaje al Salón Rojo, y los revestimientos en las aberturas del Salón Azul. Se sustituyeron algunas molduras (que no eran las originales), se recuperó el lucernario sobre la escalera central y se ajustó el color en recintos que no sufrieron modificación alguna «debido, ahí sí, a su interés ornamental». (1)
Se trata de una obra mayor y arriesgada de uno de los artistas más valiosos del que se benefició la cultura uruguaya. Dice Rimer Cardillo: «…lo realizado en esa Casa de Gobierno es la obra en la que el arte plástico y la arquitectura adquieren una imbricación mayor en nuestro país; un ejemplo único en el que se reúnen todas las categorías técnicas en un solo hecho cultural. Y como tal, lo que se hizo allí es de los trabajos que más contribuyen a dar una imagen del sentido universalista de nuestra cultura». (2) No todos son elogios, naturalmente. Víctima de los augurios de su propio autor («Nuestra clase política es profundamente inculta y no tiene empacho en hacer prescindible el arte producido en este país»), la obra sufrió descalificaciones varias fundadas en el gusto, al extremo de que el destino de la intervención podría sujetarse al agrado o desagrado que provoca la misma. Otros, con la locuacidad que los acompaña, argumentan sobre la inconveniencia de una labor que afecta parte de la arquitectura edilicia original.
En lo inmediato, queremos creer dos cosas: que la decisión del desmantelamiento de la obra de Manuel Espínola Gómez en el Edificio Independencia no obedece al apetito obcecado de aniquilar lo que erigió (en el plano cultural) la administración Sanguinetti. La generosidad de Espínola no proviene sólo de haber encontrado una voz que le ofreciera eco a sus personalísimas creaciones, sino de entregarse en cuerpo y espíritu para dar lo mejor de su faena (vaya si todavía en la izquierda al igual que en la derecha hay gestores incapaces que operan bajo el resguardo de una manera decrépita de hacer política). En segundo lugar, queremos creer que la obra aún conserva su aspecto original y que nadie perpetró la mínima modificación sobre la misma. Y si se llegara a constatar la voluntad de remoción de ese legado, estaríamos asistiendo a la fundación de un procedimiento ejecutor en base al gusto o disgusto del jerarca de turno. ¿Acaso hay actitud más autoritaria de quien basándose en la investidura jerárquica y la sutileza de un eventual decreto promueve un mejor destino para la obra referida cuando en realidad se la hiere de muerte?
No reclamamos grandeza para que se revise la decisión del Poder Ejecutivo; pero sí nos sentimos en el legítimo derecho de exigir la más estricta justicia y que el tema sea laudado favorablemente por la Comisión Nacional de Patrimonio en base a la indeclinable perennidad de las producciones simbólicas: «El resultado final puede tener un grado de convicción y de justificación si eso cumple, desde luego, con la finalidad histórica documental y testimonial de la cultura del hombre» (Manuel Espínola Gómez).
Para finalizar, lo haremos con palabras del maestro Guillermo Fernández (4): «Lo que logró en el Palacio Estévez es una cosa interesante y valiosa. Se trataba de un edificio con partes internas sin estilo, al que se le dio un sello del siglo XIX, suntuoso, muy refinado. Se le dio color y luz «dentro de la cancha» en que estaba. Era un edificio parcialmente desvirtuado y sin carácter, y ahora contiene un aporte muy atrayente que revela un ojo inteligente y se inscribe en esta cultura donde la tradición y la participación suelen darse juntas rara vez. Por todo eso, Espínola es una especie de juglar muy singular y muy rico: un creador que sin embargo ha vivido en un mundo un poco seco para él».
OSCAR LARROCA
Acompañan esta carta abierta:
Juan O. Barcia, Eduardo Mernies, Jorge Sosa Campiglia, Gerardo Mantero, Eduardo Espino, Mario Schettini, Verónica Panella, Nelson Romero, Gerardo Ruiz, Arthur Perschak, Juan Mastromatteo, César Rodríguez Musmanno, Aramis Tavares, Miguel Angel Campodónico.
(1) Información y textos extraídos del libro «Manuel Espínola Gómez» escrito por Jorge Abbondanza. Ed. Galería Latina, Montevideo, 1991. 224 pp.
(2) (Id.)
(3) (Id. 1 y 2)
La historia y nuestras distracciones
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De repente me pongo a pensar en los tiempos de las batallas que nuestro prócer don José Artigas, libró por este pedazo de tierra que tanto amaba y para el cual no escatimó ningún esfuerzo para liberarlo y legarlo a sus queridos orientales, no dudó en poner todos sus bienes al servicio de la patria para conseguir esta libertad que hoy disfrutamos, no dudó en exponer su vida por lo que hoy disfrutamos, cuántas luchas, cuántas noches en vela por la libertad que hoy disfrutamos, que nobleza la de don José Artigas. Yo, como cuántos de ustedes, conocida la historia daríamos cosas por haber vivido en ese tiempo para darle una mano aunque más no fuera juntando leña para el fogón del campamento de su Ejército, no me animo a pensar que acaso podría haber sido un gran guerrero, pero como soy bastante maula me contento con pensar en esa pequeña tarea para estar al lado de él y acompañarlo para pelear por su objetivo: la libertad de la Banda Oriental, y acaso evitar el exilio, soñando que con su presencia en su tierra todo habría sido distinto.
Claro que los de hoy son otros tiempos y son otras batallas las que nos tocan, los tiempos han cambiado mucho, las comunicaciones y tantas otras cosas, que ustedes ya saben, pero igual seguimos trancados como cuando Artigas se exilió.
Hoy está ante nosotros una de esas etapas que pronto va a ser historia, ese momento que se presenta de cuando en cuando en la vida de las comunidades, que comenzó con el triunfo del FA en las Elecciones del 2004.
Los convoco a reflexionar estos próximos cuatro meses, y pensar en no repetir frustraciones del pasado, mi forma de ver el tránsito de los tiempos no es lineal, el camino que queda atrás podemos volver a cruzarlo y retomarlo, para mí la vida, como la historia, te da segundas oportunidades, no siempre el pasado si lo viviste erróneo quedará como un lastre en nuestra alma, estoy convencido que la etapa iniciada en 2004 es esa retoma de caminos que tanto nos costó encontrar.
Miro el pasado de nuestro país y comprendo porqué a pesar de todas las riquezas y la poca gente que somos, continuamos siendo subdesarrollados, porqué hay tanta gente por debajo de la línea de pobreza o porqué tenemos indigencia o tanta gente presa, o tantos asentamientos irregulares o tanta gente trabajando en el exterior. No voy a abundar en muchos detalles más, con estos ejemplos que son parte la vida diaria de todos nosotros sobran, yo los atribuyo a un sólo motivo y son las luchas intestinas por el poder, luchas que llevan a resolver cosas fundamentales para los pueblos entre cuatro paredes y de acuerdo a los apetitos de unos pocos, el abrazo de Lacalle con Larrañaga es otra muestra de la historia y sus desencuentros los programas quedan de lado, por los intereses personales de dirigentes que sólo pi
ensan en el poder, desde la independencia misma, nuestra historia está llena de desencuentros por el poder y acaso desde Artigas no hubo nunca más un hombre con el desprendimiento necesario para gobernar y si alguno pintó (me muero por dar algún nombre que en los últimos 50 años del siglo pasado tenía esas características, pero no, la dejo por aquí) nos encargamos de correrlo bien lejos como hicimos con él.
Hoy en estas elecciones que estamos resolviendo por estos días se nos plantea a mi entender una coyuntura histórica, la historia llama a nuestra puerta la historia pasa por nuestra constelación cual meteorito dejando su destello de luz al que ojalá las mayorías sepamos ver y comprender y sigamos recorriendo desde este cruce de caminos, el trillo que tantas veces erramos. Uruguayos qué momento, qué gran momento, yo les pido que repasen en su memoria todas estas cosas, para encolumnarnos detrás de una propuesta que nos integre de una vez y para siempre, como pueblo erramos muchas veces en la elección de nuestros conductores, también es cierto, que a la primera dificultad que se presenta lo dejamos sin respaldo, ignorantes acaso de la importancia fundamental que tiene la adhesión del pueblo al proyecto y su puesta en práctica, es por eso que en el Frente Amplio hacemos tanto hincapié en el programa de gobierno, y su cumplimiento, como se demostró en nuestros primeros cinco años de gobierno, se cumplió cabalmente, porque el respeto por el ciudadano es prioritario, felizmente el nivel de adhesión que tiene el presidente Tabaré Vázquez al final de nuestro primer gobierno así lo demuestra.
Hoy comienza otro período, luego de las internas quedó tela para cortar y se notó que no todos estamos atentos, se prendió una luz amarilla, luz que habilita la posibilidad de volver al pasado más arcaico, compatriotas seremos nosotros los responsables si esto sucede, dejaremos que la historia se vuelva a repetir.
Nuestro candidato electo José Mujica, con amplia mayoría en el FA, reúne las condiciones para continuar el camino iniciado. Ciudadano quien más quien menos sabe que la historia condiciona al momento de tomar las decisiones, se necesita valentía, sabiduría, y no estar distraídos para no seguir detrás de los que tantas veces nos llevaron al precipicio, por eso lo del principio, lo de José Artigas y el exilio, cansado de la falta de compromiso, prefirió exiliarse en el Paraguay y nunca más volvió, hoy es el Pepe nuestro candidato y tendrá que tener el apoyo de todos los ciudadanos que no queremos que la historia se vuelva a repetir, que las divisiones se terminen, no más pactos a espaldas del pueblo, y apegados al programa presentado, todos a nuestros puestos de lucha porque nuestro país nos necesita en la trinchera, los convoco a no salir de ella, bajo ningún concepto; que no se repita la historia, ninguna distracción es posible porque cuando queramos darnos cuenta será demasiado tarde y ya no estaremos en el cruce de caminos que nos abría la posibilidad de continuar el rumbo.
José Mujica reúne una serie de condiciones naturales y de vida que le dan solidez, es un hombre que tuvo que enfrentar muchos cruces de caminos y los retomó desde el principio con valentía, con humildad, con laboriosidad, con compromiso, el Pepe conoce la ciudad y conoce la campaña, no tiene alardes de mártir ni de mesías, sólo palpita en su corazón la idea de un país donde no haya desigualdades, donde nacer sea un derecho de pertenencia, por eso lo del principio: que no vuelva a repetirse la historia, como José Artigas, el Pepe ama su pueblo profundamente.
LUIS OLIVER – [email protected]
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