Comenzaron a llegar las ballenas a nuestra costa
Desde Piriápolis hasta el Chuy, el mar se transformará en un escenario de vasta belleza natural con la presencia de las ballenas francas australes. Se cuenta que cuando se estableció la Corona Española en nuestras tierras, en el siglo XVIII, la población de ballenas en la región era muy importante.
El último registro que existe sobre la caza de ballenas en la costa del Atlántico más precisamente en Maldonado data de 1920.
Desde ese entonces, las ballenas prefirieron otras aguas para aparearse y continuar con la reproducción de la especie.
Sin embargo, hacia la década de los 70 del último siglo, surgieron registros científicos que determinaron la presencia de las ballenas en Uruguay.
De un tiempo a esta parte, la llegada de estos cetáceos se ha transformado en un evento que atrae curiosos, turistas y enamorados de la naturaleza. «En los últimos años hay más difusión sobre el avistamiento de ballenas, por lo que la gente se entera más del tema y mira más hacia el mar.
Pero también estamos viviendo una recuperación de la especie muy importante, año a año», señaló a LA REPUBLICA Rodrigo García, de la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC).
Hay una recuperación de 14% en el crecimiento poblacional de la especie, índice muy superior al que se da en la Península Valdés (Argentina). Allí llegan en promedio unas 1.200 ballenas, pero en los últimos tiempos el crecimiento ha sido de 6%.
En setiembre del año pasado, los integrantes de OCC realizaron una investigación sobrevolando el mar, desde Piriápolis hasta el Chuy. En cinco horas de vuelo divisaron 32 ballenas a no más de cuatro o cinco millas de la costa.
«El hecho de que con los años las ballenas hayan vuelto a nuestras aguas puede ser porque probablemente tenemos costas protegidas para ellas y porque no hay grandes problemas ambientales», comentó el director de OCC.
Sí se han registrado problemas con los buques que transitan por nuestras aguas, puesto que en seis años han colisionado con cinco ballenas y las han lastimado.
Aunque parezca una cifra reducida, no lo es; a modo de ejemplo: en 30 años en Brasil, sólo tres ballenas resultaron heridas por los buques.
Otros problemas que presenta la especie en distintos rincones del mundo es la caza para el consumo de su carne, así como la utilización de la grasa de ballena en el rubro de la perfumería, debido a su altísimo poder de impregnación. el avistamiento de ballenas moviliza a unos 12 millones de turistas en el mundo y genera dos mil millones de dólares anuales.
En Uruguay, el encuentro se extiende aproximadamente hasta finales de octubre, y es objeto de difusión en ferias internacionales, apuntando especialmente a los turistas europeos.
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