TIENE LA PALABRA

«La Operación Verdad» prensa revolucionaria

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El pasado miércoles 24, en LA REPUBLICA en su página editorial, el amigo Dari Mendiondo publicaba «Operación Verdad», refiriéndose entre otros conceptos a «cómo se hacía y quiénes lo hacían, y decía que por ahí andan Wladimir Turianski y Aurelio Piccone, ellos podrán escribir más a fondo sobre esta extraordinaria empresa».

Como me tocan los generales de la ley, me dispongo a contestar sobre estos gratos recuerdos del año 1963, es decir de hace ya más de 46 años. Es totalmente cierto lo que sucedió en aquel verano cuando entre otras cosas la huelga decretada por AUTE, obligó a suspender el carnaval, fueron 18 días intensos y el entonces Directorio de la UTE sacó comunicados en la prensa radial, diarios y la incipiente TV con el título de «Operación antorcha», los trabajadores les contestábamos con lo que llamamos «La Operación verdad». Repartíamos esas hojas entre los trabajadores, subíamos a los ómnibus, llevábamos a los sindicatos y gratamente tenía una inmensa difusión, en verdad no dábamos abasto para escribir y editar los folletos o como quieran llamar, que por otra parte lo editábamos en un viejo mimeógrafo a mano, de esa manera contestamos al Directorio de la UTE y además informábamos a la población, no puedo precisar cuantos cientos o miles llegamos a editar, pero la gente los esperaba con ansiedad, es decir leían los diarios, escuchaban la radio, no todos tenían TV, y salían a leer nuestra modesta pero punzante «Operación verdad». Muchos dirigentes fuimos presos, pero siempre había compañeros que agarraban la posta. No fue la única vez que salió «La operación verdad», ya en el año 1973 cuando la huelga general contra el golpe de Estado por lo menos en la ciudad de Mercedes la llegamos a editar, personalmente y siempre de la misma forma, claro varios distribuidores cayeron presos pues su distribución creaba dentro del Ejército muchos problemas, al que nunca pudieron encontrar fue, justamente, a los que editaban esas hojas, vaya a saber lo que pasó con el viejo mimeógrafo.

Volviendo al año 1963 diré que con los años escribimos un libro sobre «La vida de un sindicato» y entre muchas historias relatábamos lo escrito por un periodista francés que vino a Montevideo para comentar el carnaval y se encontró que el desfile por 18 de Julio, y a pesar de todas las alegorías colgadas con hermosos pasacalles, el desfile se realizó de día y por la tarde, pues como no había luz no había otro camino. La huelga había comenzado un miércoles y el carnaval empezaba el sábado siguiente, muchos escribían, pero vale la pena recordar a otro de sus editores, el recordado hoy todavía desaparecido Oscar Tassino.

Gracias por el fuego, siempre habrá un Prometeo que no hará caso a los dioses e iluminará con su luz la imagen de la justicia y la verdad.

AURELIO PICCONE

C.I. 3.546.119-0

 

A nuestra juventud le falta información

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Nuevamente me he sentido motivado de enviarle una líneas para su publicación, en parte motivado por el hecho de que siempre que quise expresar algo Ud. lo publicó, y otro poco por la inmensa desazón que me produjeron algunos hechos que quisiera compartir con Ud. y con los lectores de La Republica.

En esta ocasión le solicito no publicar mi nombre ni mi cédula (que Ud. ya los tiene), no por ocultarme pero no quiero que aquellos a quienes voy a hacer referencia se sientan atacados ni afectados por mis comentarios ya que considero que son víctimas inocentes de un sistema perverso de no hemos sabido modificar.

Paso a los hechos:

Hace pocos días, en un curso que estoy dictando en un instituto privado de los tantos que hay en estos momentos, me vi en la obligación de enseñar fundamentos básicos de nuestro orden jurídico en el que en realidad se apunta a llegar a la normativa en material laboral. Y cuando le digo básicos, eso es lo que son. Lo mínimo que algún momento (no sé hoy) estudiábamos en 4º año de Liceo del Plan 41 cuando teníamos una educación humanista y que se fundamentaba en la cultura general. Constitución, leyes, decretos, etc.

Me encontré que en una clase en la que la mayoría eran jóvenes menores de 26 años, nadie, ninguno, tenía idea ni siquiera dónde es que se votan las leyes, ni qué es la iniciativa popular y mucho menos el contenido de leyes que hoy están siendo cuestionadas por parte de la ciudadanía como la Ley de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado (léase Ley de Impunidad).

No tienen ni la más mínima idea y no sé si es falta de interés, falta de información o qué. Pero créame que es muy grave. Se preocupan más por el facebook de la ex ministra del Interior que por la importancia o no de la Reforma de la Salud. No tienen idea de qué es el IRPF pero piensan que es malo porque les sacan a ellos (?) para darles a los que no trabajan para que se compren celulares (¡!)

Ni qué hablar que no se acuerdan, o porque no lo vivieron por ser muy chicos, y nadie hace casi nada por recordárselos en su lenguaje propio y no en el habitual de las personas mayores de la corrupción (léase Braga, Cambón, Grenno y tantos otros), la represión a los jóvenes (léase Marchesano, Gianola y otros), de los casos de verdadera inseguridad pública (léase asesinato de Berríos en pleno gobierno de Lacalle) sin que el Ministerio del Interior pudiera proteger a ese señor (se los sacaron de adentro de una Comisaría para matarlo).

Discúlpeme la extensión de la carta, pero me aclaro escribiendo y quizás pierda un poco el poder de síntesis tan necesario para su espacio.

En resumen, veo que hay una generación que no está bien informada y que no hacemos nada por informarla. No saben que existen los Consejos de Salarios, no saben que los mismos están vigentes gracias a este gobierno y que dejaron de ser convocados por el gobierno de Lacalle cuando el ministro de Trabajo era el Sr. Ricardo Reilly (hoy abogado de, entre otras empresas, de una de las más negreras de Servicio de Acompañantes).

Nos queda poco tiempo de acá a octubre, no para convencerlos de nada, sino para informarlos. Creo que es preocupante que las encuestas hoy digan que los peores niveles de votación para la anulación de la Ley de Caducidad está entre los muy mayores y entre los que van a votar por primera vez. Sé que Ud. es una persona muy capaz y que ha defendido la causa de los Derechos Humanos como pocos lo han hecho, también sé que en el actual gobierno hay gente muy capaz. Por favor hagan algo para evitar la desinformación de los más jóvenes. Esto no es un pedido, es prácticamente un ruego. Démosle toda la información y luego que decidan ellos pero con información veraz de todo lo sucedido.

Esimado Fasano, no le quito más tiempo ni espacio. Ojalá entienda la razón de esta carta y o bien la publique o bien ponga su grano de arena para tratar de mejorar esta situación.

Muy cordialmente

UN ADULTO PREOCUPADO

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