TIENE LA PALABRA

¡Cuidado  con Botnia!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

De mi mayor consideración: creo que es de vital importancia que se publique este mail en «Tiene la Palabra».

Vi un programa de tele, sobre Tasmania. Es la isla que pertenece a Australia que queda más al sur, donde vive el animalito ese que le dicen el demonio de Tasmania.

Resulta que esa isla ha sido una reserva mundial de biodiversidad ya extinta en la Tierra. Tiene helechos de 10.000 años (si, diez mil años) de 10 metros de altura. Secoyas, y otras especies, y árboles de entre 600 a 1.000 años.

Es el único lugar del mundo donde hay esa vegetación, y una fauna que sólo allí existe, que ha evolucionado de una manera particular por ser una isla, por ejemplo el demonio de Tasmania…

Pero llegaron los pasteros, entre otros de Japón, y luego de convenios con el gobierno, están echando Napalm sobre los bosques para quemarlos, y luego plantar eucaliptus.

Ya destruyeron el 90% de lo que había: es una masacre ecológica.

Luego de que las plantaciones de eucaliptus están crecidas, están fumigando con un veneno que usaban los nazis, y todas las otras especies de plantas y animales, se están envenenado y muriendo.

Urge averiguar qué está pasando por estos lares, por qué se murieron todas las abejas y por qué los animalitos silvestres, y hasta los perros aparecen muertos en las carreteras.

¿Podría ser que estén usando un veneno similar o igual en las plantaciones de eucaliptus?, ¿y en las de soja?

Obviamente, en Uruguay tendría peores consecuencias porque están contaminando las aguas del subsuelo, que es nada menos que el Acuífero Guaraní, y además, está la gente de por medio, los pueblos que quedaron rodeados de las plantaciones de eucaliptus.

En Australia hay una gran movilización social ecologista para parar la destrucción, que ya es prácticamente irreversible.

La tierra necesitaría millones de años para volver a crear esa riqueza biológica. Y su destrucción es la destrucción de una parte importantísima de la biodiversidad del planeta, para que unas compañías ganen un poco más, y unos pocos en el mundo gasten un poco más de papel y destruyan la biodiversidad de donde sale la grandísima mayoría de sustancias farmacéuticas para curar nuestras enfermedades. Están destruyendo la gran farmacia de la humanidad.

El documental, que es muy dramático porque muestra en carne viva la terrible destrucción, hace pensar en las conexiones entre todas esas corporaciones pasteras alrededor del mundo, que van por todos los continentes e islas enfermando el planeta, causando la destrucción de la tierra, de la biodiversidad y del agua, contaminando el aire, sin ningún freno, y que como Botnia tiene muchísimas más implicaciones que la dioxina. Por ejemplo, la masificación del monocultivo en todo el territorio del país de un tipo solo de eucaliptus, exterminando toda otra vida vegetal.

La contaminación del agua, la extinción de la biodiversidad, el exterminio de la fauna, el riesgo enorme de contaminación de la gente tanto cerca de la fábrica como cerca de las plantaciones.

También corremos riesgos en nuestra ciudad con la toma de agua tan cerca de la pastera ante la posibilidad de que ocurra algún accidente como ocurrió en Chile con una pastera similar a Botnia, que afectó la salud de personas que vivían hasta 50 quilómetros de distancia. Lo menos que pretendemos es que trasladen la toma de agua, aguas arriba. Asombra ver la facilidad con que continúan ocupando zonas del planeta, sea Uruguay o Tasmania, y la indiferencia o la candidez con que las autoridades locales permiten que lo hagan, para un consumo suntuario, para que algunos países ricos dilapiden papel que nosotros no necesitamos. Y para el ultraenriquecimiento de unas pocas corporaciones pasteras a costa de la destrucción de la biodiversidad del planeta, la ocupación de enormes territorios sin importarles el destino de las personas que allí han vivido históricamente, por encima de la soberanía de las naciones y los pueblos.

La dilapidación de los recursos de la Tierra, como si ese exterminio no afectara nuestra propia vida y la del planeta, la destrucción de los modos de vida locales, de los patrimonios productivos y culturales de las personas, es decir toda la vida humana y terrestre.

Me acuerdo de un hermoso libro sobre gramíneas uruguayas, que era muy grande y hacía un recuento de miles de especies de la especie que había en Uruguay, todas con diversas propiedades de diverso tipo, alimenticias y curativas, y de diferentes usos para los humanos.

¿Qué habrá sido de toda esa biodiversidad entre tanto eucaliptus y soja?

Afecta ver el documental sobre Tasmania y las pasteras japonesas y ver hasta dónde pueden llegar en su afán lucrativo.

Espero que vuelva a ganar el Frente, pero le daré mi apoyo a Mujica que ha demostrado ser más sensible ante los problemas ecológicos que causan las multinacionales.

El que existieran acuerdos previos no justifica que el Frente, con el caluroso apoyo de blancos y colorados, permitiera que se cultivaran 900.000 hectáreas de eucaliptus y vaya a saber, cuánto de soja de los mismos sojeros que se vinieron disparando de Cristina en Argentina.

Es ser demasiado cándido a mi entender pretender que una multinacional como Botnia no afecte el ambiente cuando es sabido que en todos los sitios donde hubo instaladas pasteras como Botnia las fuentes de agua que usaban quedaron inutilizadas.

Y los únicos que se están beneficiando en nuestro país son los oligarcas que han plantado eucaliptus, y que lucen risueños, haciéndose cada día más y más ricos, o para beneficio de los extranjeros que instalan las pasteras, usando gratis el territorio y el agua patrimonio de los uruguayos, y destrozando los ecosistemas, por encima de nuestra soberanía, acabando con el agua y los ríos, que es lo que más me duele. Por eso voy a apoyar a Mujica en estas elecciones porque «dice una cosa y dice la otra», pero también es menos autoritario, y más consciente, y sabe escuchar a la gente pensante que opina, participa y pretende un país mejor, que quiere que las cosas se hagan de otro modo.

A mí me da más esperanza. Saludo a usted muy atentamente,

HILDA KENNEDY [email protected]

 

Feria de Tristán Narvaja: venden animales sin control  sanitario

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Para su conocimiento esperando que se den por enteradas las autoridades del Ministerio de Agricultura y Pesca y la Intendencia Municipal de Montevideo (en particular el Servicio de Inspección General) y toda la población del Uruguay, a través de su periódico.

Sr. Director el domingo 14 de junio concurrí a la tradicional feria de la calle Tristán Narvaja y en una recorrida que hice pude observar que se comercializan todo tipo de animales y pájaros, y lo que me extrañó fue ver un puesto instalado en la avenida 18 de Julio frente a la Biblioteca Nacional que comercializaba arañas tarántulas de gran tamaño y las tenía todas en cajitas y según el vendedor dijo que no eran venenosas y tenía gran cantidad, varias decenas de ellas.

Prosiguiendo mi recorrida por la citada feria en la calle La Paz, tres cuadras antes de llegar a Barrios Amorín había un señor que en una jaula grande en una esquina tenía dos extraños animales de aproximadamente 1 metro de largo, le pregunté al señor si eran cocodrilos y me expresó que no, que eran lagartos.

Yo quisiera que las autoridades nacionales competentes en tales áreas informen a la población si su caza y comercialización esta permitida y si pueden llegar a ser portadores de enfermedades infecto-contagiosas o de microbios que pueden trasmitirlas. Además considero que todos los animales que se comercialicen deberían tener un certificado de su estado sanitario y que los mismos no son portadores de gé
rmenes contagiosos que propaguen enfermedades.

Además me he enterado de que en el aeropuerto de Melilla no existen barreras sanitarias y allí operan aeronaves uruguayas y también de países vecinos y no hay autoridades del Ministerio de Ganadería y Agricultura que hagan el control sanitario sobre quienes ingresan. No sé si en los demás aeródromos del país, que son varios, existen barreras sanitarias y personal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Esperando que las autoridades nacionales a quienes les compete este tema tomen cartas en el asunto para que haya barreras sanitarias y representantes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en todos los aeródromos y puestos de frontera a la mayor brevedad posible. Y que se haga una inspección semanal en las ferias montevideanas para erradicar estas ventas que creo firmemente no se pueden autorizar.

Saluda a Ud. atentamente,

RAUL TUNEU DEBERNARDI C.I. 1.158.279-4

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