Homenaje. De nuestros lectores al escritor Juan Carlos Onetti

Esta vez el rubro es el de la poesía: "El niño y las llamadas"

Un nuevo domingo dedicado a nuestros lectores. En esta jornada tan especial ponemos en sus manos esta página con la entrega de una de las obras ganadoras del concurso «La hoja en blanco». Se trata de una poesía, «El niño y las llamadas», que nos hizo llegar Albar Baes.

Como se sabe, el concurso se llevó a cabo en homenaje a Juan Carlos Onetti y fue concebido como un espacio de expresión para los lectores del diario para compartir sus ideas, sentimientos y deseos con los uruguayos, en una amplia hoja en blanco.

En mayo, y en coincidencia con la celebración de su aniversario, LA REPUBLICA premió con un televisor plasma de 32 pulgadas a la obra ganadora y dio a conocer el nombre de otros nueve trabajos que el jurado consideró que tenían el suficiente mérito como para ser recogidas en las páginas del diario.

Es lo que venimos haciendo, domingo a domingo, con los trabajos seleccionados, que recorren una amplia variedad de estilos y formas de presentación: desde narraciones y sátiras, hasta dibujos y reflexiones personales.

Como seguramente sebrán nuestros lectores, fueron en total 985 las colaboraciones que llegaron desde diferentes puntos del país y que mostraron la capacidad expresiva y el talento de quienes nos siguen.

La invitación a nuestros lectores a participar del concurso comenzó en enero y la recepción de las hojas se extendió hasta marzo.

Vencido el plazo de entrega de trabajos, se conformó un jurado con periodistas especializados del diario, quienes realizaron una selección minuciosa de todas las hojas presentadas.

La iniciativa estuvo abierta a personas de todas las edades, residentes en nuestro país. Entre los cientos de trabajos recibidos reinaron la diversidad y la heterogeneidad de propuestas. Dibujos a lápiz, a color y en blanco y negro, cuentos, poemas, relatos de noticias que jamás ocurrieron o relatos de algunas que vale la pena recordar.

También se contaron aquellos que aprovecharon este espacio para relatar su historia de vida, y a muchos de nuestros lectores hasta les quedó chico el espacio para expresar sus pensamientos y no faltó el que utilizó más de un diario para completar su ensayo.

 

El niño y las llamadas

¡Mamá! por aquella esquina

viene saliendo una estrella

seguida de un estandarte

y una media luna bella.

Han brotado del asfalto

con la noche que se acerca

y la gente aplaude y grita

apiñada en las veredas.

Mamá, desde aquel repecho

suben al cielo banderas

verdes, azules y rojas:

se mecen de acera a acera.

La gente grita y aplaude

en balcones y azoteas…

y ya se escucha un zumbido

de mil billones de abejas;

es un rumor fervoroso,

ritmo de lonja y madera,

que se hace dueño de todo,

crece de pies a cabeza

y al pasar por las entrañas

el afrouruguayo tiembla;

es un tremor de emoción

como no hay otro en la tierra…

Por el medio de la calle

con valijita en la diestra

baila el viejo Gramillero

con la grácil Mama Vieja

que lleva sombrilla en alto,

luce bordada pollera

e imita gesto y remilgo

de aquellas antiguas dueñas.

Enseguida el escobero

encanta con sus piruetas;

barre del aire fantasmas

y teje nuevas leyendas.

Más atrás brota un jardín

de plumas y lentejuelas

cimbreando en la noche joven

perfume de luna nueva.

Mamá, por el alma viene

brillando una llama eterna

que enlaza dos continentes

y la siento aquí, que quema.

abrasa mi corazón, se me mete por las venas,

resuena como campana

de la torre de la iglesia;

es auténtica llamada

que sacude hasta las piedras.

¡Mamá! me voy tras los nuestros

¡esto es la naturaleza

que me invade, que me invita

a disfrutar de la fiesta!

Deja mi mano, tranquila…

¡voy a honrar mi piel morena!

ALBAR BAES

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