TIENE LA PALABRA

El problema de los menores infractores

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Es importante saber que el problema de nuestros menores infractores se está haciendo cada vez más elocuente. El comportamiento de estos adolescentes en nuestro país es problemático; y es motivo de preocupación para quienes velamos por una juventud más responsable. Para las instituciones, el caso del INAU no deja de ser ya un difícil problema, que no tiene solución; por la razón de que las cosas no están dadas allí en esa sede. Deberíamos buscar otras instituciones dedicadas a la educación, a la salud mental y a la impartición de justicia. Lo que significa, en mi sano entender y luego de hacer un estudio a tal respecto, deberíamos contar con los propios cuarteles de nuestro Ejército Nacional. Incluyendo allí un estado disciplinario y de valores, que ya los hay, más allá de que muchas autoridades digan todo lo contrario. Ya se han hecho en cada una de estas instancias y se han desarrollado estrategias de intervención diseñadas con el propósito de reducir tales comportamientos o al menos para promover conductas alternativas adecuadas; pero, de nada han servido. Sin ninguna duda que habrá otros mecanismos en algún cajón del Parlamento Nacional. Pero, los resultados son siempre los mismos: la destitución de las autoridades del INAU. Precisamente, porque las filosofías, ideologías y estrategias varían ampliamente en todo sentido, y es precisamente un enfoque científico el que puede contribuir para evaluar qué intervenciones resultan de ayuda, cuáles son las benignas y cuáles otras tienen efectos negativos para los jóvenes. Y esto no se ha hecho; porque en sí, los parlamentarios deberían disponer de personas idóneas en la problemática de calle y de géneros, incluyendo la discriminación. Sabido es que muchas veces los títulos no hacen a la cosa; pero, sí mucho las personas que desde otra óptica tienen un sentido común del asunto. Cosa que estos gobiernos no buscan en otros ciudadanos mayores con experiencia, ese encuadre necesario que tienen muchos ciudadanos; que quieren tener un lugar y porque así, lo disponen los valores «ancestrales»

La delincuencia juvenil es un problema con diferentes facetas. Se trata de un problema social, en cuanto que representa un fracaso de la sociedad en la educación de sus nuevos miembros, además de constituir un riesgo que atenta contra el estado de derecho, el respeto de las instituciones, las reglas para la convivencia pacífica y la seguridad de los ciudadanos. Es un problema económico, cuando los comportamientos delictivos atentan contra el patrimonio y la propiedad privada o cuando promueven una economía basada en negocios ilícitos como el narcotráfico, el secuestro, el robo, la piratería, el fraude y el chantaje. Pero, esos adolescentes que delinquen, nada de esto entienden; pues: ¡nadie le pone el cascabel al gato! Ellos, no son culpables; no tienen valores y por lo tanto se les discrimina y se les atropellan sus derechos desde muy niños; y porque ya desde sus propios hogares todo es una «cadena».

Es también un problema político que se constituye en un reto para las autoridades, quienes tienen que desarrollar estrategias para prevenirlo y para tratarlo. Deben presupuestar los gastos de estos esfuerzos, capacitar personal y mantener instituciones judiciales y de custodia. Pero, préstese atención: capacitarlos; pero, también deben tener en cuenta estos gobiernos, que ya hay gente personas mayores, capacitadas por la misma razón: «ancestrales» de generaciones anteriores a estos cuarenta años; cuando eran otros los tiempos y de verdad había valores de los mejores hogares de la clase media, en los que fuimos formados desde chicos con otros procesos educacionales. Y esto hay que tomarlo muy en cuenta, señores parlamentarios y de gobierno.

Se trata de un problema científico, cuando se trata de abordar la necesidad de explicar las causas de estos actos, de diseñar y poner en operación medidas preventivas y correctivas, que en este momento están en nuestros cuarteles; cuando digo que tenemos para Misiones de Paz y no tenemos para edificar valores en estos «adolescentes infractores». Así bien podríamos evaluar los resultados de dichas intervenciones; que es necesario tener en cuenta por los propios ministros y el propio Directorio del INAU. Y pregunto: ¿quién hace algo aquí? Que bien desde el Parlamento Nacional se pueden configurar otras estrategias: pero perdón, ¿lo querrán hacer? ¡Nadie!

Lo reitero, no hay deseos que valgan la pena por esos pobres muchachos descarriados, que caminan por nuestras calles y plazas sin saber adónde y, no hablemos de la pasta base; «pibes» que no saben bien lo que hacen, pues nadie les habló. Y tampoco hay quien lo haga. Creo, que las autoridades del Ministerio Social, no tienen un enfoque concreto de la situación; han hecho cosas, sí, pero les falta muchas y muchas coordenadas de la calle. Es que los funcionarios públicos de esas reparticiones no conversan con los jóvenes y los niños, tampoco los funcionarios judiciales y si hablamos de las o los asistentes sociales, no tienen la madurez requerida; son años.

El panorama longitudinal muestra un crecimiento continuo de estos problemas de comportamiento. Las primeras estadísticas, en los Estados Unidos, las vemos en los reportes de 1965, que citando fuentes del FBI nos dice que en los años 50 se triplica la delincuencia juvenil, de cerca de 300.000 a millones de detenciones al año de 1969. En los años de 1960 la proporción de crímenes cometidos aumentó un 80%, mientras que la población sólo se incrementó en un 11% en el año de 1983). Siendo esta tendencia una característica hasta nuestros días. Y hablo de los Estados Unidos; por no disponer de una estadística confiable dentro de mi propio país.

Los comportamientos delictivos más frecuentes en los jóvenes se relacionan con el estupro y otras ofensas sexuales, el robo y los asaltos, así como infracciones vinculadas con la posesión, el consumo y el tráfico de drogas. Es más frecuente observar estos comportamientos en varones de clase media-baja, con baja escolaridad. Normalmente provienen de hogares desintegrados o en los que uno o ambos padres, inclusive los abuelos manifiestan también conductas antisociales. Por eso digo que primero deberíamos atacar el primer eslabón de la cadena; estos son culpables de este submundo en el cual conviven. Muchas veces provienen de barrios característicos, que ya conocemos; donde reina y prolifera el rancherío, las casitas de cartón, donde proliferan las pandillas. Toda una vergüenza nacional; vaya si tendrán la culpa todos los señores parlamentarios.

PROF. PEDRO WAVELL – [[email protected]]

 

Se completará el alumbrado en Bella Italia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Les informamos a los vecinos que las tres cuadras de la calle Copérnico desde Rafael a Carlos Magno sería conectada prontamente. Las señoras Pipi y la señora Mercedes levantaron firmas. Nosotros enviamos nota a la directora Bianchi en el segundo piso de la Intendencia Municipal y en el despacho del secretario general Dr. Jorge Rodríguez me presentó al director general de Descentralización y él tomó nota del alumbrado en Copérnico. También ha hecho gestiones al compañero Felipe y ha mejorado el voltaje de la luz en el barrio, mucho agradecemos la eficaz colaboración de tan importante organismo de prensa.

MIGUEL GUTIERREZ – C.I. 1.691.614.0

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