Llamadas al Director

Larrañaga se pone el disfraz del ‘centro’

Señor Director de LA REPÚBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Según lo que indican todas las encuestas, el Dr. Lacalle supera por varios puntos a su competidor en la interna blanca. Y ese hecho le está causando una gran desesperación al senador Larrañaga. Es por ello que acusó de derechista a Lacalle, y obviamente tiene razón. Pero si Larrañaga llegara a ganar la interna de su partido, después recorrerá el camino electoral hacia octubre, junto con el derechista Dr. Lacalle. Y si hubiera una segunda vuelta electoral en noviembre, sumará a su causa al resto de la derecha representada por el Partido Colorado. Dime con quién andas y te diré quién eres.

Larrañaga se pone el disfraz del «centro». Pero ¿qué es ser de centro? ¿Qué significa ser del centro? Y si se lograra establecer de una forma más o menos clara, la definición ideológica del «centrismo» ¿o queda claro que la balanza se termina volcando totalmente a la derecha, cuando se tiene que gobernar, entre otros, con Lacalle y con Pedro Bordaberry? ¿De qué «centro» nos están hablando? ¿Qué verso nos quieren vender? ¿Por qué pretenden engañar tan descaradamente a los electores? ¿Qué tipo de políticas sociales puede llevar adelante la «centro» derecha? ¿Qué preocupación real por los más necesitados pueden demostrar los blancos y los colorados? ¿Cómo van a combatir la pobreza y la indigencia?

Los uruguayos tenemos que definir si queremos ser gobernados por la derecha o por la izquierda. Nada más y nada menos.

Creo que en esos términos debemos definir si queremos ser gobernados por la derecha o por la izquierda. Nada más y nada menos. Creo que en esos términos hay que enmarcar la lucha política del presente año. Claro que se puede votar a la derecha, pero sabiendo que se está apoyando al proyecto conservador. Que nadie se autoengañe. Que nadie se crea «progresista» por votar a Larrañaga. Que quienes voten a los partidos tradicionales, sepan que están votando a la derecha.

Obviamente todos los candidatos buscan captar los votos de la ciudadanía, vengan de donde vengan. Y eso está bien. Pero cuando Larrañaga y su gente apelan al voto de los colorados y de los astoristas, tan abiertamente y sin ningún reparo, queda bien claro el grado de desesperación que reina en Alianza Nacional. Los verdaderamente partidarios de Astori, van a votar dentro del Frente Amplio, ahora y en el futuro. No van a votar a la derecha. El senador Larrañaga ha intentado por todos los medios, mostrarse como alguien capaz y confiable, pero a mi entender ha fracasado.

Ahora a Larrañaga, que dice ser el «único que le puede ganar al Frente», se le ha dado por atacar vehementemente al senador Mujica. Intenta hacerlo aparecer como un representante de la izquierda «radical», que no lo es. Ya que un eventual gobierno suyo, será claramente de todo el Frente Amplio. En el que Astori, si le toca perder en la interna, igualmente jugará un papel fundamental. Pero el senador Mujica parece despertar en el conjunto de la dirigencia política de la derecha, una gran preocupación. Se puede notar en el discurso de la dirigencia conservadora, un gran temor. Y en momentos como éste, me viene a la mente, una versión muy particular del fallecido cantante Luca Prodan, interpretando el tema «Años» de Pablo Milanos, que terminaba diciendo «cuidado con el temor». Que el temor y la preocupación de los dirigentes blancos y colorados no logre el objetivo de atemorizar (por no decir aterrorizar), a los uruguayos.

JUAN CARLOS AMARAL – C.I. 1.857.486-5

 

Los programas de televisión y la incomunicación

Señor Director de LA REPÚBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Mientras estaba pintando un mural (homenaje a Juana) en la Escuela N° 92 y 3, de Melo, ayudado por alumnos de 5º y 6º, hablábamos sobre el mural y sobre muchos otros temas.

Ahí me informé que en esa Escuela -y los niños me dijeron que en casi todas las escuelas- habían dos bandos en pugna: «Los patitos feos» ver-sus «Las divinas».

Ahora el Codicen pidió una investigación sobre la influencia de la TV en la educación.

En una entrevista a Teresa Herrera (de Sonia Breccia en AM LIBRE el 19/07) esta investigadora dijo: «Estos programas de TV, intentan separar a los niños de los padres, y por lo tanto de la sociedad.» Aclaró: «Los niños (en esos programas) dicen claramente a los adultos: «Ustedes ocúpense de sus problemas que nosotros nos ocupamos de los nuestros».

Primera perversa intención de los dueños de la TV: contagiar en los niños un rechazo a los adultos, y en consecuencia a toda la sociedad.

Segunda perversa intención: «Yo no soy culpable», dicen los dueños de los canales, «son los padres, porque ellos son los que se sientan con los niños a mirar la pornografía de «bailando por un sueño» («dreams dancing».)

Tercera perversa intención (en este punto en acuerdo con «la desconstrucción del lenguaje», corriente filosófica norteamericana). Un análisis computadorizado midió que son entre 47 y 52 las palabras que se usan, y se contagian, por lo tanto, en el «big brother». Las palabras estrellas son «tarado» y «boludo». El diccionario de la lengua tiene varios miles de palabra-conceptos.

En resumen estas intenciones provocan la pérdida de la capacidad lógica y de los mecanismos de abstracción, imprescindibles para comprender la realidad.

Repito lo que he comprobado en los liceos: los programas de televisión (los estudiantes miran más de 4 horas de TV diarias) son los que forman a los jóvenes.

Sobre el pedido de exposición y mesa redonda debo hacer algunas aclaraciones: en el arte la corriente impuesta como moda, por la televisión privada, el posmodernismo -también autodenominado «arte contemporáneo»- es una invitación perversa a la incomunicación.

1) La televisión, Internet y demás medios masivos de comunicación son excelentes generadores de espacios de avances y humanización.

2) La tecnología y sus productos (celulares, CD, DVD, cámaras digitales…) son, también importantes instrumentos de avances y humanización. Marco estas dos opiniones porque es frecuente que los responsables de la incomunicación y del deterioro cultural (los dueños de los canales y sus programadores) desvíen su culpa, algo así como «yo no apuñalé, fue el puñal».

También los victimarios acusan: «la juventud está perdida», o «al público le damos lo que el público quiere». Y el público no es culpable, porque nadie, por propia voluntad, se droga, y nadie, por propia voluntad, roba para comprarse la droga.

El lunes 15-06-09 preguntamos (con la prof. Raquel) al azar a 18 estudiantes: ¿cuántas horas miras de TV?, ninguno dijo menos de 4 horas diarias. Es evidente que los programa? de TV privada son los que incomunican, forman e informan, a los jóvenes, relegando muy a un segundo plano el trabajo de los educadores.

Creo que es necesidad urgente amplísimos y abiertos debates sobre estos problemas buscando qué hacer.

FREDDY SORRIBAS- [email protected]

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