TIENE LA PALABRA

Un error (o dos) de Nahum Bergstein

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Al final de su artículo del miércoles 17, Nahum Bergstein hace referencia al discurso de Benyamín Netanyahu del domingo 17. Escribe que el primer ministro puso condiciones para reconocer un Estado palestino (que éste reconozca a su vez al Estado de Israel y que se desmilitarice) y agrega que «mientras tanto no se construirán nuevos asentamientos. Ni se ampliarán los (asentamientos) existentes».

La última parte de la frase (subrayada por mí) constituye un error. En efecto, lo que dijo Netanyahu es textualmente lo siguiente: «Se debe permitir a los habitantes de las implantaciones vivir normalmente», es decir, «dejar que las construcciones respondan al crecimiento natural».

El término (también subrayado por mí) muestra que los asentamientos podrán seguir expandiéndose sobre los territorios palestinos, sin fijar ningún límite.

Tan es así, que los colonos (que se niegan a considerar siquiera la posibilidad de existencia de un Estado palestino) se apresuraron a «aplaudir la decisión de no congelar los asentamientos», según cables de fuente israelí. Adviértase la expresión. No congelar los asentamientos. Es exactamente lo contrario de lo que afirma Nahum Bergstein.

Hay todavía más. El ministro del Interior israelí, Eli Yishal, busca «explotar todos los recursos de su ministerio, sus ramas y su influencia sobre el gobierno a fin de expandir las colonias judías en Cisjordania», según pudo leerse en el diario israelí Haaretz del 8 de junio. Y da detalles: dice que Yishal ha entrenado a oficiales de su ministerio para ayudar a los colonos, permitiéndoles la continuación de la construcción dentro de los bloques de asentamientos y que procura incluir además áreas adicionales en los mayores bloques para expandir sus fronteras. Con ese fin asigna a discreción fondos de reserva de su ministerio, que ascienden a varias decenas de millones de shekels. O sea que no es sólo un proyecto ya se está realizando.

No está de más señalar que el ministro del Interior es el presidente del partido Shas, de extrema derecha. Véase cómo se va integrando el gabinete de Netanyahu, donde la cancillería está ocupada por Avigdor Lieberman, líder de Israel Beiteinu, un racista y xenófobo visceralmente opuesto a la existencia de un Estado palestino, como lo ha expuesto en tono descomedido en todos los ámbitos y que sobre esa base obtuvo una elevada votación.

Otro aspecto. Un poco más abajo del pasaje comentado, el articulista señala que «Netanyahu hizo una exhortación para iniciar de inmediato negociaciones sin precondiciones». Esto se contradice con lo expuesto antes sobre la existencia de condiciones para emprender una negociación, entre ellas la desmilitarización del nuevo Estado. Pero no se trata solo de esto.

El primer ministro dijo textualmente: «El territorio concedido a los palestinos será sin ejército, sin control del espacio aéreo, sin entrada de armas, sin posibilidad de establecer alianzas» con tales y cuáles. La pregunta es: ¿qué clase de estado es éste que no tiene siquiera el control de su propio territorio?

Y más en general: ¿qué cambiaría esta propuesta en relación a la situación actual, con Gaza cercada y destruida hasta los cimientos, con el edificio del Parlamento en ruinas y los diputados presos en Israel, con el «muro del apartheid» que se sigue construyendo y recortando tierras palestinas, con puestos de control que cercan a la población, con la parte árabe de Jerusalén ocupada, en suma con un territorio bajo un estatus de ocupación?

N.S.

 

Emergencia del Casmu Nº 1

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Casi 56 años de casados. Hoy mi esposa no está, falleció el 17 de mayo. No he superado el dolor de la pérdida pero deseo expresar a Ud. mi estado de ánimo en relación a la actitud de los funcionarios de la Emergencia del Casmu Nº 1 ­Colonia y Arenal Grande­ mientras mi esposa estuvo allí internada.

El jueves 14 de mayo, tras llamar al 1727, ella fue internada en Emergencia en un incómodo sillón, poco apropiado para su constante dolor de columna. No había camas disponibles…

Tenía una arritmia aguda y una retención fecal de más de una semana. Primero actuó un cardiólogo (ignoro su nombre) quien le dio de alta al normalizarse la arritmia. A las 19:30 pasó a una cirujana quien no me dejó entrar a su sala. Luego vino una enfermera, hizo una convulsión con espuma en la boca (pre-sincopal), presenciada por una cantidad de personas, mientras evacuaba las materias. Cuando la higienizaron y la ubicaron en una cama (que ahora sí apareció) busqué a la doctora -cirujana para que me contara qué pasó en esa salita pero se había ido pues terminó su turno. Creo que debió hablar conmigo, aunque fuese unos minutos, antes de irse.

A la noche estaba con un poco de temperatura. Ese turno de la noche del 14 de mayo hasta las 6 del día 15 no vino ni una vez a ver cómo estaba la paciente. Lo digo porque no podía dormir, ya que ese personal que yo sé que venía de un paro, que está mal pago, que no cobraba en fecha, se pasó toda la noche de pura jarana, gritando, riéndose estruendosamente, contando chistes, sin tener en cuenta que ahí había enfermos y acompañantes que debían descansar. Creo que es una falta de ética y de conciencia actuar de ese modo, sin pensar en los enfermos y sin tener en cuenta que estaban en una Emergencia.

A las 6 vino el nuevo turno, que hasta las 7:45 también hizo rueda de mate, chistes, risotadas, cuentos, sin que nadie viniera a ver a mi esposa, que estaba sólo con suero. A las 8 vino una doctora molesta porque fulana no había venido, porque otra faltó con aviso, porque precisaba a mengana y no la encontraba en su puesto. Como nadie le contestó, se retiró.

A media mañana una cuñada vino a sustituirme y me fui a dormir un poco a mi casa. Llamé al celular al atardecer y me dijeron que una doctora (¿cuál?) le había dado el alta. Fui a buscarla y regresó a casa, desde donde tuve que llamar varias veces al 1727.

En una ocasión demoraron una hora en venir (feriado largo) y el domingo de noche hizo un paro cardíaco y se fue…

No quiero hablar de mala praxis, no acuso a nadie ni quiero perjudicar a nadie. Pero esos funcionarios del turno de la noche del 14 y los de la mañana del 15 debieron comportarse de otra forma. No es el cuidado de la salud que pretendemos los socios de Casmu. No tuvieron respeto por el paciente, ni la conciencia de su importante función en la lucha contra la enfermedad. ¿Dónde quedó archivada la foto de una enfermera con un dedo sobre los labios pidiendo silencio? No estaban en la feria vendiendo zapallos, estaban cumpliendo una importante tarea que no supieron honrar.

Lo saluda muy atte.

MIGUEL FELDMAN  –  C.I. 540.030

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