TIENE LA PALABRA
Una pequeña guerra: literatura, política y ética
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Con motivo de un libro mío de relatos, presentado recientemente, y habiendo salido a luz, por otros motivos, en Carta de los Lectores el tema de la ética, aprovecho a esbozar algunas líneas que desarrollan esa temática, presente en muchas de las peripecias del citado libro.
Nada hay más revolucionario que la verdad.
Esta afirmación presente desde la página inicial parece indiscutible, nadie podrá estar en contra.
Sin embargo, se considera algo ingenuo, molesto, una dificultad para las relaciones sociales, y sobre todo, para la actividad política.
Creemos que la búsqueda de la verdad es un objetivo ético revolucionario en sí mismo, y que por el contrario, ocultarla o mostrarla parcialmente corrompe al actor que la realiza, y contamina aún, los posibles objetivos a alcanzar.
Paso por alto alguna temática presente en los relatos como la repetida referencia a expropiaciones o incluso la ejecución de algún torturador, que yo en lo personal, no quisiera cuestionar.
Pero destaco sí, planteo en otras de las ficciones, temas o situaciones claramente transgresores de la ética.
Nuestra mediana formación literaria y nuestro pasaje militante por el medio estudiantil hacían imprescindible que escribiéramos sobre el tema y que lo hiciéramos, precisamente por medio de la ficción.
La misión del escritor como dice el prólogo, citando a Vargas Llosa, «es contar la otra historia, la no oficial…» «la de todos los días».
Podría hablar de varios de los temas, aparentemente menores, presentes en los cuentos, como el uso de los gremios con el fin de escalar posiciones políticas o aprovechar una posición de liderazgo para la utilización sexual de las compañeras adherentes, hechos que son ya, no por comunes, claras desviaciones éticas, pero prefiero centrarme en dos o tres, que son grandes manifestaciones amorales, y en algún caso, sin duda, un verdadero crimen contra el ser humano.
1 – Correr rumores o dudas sobre el compañero para aislarlo políticamente.
Es un método de lucha habitual de determinadas estructuras políticas. En general, el realmente infiltrado en un grupo político no discrepa abiertamente con la organización infiltrada, haría recaer la atención sobre él. Se corre el rumor de policía o ‘tira’ contra aquel compañero que tiene posiciones críticas o distintas a la dirección predominante.
El militante de base, a quien no se le afirmó nada, corre el rumor, lo amplifica y finalmente el cuestionador es marginado, aislado políticamente.
2 – La delación o entrega de un «compañero» de otra organización.
En los grupos de izquierda un miembro del grupo es siempre más compañero que otro de un grupo coaligado. Incluso, en algún caso, son verdaderos enemigos. Entregar o delatar a un miembro de otro grupo, por tanto, no lo consideran delación. Sobre todo, si con ello se obtiene la libertad de alguien.
En una asamblea de un centro universitario no se condenó al delator que consiguió la libertad de un importante militante a costas del procesamiento de otro.
Censurable actitud ética. Censurable el delator y la callada complicidad de la asamblea.
3 – La ejecución de una persona inocente creyendo beneficiar a su organización.
Si marginar a un compañero, si delatarlo a las fuerzas represivas es censurable, eliminar físicamente a una persona que por un hecho casual pone en peligro cierta infraestructura, es verdaderamente atroz, no tiene calificativo.
Es responder a la búsqueda de una moral con el enunciado maquiavélico de que no importan los medios a utilizar si sirven para alcanzar nuestro objetivo.
Nuestro fin y quienes lo alcanzan ya no serán los mismos después de eso.
Cuando todos los instrumentos del poder estén en sus manos. ¿Quién está libre de ser considerado enemigo?
¿Cómo podemos condenar las abominables torturas del régimen militar y no condenar puntualmente la eliminación deliberada y racional de un trabajador rural?
Nunca escuchamos las específicas, públicas condenas de ese hecho por boca de sus participantes.
Mi libro trata de la violencia de los años setenta, de la represión generalizada, del miedo pero también de las divisiones y los odios internos, de denuncias y condenas éticas, como los ejemplos acabados de ver.
Estas líneas pretenden poner sobre el tapete el tema moral en el seno de la izquierda, y a su vez obvio es decirlo, divulgar la citada publicación para que tanto esfuerzo e inversión personal logren, al menos en parte, su objetivo.
Sin más, y con la esperanza de ver esta publicada, se despide de ustedes
ALFREDO CIPRIANI – C.I. 1.972.616-0
No olvidemos lo que hemos conquistado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
¿Somos capaces de perder todo lo que obtuvimos? ¿Somos capaces de abandonar la lucha y dejarnos arrebatar por la derecha los grandes y pequeños logros obtenidos?
¿Somos capaces de olvidar, borrar, lo que ha hecho este gobierno?
¿O somos capaces de apoyar el legado que nos dejaron: Seregni, Zelmar, Germán, Julita Arévalo, Alba Roballo… podría seguir con una lista pero sería interminable y siempre me olvidaría de alguien?
¿Nos dejaremos insultar por los rosados que dicen que el Plan Ceibal no sirve? Y es lógico para ellos, si el obrero estudia no podrán llevarlo por delante.
¿Recuerdan que decía Herrera?: el hijo de un médico debe ser médico, el hijo de un obrero debe ser obrero…
Eso es lo que pretenden que no pensemos. Porque si lo hacemos ellos algún día dejarán de existir.
Un aguante para todos los candidatos. Uno especial para Daisy, como a todas las mujeres nos gana la pasión y decimos lo que pensamos, lo que se olvidó de decir la compañera es que aún queda gente que por conseguir un empleo público van a votar al hijo de un dictador que pretende ponernos mano dura ¿Otra vez?
A redoblar los esfuerzos que llegamos. «Somos mucho más que dos», como decía don Mario.
Hasta la victoria y aun después a seguir por la próxima.
Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos.
TOTI – [[email protected]]
Votemos a Lacalle en las internas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Soy frenteamplista y en octubre pienso votar la lista 738.
En mi modesta opinión, nuestro adversario es Jorge Larrañaga, por lo tanto, para incidir en las elecciones internas, pienso que hay que votar al Dr. Luis Alberto Lacalle.
Este es mi planteamiento, siempre que las encuestas no me hagan cambiar de opinión.
Fraternalmente, – CR. ERNESTO HERNANDEZ – I 972.363-1 – [[email protected]]
La Intendencia de Maldonado también se preocupó de la salud bucal
Señor director de La republica
Dr. Federico Fasano Mertens
Ser uruguayo es un honor, ser honesto un deber, aunque parece que algunos ni idea de lealtad a la verdad tienen. Me enteré de la gran gestión que está haciendo la Intendencia de Maldonado con respecto a la salud bucal de los niños, algo que jamás gobierno alguno hizo, pues claro, los gobernantes anteriores nunca tuvieron dolor de muela, nunca fueron pobres, nunca vivieron en el campo, nunca estuvieron en una isla (Gorriti) para saber lo que se sufre, y no solo físicamente y sino también sicológicamente, al sufrir caries y deber estar en contacto con los semejantes.
Gracias por informar una noticia que realmente me hace muy feliz, pienso que es una noticia apolítica, ya que todos tenemos dientes. Lo saludo en nombre de todos aquellos que una vez sufrimos un dolor de muelas, felicito a la autoridades que bien representan al soberano.
Sin más, saludo a Usted
por informar cosas chicas para el mundo, pero muy grandes para mí.
LUIS HUMBERTO CORREA MEDINA – c.I: 3.193.109-0
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