TERAPIA SEXUAL
Estimada Soledad: Soy una señora de 60 años y en los últimos tiempos he visto disminuido mi apetito sexual en forma notoria. Durante un cierto tiempo mi ginecóloga me recetó «Testoviron» (testosterona inyectable), medicamento que aumentó en forma notable mi libido. Pasado un tiempo la doctora consideró que no debía acostumbrarme y me lo suspendió. Lo único que noté durante el tiempo en que me inyectaba dicho medicamento fue el aumento del vello facial, pero ello nunca resultó un problema importante.
Ahora bien, mis preguntas son las siguientes: ¿qué contraindicaciones tiene el Testoviron? ¿por qué no es posible consumirlo en forma habitual? ¿hay algún otro medicamento o elemento natural que lo pueda suplir?
Realmente me interesa mucho tu contestación porque, en lo que tiene que ver con mi vida sexual, ese medicamento marcó la diferencia entre la inapetencia total y un apetito sexual casi juvenil.
Desde ya, muchas gracias. Admiro mucho tu trabajo.
La testosterona es considerada la hormona del deseo. Si bien las mujeres tenemos testosterona en nuestro organismo, los varones la tienen en mayor proporción. Por lo mismo, agregarla a la mujer puede provocar un aumento, no sólo del vello en la cara sino en todo el cuerpo y una masculinización general (a nivel de los rasgos secundarios, como es el cambio de voz por ejemplo). Después de la menopausia, las hormonas propias de la mujer (estrógenos) bajan y por lo mismo, la testosterona que poseemos pasa a tener una incidencia mayor en nuestro organismo. Es común que entonces aumente de por sí el vello corporal y el deseo sexual en esa etapa de la vida, a los que se suma el no temer procrear ni tener hijos/as chicos/as de los/las que preocuparnos… Cierto que vienen los nietos y las nietas, que los hijos e hijas siguen dando sus alegrías y disgustos, pero se supone que es una etapa en que se puede disfrutar más de la sexualidad en pareja.
El tema también tiene relación con lo laboral, es decir, es esperable que en esta etapa de la vida el trabajo debería ser más distendido, menos horas, etc. Pero la realidad nos muestra que no es así y que hay que seguir trabajando, a veces con más ansiedad que antes porque no alcanza el dinero y se teme que, cuando llegue la jubilación (obligatoria, porque es difícil decidirla voluntariamente) van a disminuir los ingresos. Este proceso también lo vive la pareja y puede ser causa de diversas disfunciones sexuales, empezando por la pérdida del deseo. Otros elementos que inciden en que disminuya el deseo sexual son: rencores con la pareja que no se han podido solucionar ni siquiera hablándolos, los cambios a nivel físico de él, el que ya no se bañe, afeite y perfume para hacer el amor, etc. y el no tener recuerdos recientes de una relación sexual completa gratificante.
No, no se conoce otro medicamento ni se aconseja usar por ejemplo, el sildenafil, se considera que no sirve. Lo conveniente es buscar más estímulos para excitarse que pueden ir desde mirar juntos películas con escenas sexuales, hasta tratar de vivir fantasías en pareja, o llevar a cabo diferentes juegos antes no vividos. La monotonía y la rutina deben ser desterradas, aunque antes sirvieran, hay que buscar cambiar y variar lo habitual, pues no está sirviendo ya. Muchas gracias por la valoración de mi trabajo.
Hola Soledad, sufro de lo que se conoce como «eyaculacion tardia». Puedo estar con mi esposa por más de 45 minutos manteniendo relaciones. Pero esto no me sucede siempre. Cuando voy con prostitutas no tengo problemas. ¿Qué me estará pasando? No hay problema en que publiques esto.
La eyaculación tardía o retardada, por lo general, no se debe a causas orgánicas sino psicológicas, demostrado esto al ser selectiva, es decir no sucede siempre sino que depende de con quién estés.
Por lo general, tiene que ver con un excesivo control de la situación o con falta de estímulos de la pareja.
Las prostitutas trabajan en esto y saben cómo excitar a sus clientes y, salvo casos muy particulares, lo suelen lograr rápidamente.
No me dices tu edad, porque es un elemento también que tiene que ver, en algunos casos.
La solución va por el lado de la terapia psico-sexológica tuya o de ambos. No se considera un problema personal sino de los dos, pues las relaciones son circulares y, según actúe ella vas a actuar tú y eso va a incidir nuevamente en ella y generará un cambio que se va a volcar en una nueva reacción tuya y así sucesivamente. Gracias por autorizarme a publicar tu mensaje, pero si lo hago, ten por seguro que no publicaré ningún dato que permita identificarte.
Hola Sole, soy uruguayo y militar. Estoy en misión en el Congo y leí tu libro vol.2. Está re bueno. Necesito tu dirección de correo electrónico y quiero saber cómo puedo marcar una consulta contigo.
Mi correo electrónico sale al pie de la página, pero salvo que estés pensando en algún tipo de terapia cibernética (no me niego, pero es asunto de ponernos de acuerdo en cómo hacerla), pienso que cuando vengas puedes volver a llamarme y combinaremos. Mi libro, ¿anda por el Congo? ¡Vaya que recorrió kms.!
La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 9084510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República (NO RESPONDE PREGUNTAS HECHAS A SU CELULAR POR SMS) (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).
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