Silencio en vuelo
Como soy medio sordo y me hago el mudo, siempre me faltó audiencia para integrarme. A veces lanzaba salmos en escritura para escuchar en coro mis pensamientos. Busqué la cima más elevada y grabé en la tierra mis ilusiones. Y cada vez que volvía a buscar respuesta sólo el viento mostraba que había entendido.
Hasta los aguiluchos me despreciaban… Cambié mi recorrido y me volqué al agua buscando a la distancia algún horizonte que me marcara un punto llamado isla para upar de un naufragio mis esperanzas. La divisé a lo lejos y hacía de nube clavada sobre el mar como bandera. Desembarqué en silencio mis chifladuras y las grabé en corteza de un pino abierto. En el mismo silencio volví a mis pagos y me acosté en el tiempo esperando un sueño. Por fin desperté, cargué el silencio, lo floté hasta la isla, hurgué en el pino, y entre su corteza despedazada ni un solo recuerdo sobrevivía; ni una sola gaviota me contestaba. Mordí en el silencio mis desvaríos y a mi regreso cambié destino. Busqué una cueva, la más profunda, la más remota de isla o cima, gravé en la piedra mis ansiedades, sembré paciencia, un día ansioso busqué respuesta y ni murciélagos ni ratones me dieron muestra de haber leído. Busqué el entonces y miré al cielo, desesperado me alcé en un vuelo, hallé paloma, paloma blanca, espacio en blanco era la paloma, abrió su pico y así me dijo: «¡Dame tus coplas!» Todas las ramas son mi destino, las azoteas, los campanarios y las ventanas. Dame tus sueños que los reparto al libre albedrío».
Y así volaron mis desvaríos…
«Feliche»
El trabajo es firmado por «Feliche», seudónimo con el que se identifica Félix Eduardo Sívori, de El Pinar en la Costa de Oro (Canelones) de 73 años de edad.
Como se sabe fueron 985 los trabajos que llegaron a LA REPUBLICA en el marco del concurso de «La hoja en blanco», lo que expresa un claro suceso en términos de cantidad de participantes, y también en lo que respecta a la calidad de los trabajos recibidos.
Formalmente la variedad de colaboraciones es amplísima, se presentaron desde poemas hasta graffitis, incluyendo dibujos y fotos habladas con figuras vinculadas al quehacer político. Hubo participantes que aprovecharon para contar su historia de vida o, incluso, para realizar denuncias.
El concurso estuvo abierto desde los primeros días del año hasta el 15 de marzo, cuando se cerró la recepción de las colaboraciones que nos enviaron los lectores.
Tras un arduo trabajo de parte de los jurados, el 3 de mayo, día del 21° aniversario de nuestro matutino, se conoció el nombre del ganador y de otras nueve colaboraciones, todas ellas destacadas de manera especial.
Tal como se anunció desde el principio el concurso se convocó en adhesión a una de las plumas más grandes de la literatura universal contemporánea, como Juan Carlos Onetti. Fue justamente el 15 de enero que se formalizó la invitación a nuestros lectores para que en la hoja en blanco que aparecía con todas las ediciones del diario plural, hicieran un dibujo, un garabato, escribieran un poema, un cuento, y hasta relataran una noticia.
El concurso estuvo abierto a personas de todas las edades, residentes en nuestro país, con la excepción de los funcionarios del diario, en tanto que otros trabajos que lamentablemente quedaron fuera del concurso porque no utilizaron las hojas en blanco de LA REPUBLICA, tal como lo establecían las bases.
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