Eficaz. Acción contra los insectos

Descubren una planta que aprendió a hacerse la enferma

El caso de esta planta que se finge enferma para ahuyentar a los insectos herbívoros podría explicar un patrón de comportamiento visto en ciertas hojas y que se conoce con el nombre de «variegación».

El descubrimiento aparece publicado en el último número de la revista especializada Evolutionary Ecology. El fenómeno de la variegación afecta a muchas especies de plantas y se caracteriza por la aparición de zonas con diferente coloración en las hojas o en los tallos debido a una variedad de causas. Una de las más comunes es la pérdida de clorofila en las células de las hojas, con la consiguiente reducción de la capacidad de realizar la fotosíntesis, lo que origina que aparezca un color blancuzco.

En teoría, las plantas que presentan una variegación están en desventaja por la reducción de la capacidad de llevar a cabo la fotosíntesis. Pero el descubrimiento de un equipo de botánicos sugiere que, después de todo, puede tratarse de una ventaja.

Puede ser que algunas variedades de plantas usen la variegación para fingir una enfermedad y así evitar ser devoradas por insectos. Sigrid Liede-Schumann y sus colegas Ulf Soltau y Stefan Dotterl, de la Universidad de Bayreuth en Alemania, estudiaban vegetación de sotobosque (la que crece por debajo de los árboles principales) cuando notaron que las hojas, usualmente verdes de la Caladium steudneriifolium, se veían con frecuencia más dañadas por insectos que otras hojas con variegación de plantas cercanas de la misma especie.

Los insectos dejan las larvas entre las hojas y después sus orugas comen en esa superficie dañándola y dejando un rastro blanco detrás. «La similitud de los patrones de variegación con el rastro dejado por las orugas sobre las hojas puede disuadir a los insectos de poner sus huevos allí», dice Liede-Schumann.

Para probar esa idea, los investigadores usaron un líquido corrector blanco para simular la apariencia de la variegación de cientos de hojas sanas. La reducción de la capacidad de fotosíntesis se compensa con el hecho de que la hoja no sea comida.

 

Resultados

Después de tres meses, contaron la cantidad de hojas afectadas por las orugas, comparadas con las hojas verdes, con las variegadas y con las que fueron pintadas de blanco para que parezcan variegadas. «Los resultados fueron los mismos», explica Liede-Schumann.

«Las hojas visiblemente variegadas sufrieron significativamente menos daño por las larvas de los insectos que aquellas completamente verdes». Mientras los insectos infectaron casi el 8% de las hojas verdes, sólo infectaron el 1,6% de las variegadas y apenas el 0,4% de las que fueron pintadas para que parecieran variegadas.

«Estaba sorprendida», dice Liede-Schumann. Ella cree que las plantas esencialmente fingen estar enfermas, produciendo una variegación de las hojas, imitando a aquellas que sí han sido dañadas por las larvas de los insectos. Eso los disuade de dejar más larvas porque asumen que las orugas anteriores ya han comido la mayoría de los nutrientes de las hojas.

«El hecho de que haya tanto hojas verdes como variegadas indica que son útiles para la prosperidad a largo plazo de las especies», señala Liede-Schumann. La reducción en la capacidad de fotosíntesis de la hoja variegada es probable que sea compensada con los beneficios de no ser comida, creen los investigadores, porque la variegación permite la supervivencia de plantas silvestres ya que les confiere una ventaja selectiva.

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