"Contentos, pero no felices"

Soluciones integrales

La solución de fondo a este problema guarda mucha relación con «la reconstrucción de las redes», y eso va «desde lo biológico a los aspectos sociales; es muy importante el trabajo con la familia, con el barrio, para alcanzar mejores resultados».

El tratamiento enfocado desde el Portal Amarillo permite manejar resultados satisfactorios, aunque se trata de un balance que «nos deja contentos, pero no felices».

Es que si bien hay un resultado inmediato ­el consumidor deja de hacerlo­, en la medida que se aleja del tratamiento, vuelve a una situación similar a la que lo llevó a caer en la droga «y la cosa vuelve a ser compleja».

En definitiva la adicción sigue el mismo proceso que cualquier enfermedad: empieza en forma subclínica, nadie la ve, y sigue por el síntoma y el tratamiento.

En este caso, el tema es lo que motivó la enfermedad, tiene que ver con los lazos y por eso se plantea el problema de las recaídas, que «pueden constituirse en casos más graves».

PASTA BASE EN 90%

Más de 90% de los muchachos que son tratados en el Portal Amarillo presentan adicción a la pasta base, «similar a lo que se ve en otros centros públicos», dicen los entrevistados, aunque ­aseguran­ la adicción se supera, pero advierten que «lo fácil es dejar; lo difícil, mantenerse».

De todos modos, en la mayoría de los casos la pasta base no se presenta sola y sí asociada a otro elemento. «Lo más visible es el alcohol, que aparece casi siempre, pero también se verifican otras sustancias como marihuana y tabaco».

Porque «se hace adicto quien puede y no quien quiere» y eso echa raíces en «una historia personal, familiar, social, que tiene enormemente que ver». Los entrevistados hablan de «vínculos tóxicos» de ese muchacho, en el barrio, en su propia familia.

Ponen por caso el de una persona que pasa por un momento de duelo, y que manifiesta una tendencia a buscar algo que lo compense, que lo renueve, y que en el caso de estos chicos es la pasta base.

«Se encuentran en un mundo en el que todo tiene que ser ya», promovido por los medios, por la propia industria farmacéutica, con el resultado de que los problemas «se resuelven por vías mágicas y no se elaboran».

«Tenemos que pensar cómo nos manipula el mercado a todos; los medios de comunicación, por imágenes. Los técnicos de la salud muchas veces caen también en este discurso. Toda la sociedad quiere soluciones rápidas, todo se resuelve con una buena tarde de shopping».

Y en este caso el tema requiere de un abordaje mucho más delicado, en la medida en que «la fragilidad» de los propios chicos plantea una atención especial, al punto que «llegan a caer en situaciones en las que la propia vida no les importa».

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