TIENE LA PALABRA
Un hombre de 67 años no es un anciano
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De acuerdo a los datos que me proporciona mi memoria, cuando yo tenía unos 14 o 15 años, o sea hace más de 50 años, se miraba a las personas que tenían esa edad, alrededor de 50 años, como «viejos» en vías de extinción, pues los promedios de expectativa de vida, rondaban los 65/70 años, y si bien había algunas personas de 80 o más años, eran casos realmente excepcionales.
Por suerte la tecnología médica, la cultura de la gente en cuanto a proporcionarse mejor calidad de vida y de alimentación, diversos aspectos relacionados con el cuidado general de la salud, han hecho que hoy en día, la expectativa de vida se haya extendido considerablemente desde esos tiempos, y es muy común ver a personas de 75 y 80, en perfecto estado de salud y desarrollando una vida plena de actividad.
Y hoy día se siguen estudiando en el mundo, muchos programas relacionados con el mejoramiento de la calidad de vida, para seguir encontrando horizontes más lejanos para el pleno disfrute de la vida saludable.
Y es por esa razón que he decidido escribir estas líneas, porque me llamó mucho la atención, que en vuestras páginas, mi estimado, Sr. Director, haya encontrado una nota que me impactó, porque el periodista que la escribió, no está actualizado, o sigue considerando como yo lo hacía en mis juveniles años, que los «viejos» realmente somos viejos y no hay letras que cambien esa condición. La nota que hago mención, publicada el 8 de junio en la Sección Justicia, página 15, dice lo siguiente: Anciano sufrió graves quemaduras en Pando. Un hombre de 67 años sufrió quemaduras de segundo grado en varias partes de su cuerpo….etc., etc.
Quedé sorprendido por la calificación de anciano para una persona de 67 años, pues yo que tengo alguno más, en poco tiempo podría ser considerado un vejestorio irrecuperable. Tampoco estoy de acuerdo con la acostumbrada calificación periodística, muy usada, de nombrar a una persona de 60 años como «un sexagenario», denominación esta que solo se usa por estos lares, donde los viejos parece que somos una especie no muy protegida por las linotipos. Todo esto no significa ningún reproche ni mucho menos. Soy un asiduo lector de esta magnífica fuente de información que es LA REPUBLICA y no quería dejar pasar la oportunidad de decir alguna cosita en la que estoy en desacuerdo.
Mis afectuosos saludos para el Sr. Director Federico Fasano.
JORGE H. RODRIGUEZ – BBA-13040
Nota del Director: Tiene usted razón. Yo también tengo 67 años y no me considero anciano.
Vote la fórmula Lacalle-Larrañaga
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El senador Larrañaga tiene muchos adeptos, pero no es el favorito, según las encuestas, para ganar las elecciones internas.
Lo veo, en caso de ser el Dr. Lacalle nuestro presidente, aptitudes para ser un buen vice. Hombre de diálogo con todos.
Además es joven. En este acto comicial, otros candidatos rondan los 70 años. O sea 20 años más que él.
Y un caso concreto de otro país, que logró su meta después de presentarse varias veces con esa esperanza, y fue el Dr. Salvador Allende en Chile.
Lo saluda atentamente
JOSE R – C.C. BNA 17.534
Respuesta de Amondarain
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En primer lugar yo jamás insulté, salvo claro está, que me agredan. Me defiendo. Ley de juego. Hay un imbécil, que además de cobarde y jodido al ocultarse en el anonimato, trata de seguirme agraviando sin nivel intelectual alguno, que se ha puesto a revisar 17 años de artículos míos en LA REPUBLICA. ¡Menudo laburo se buscó! He salido prácticamente todas las semanas durante ese tiempo. Tanto que cuando me operé de artrosis de mi «pata derecha» y falté un mes, dejé 6 o 7 artículos en serie de perfil histórico, para que «tipos» como este «nabo» no se olvidasen de mí.
Habría que aclararle de nuevo, el propio Director ya lo hizo, que la palabra «cerno» salió mal impresa por lo que suele llamarse en todas las redacciones del mundo de la prensa, como el «diablillo de las redacciones». Por otra parte dudo que sepa la acepción correcta sobre lo que quiere decir. Por tanto: ¡no sea pavo y no aburra! En la primera crítica, en un verdadero galimatías difícil de descifrar, alega que el Guapo competía en una cancha «derechísima» con Aznar y mete al Cuqui y demás etcéteras de macanas. ¡Aclare lo que quiere decir, porque no se le entiende un «carajo»! Si hay algo que está asumido hasta por el propio Cuqui, es que Larrañaga jamás fue de derecha. Se pregunta también, escandalizado, la razón de la visita del guapo al Centro Militar. ¿Y por qué no? La familia militar con sus luces y sombras al igual que cualquiera, es tan oriental como nosotros y tienen derecho a sus Centros para reunirse y representarse socialmente.
Personalmente conocí al Toba y cultivé amistad con él, entonces, con el agravante de que era hincha de Wanderers como yo, y no veo cuál es la falta de respeto a su memoria por concurrir a un Centro Social cuyos socios son de diferente pelo político. Por otra parte lo asesinaron en la Argentina por la Federal de ese país, según dicen. Es un caso parecido al que la cúpula tupamara actual, incluyendo a Mujica, no pudiera concurrir al departamento de Lavalleja, por no faltarle el respeto al peón rural Pascasio Báez muerto en una tatucera con pentotal. Los argumentos tontos no son una virtud intelectual. Son simplemente unas tonterías. ¿No le parece? Insiste en otra viñetita, sobre abrir o cerrar paraguas. ¡No insista con supuestos agravios que inclusive en el propio diario ignoran su significado. Porque por ahí se me ocurre interpretarlo mal, y el paraguas que obviamente tengo, cerrado, se lo pondré en algún lugar que es evidente le «encanta» y lo hace muy «feliz».
Finalmente le aclaro, que los propios colorados admiten simpatías por el Cuqui. ¡No lo inventé yo! ¡Y que los colorados son en su mayoría derechistas, tampoco es novedad! No olvide que el que rompió la coalición de Bensión en la Convención del Platense, fue el gaucho. ¡Los blancos seguimos estando con los blancos! Por demás y entiéndalo, mister, lo de «muerte anunciada», no hay ninguna por ningún lado.
Se está en una elección interna donde no es obligatorio el voto. O sea, concurrirán no más, y exagerando, el 50% de los votantes de cada partido. Es dificilísimo hacer precisiones, salvo para los «caretas» encuestadores que guitarrean por sus «pitanzas». Como despedida ya que no le voy a dar más «pelota», no se la merece, hoy que está de moda la higiene ambiental, le prometo tener el paraguas que tanto ansía, limpio, planchado y prolijito para que no se «agarre» ninguna infección… Agur.
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