TIENE LA PALABRA

Las demoras policiales para acudir ante un asalto

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Les paso a comentar una nueva experiencia personal que me enfrenta una vez más con la incapacidad de respuesta de la Policía. A las 20:00 hs. del día miércoles 10 de junio Mariana (mi pareja) me llama preguntándome si estoy en la puerta de mi casa, en ese instante nos damos cuenta de que alguien entró a la casa, y obviamente no era yo que iba en camino; estaba en Tres Cruces. Acto seguido Mariana se refugió en el cuarto en tanto llamamos inmediatamente al 911 para denunciar y pedir ayuda.

Como medida inmediata Mariana conectó la alarma para generar ruido, de camino a Barra de Carrasco donde vivimos, fui comunicándome con la Policía, demoramos 3 o 4 minutos para que nos atendiera el 911 y 2 más para que me atendiera el 033911 de Canelones; cuando logramos comunicarnos Mariana con el 911 y yo con el 033911 nos dijeron que el móvil estaba en camino.

A los 15 minutos llegué a mi casa, Mariana aterrorizada en el dormitorio y los ladrones en fuga, tomé la decisión de ingresar sólo ante la desesperación. Gracias a Dios que estos ladrones no tenían interés en enfrentarnos, porque yo llegué a las 20:20 hs. y hasta las 20:40 hs. la Policía no había llegado.

Cuando los veo, en vez de venir a mi casa fueron a la que está en la otra esquina ya que tenían un conflicto doméstico y los habían llamado antes; indignada Mariana llamó nuevamente al 033911 para informarles de su ineficiencia y el riesgo que padecimos por su falta de respuesta, a lo que el cabo Arismendi le informó que se realizó la solicitud pero que ellos sólo pueden controlar que el servicio efectivamente concurra, que esto le corresponde a la Comisaría de la Costa.

A las 21:00 horas llegó un móvil de Radio Patrulla, al que le habían solicitado asistir como apoyo ante un posible robo, el funcionario recibió todas nuestras críticas y trató de explicar lo inexplicable, llegar una hora más tarde en un caso de intento de copamiento es inaudito.

Es difícil ser objetivo ante este tipo de acontecimientos, pero en nuestro caso el año pasado fuimos víctimas de un robo mientras dormíamos, detuvieron al ladrón: un menor que fue liberado inmediatamente. Jamás recuperamos los equipos, laptops, celulares y documentos que nos sustrajeron, ahora resulta que un intento de copamiento para la Policía es lo mismo que la pelea del matrimonio que vive frente a mi casa por ello fue el móvil primero a su casa.

¿Cuál es la respuesta a esta situación?, ¿más tolerancia?, ¿más tiempo?, ¿más presupuesto?; ¿no será tiempo de ser más eficiente y menos retórico?

DIEGO PORCILE LOPEZ [email protected]

 

Ante el dolor… silencio

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

No voy a hablar del hecho en sí, doloroso, atroz, desgarrador: dos familias destrozadas por la insania mental que reina en muchos sectores de nuestra sociedad.

Sí me interesa ingresar en un terreno del que desde un lado y otro se habla con una liviandad que asusta, el tema de la seguridad. Es un tema delicado, complejo, aún para aquellos que le dedican horas y estudio. Tampoco voy a hablar de la mezquindad de los políticos, que hablan y dan cátedras desde un púlpito, cuando alguno de ellos entre otros hechos tiene en su haber la mayor huelga policial de la historia del país (hablo del Dr. Lacalle). Hasta ahora no encontré a nadie que me contestara el nombre de un país que con medidas más severas y mayor represión, haya solucionado el tema de la violencia; ni uno sólo eh, y sigo esperando respuestas.

Siempre se pone como ejemplo en caso de Nueva York, por la famosa tolerancia cero de Rudolph Giulianni su legendario alcalde, pues bien, convido a revisar los estudios sobre cómo esa ciudad solucionó el tema, aclarando dos hechos muy puntuales, los problemas estaban circunscriptos a una isla (Manhattan) y dentro de esta, a no más de diez manzanas, por tanto fin del mito, tolerancia cero (con la que ya me adelanto a decirlo estoy de acuerdo, como imagino que lo debe estar la Policía y la Justicia ¿no?), pero para agregar más datos Giulianni llamó a sociólogos, educadores, formó planes de trabajo, de incentivo al empleo para jóvenes, por tanto terminemos con la farsa de que hay ciudades que lo lograron, sí lo logró, pero eso insumió una década de trabajo desde la purificación policial a trabajos sociales y cientos de millones de dólares que Uruguay no tiene para destinarle.

Dudo también de que sea un tema educativo, en las Universidades norteamericanas hay una o dos masacres por año, en París los jóvenes estuvieron quemando autos y rompiendo todo a su paso durante una semana, este fenómeno que vivimos tiene el nombre de la droga y el alcohol, pues bien, ataquemos sin piedad a quienes envenenan a nuestros niños con tanta basura, el mayor peso de la ley debe caer sobre estos mercaderes de la muerte, con ellos, no hay que tener piedad, ni tolerancia, deben sufrir las más severas sanciones. Me pregunto por qué el Parlamento uruguayo no se pone a trabajar al respecto. Qué es eso de ver patotas con los gorritos para atrás, pateando tachos de basura a cualquier hora del día, con cajas de vino o botellas de cerveza en mano e intimidando vecinos, quién es el imbécil que por $ 30 les vende la droga (y terminemos con la hipocresía de que el alcohol no es una droga).

Esto se ha convertido en un aquelarre, hace un tiempo adolescentes de quince años le pidieron la renuncia a un ministro, como si supieran de lo qué hablan; luego pseudoperiodistas deportivos vociferan a los cuatro vientos «justicia». Son hipócritas; ellos también tienen responsabilidad en la violencia. No se laven las manos cobardemente como Pilatos, cuenten cómo incentivan a los metedores, a los aguerridos. Cuenten cómo desde los micrófonos hablan de que lo único que sirve es ganar, cuenten cómo leen los estúpidos mensajitos de unos y las ofensivas contestaciones de otros y en muchos casos las festejan, pero no tienen capacidad de hablar de lo que viven, menos tendrán la dignidad de hacer un mea culpa por lo que les corresponde. Mientras tanto, se regodean con la muerte, se revuelcan en el dolor de dos familias que perdieron nada menos que sus hijos, y hablan con sus profesores o maestras, o con sus amigos y les preguntan cómo eran.

Demagogia, una vil y repulsiva demagogia, típico de los ineptos, los que tratan de sacar partido del dolor de los que sufren. Como el impresentable Dr. Larrañaga que en un desesperado intento por decir sin decir nada y caminar derecho hacia una humillante derrota en la interna de su partido anunció «que los primeros 100 días de su gobierno destinará todo el esfuerzo a combatir la delincuencia».

¡Opa! ¡Este hombre ha dicho una frase de estadista!

¿La solución? Menos palabras, menos discursos, más acción, mejores leyes, cumplimiento estricto de las penas, mejores leyes y más severidad con el narcotráfico. Dejar trabajar a los que saben y en este momento, silencio y respeto por las familias de estos chicos. Todo lo que se diga, suena a basura y embarra la cancha.

Abrazo de paz.

ALVARO PEREZ C.I. 1.990.760-0

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