TIENE LA PALABRA
Las páginas amarillas del Semanario «Búsqueda»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Esta semana encontré en la oficina un ejemplar del Semanario «Búsqueda» que en una época supe comprar.
¡Antes era casi imprescindible leerlo! Hoy el pobre se ha convertido en un desesperado opositor al gobierno que con su política de dar verdades a medias, publicar notas sin fuentes confiables y tener listas negras, ha debido morder el polvo y comenzar a achicarse, mandando personal al seguro de paro y achicando cada vez más páginas. Porque además, quienes accedemos a mediciones, pudimos saber por el último informe de Ibope de mayo, que hoy su nivel de venta y de lectores es bajísimo. Se lee más la revistita de fotos de la alta burguesía que el famoso semanario colorado. Por eso siguen mintiendo sobre el tiraje y no quieren que ningún instituto verificador de circulación los audite. No les conviene decir la verdad ni para ser transparentes frente a sus avisadores y el establishment con Cámara de Anunciantes incluido, también se queda calladito.
¡Pero a pesar de eso, son los paladines internacionales de la libertad de prensa!
Van representando a Uruguay a denunciar a este gobierno y tratar de hacernos quedar mal, como si en este país no hubiera garantías para la libertad de expresión. Y le buscan la quinta pata al gato hasta que maquillan una noticia y la presentan en Foros Internacionales para convencerlos que el gobierno de izquierda hostiga a los medios y a los periodistas, cuando justamente los grandes medios siguen gozando de los absurdos beneficios de siempre y este ingenuo gobierno no ha sabido e incluso ha temido tan siquiera rozar.
En este número vuelven a salir con ese tema. Rezongan porque un jerarca de Secundaria dijo que «Búsqueda» no es prensa, y seguramente este hombre tenga un nivel de evaluación muy estricto, pero a su vez, muy cierto.
En este Editorial, otra vez lanzan cortinas de humo para tapar que la empresa se les viene abajo y pierden credibilidad y lectores. Y se rasgan las vestiduras y hasta retoman el tema del ex asesor de Antel, nombrando «la Doctrina Visillac», cuando las declaraciones que le adjudicaron entre comillas en El País fueron falseadas por el suplemento «El Empresario» y desmentidas por el propio secretario de redacción al día siguiente. Pero tal como declaró el asesor, nunca un periodista de «Búsqueda» lo llamó o lo entrevistó para verificar su dichos, pero continuaron el tema coordinados con otros medios que también viven de los aportes de la oposición y son comandados desde la oscuridad, por la misma oposición. ¡Qué extraño el rigor periodístico de «Búsqueda» que no consulta a la fuente!
Este mismo Semanario, mientras tanto amparan a pseudoperiodistas que se hicieron famosos consumiendo su orina y cocaína y que vivían plagiando, levantando notas de otros, y por eso fueron denunciados y las denuncias probadas, pero igual este Semanario lo difunde, porque aunque lo que se escriba sea mentira, si es contra este gobierno, vale.
Y así hace su juego, conspirando contra este gobierno, conspirando contra sus funcionarios, poniéndose en víctima cuando es victimario y utilizando siempre verdades a medias como una de las más eficaces armas contra la verdad. Por eso comparto que hoy «Búsqueda» no es prensa, porque sería como llamar prensa a la «Guía de Clasificados», aunque coincidan ambos en tener páginas amarillas…
Agradezco mucho el espacio.
AGUSTIN AKAY C.I. 1.827.992-2
Ataques ladinos y alevosos al FA
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El lunes 1º de junio de 2009 leí en «Tiene la palabra», una nota enviada por quien firma Toti, un compañero preocupado por la unidad frenteamplista, con quien coincido casi unánimemente. (Lo de casi va por cierto matiz de compleja y quizás larga exposición que le ahorro a Ud. y los lectores, aunque tal vez lo deduzcan). Lo cierto es que ya está en marcha una embestida más que baguala yo diría de búfalo de toda la derecha política vernácula, según la frase acuñada en su momento por el candidato mayoritario del Partido Nacional según las últimas encuestas. Frase que no alcanzó a cubrir la enorme «cola de paja» (manes del gran Mario Benedetti), por cosas que no manejamos nosotros los frenteamplistas, las manejaron sus propios compañeros de divisa. Por suerte los uruguayos, que tenemos muchos defectos no caben dudas, tenemos una gran virtud: una envidiable memoria de elefante. Por eso me divierten mucho los pegotines que he visto en algunos vehículos con la frase «Que se van… se van», aludiendo a un eventual triunfo de la derecha en octubre (¡Vade Retro!). Si temiéramos esa penosa eventualidad, podríamos replicar «Que se vienen… se vienen»: ladrones de bancos, punguistas de bolsillos obreros, vendedores del patrimonio los frenamos plebiscitariamente en 1992 y cómplices o simples quejosos como viejas mojigatas con los tenebrosos violadores de los derechos humanos. (Tuvo que venir el FA para levantar el telón sobre los vinos envenenados, ¿o no es cierto?). Coincido por eso con todas las sospechas que levanta el compañero Toti. Es más, ¿seremos tan ingenuos de tragarnos el episodio de la bandera comunista en Maldonado como la obra de simples bobalicones o de gente políticamente inexperta? ¿No se parece más bien a un excelente «mandado» de la ultraderecha que se apresuró a explotarlo, y seguramente lo tiene agendado para el resto de la campaña electoral? Por suerte nos ayudan los grotescos «jingles» del pasado – magistralmente ridiculizados por «El Corto» – y la gente que piensa con cabeza propia ya no comulga más con esas «ruedas de molino». Pero a no distraernos. Tampoco a negar lo que aún sigue mal y lo mucho por corregir. Lo dice Antonio Pippo en la excelente Columna Amarilla del diario plural, relativo al porqué continúa sin solución la presencia de los carritos de hurgadores en nuestra capital. No podemos descansar en reflexiones cómodas y facilongas atribuyendo el hecho a un orden social heredado, producto de una conducción económica cruel que no es posible cambiar inmediatamente. Perfecto: pero ese tema de los carros de hurgadores ha sacado de quicio a muchos.
¿No estaremos especulando, nosotros también, en términos electorales, como los colorados y los «planchas»? Sería el colmo. Es cierto que la marginalidad crea un hábito de vida muy difícil de desarraigar una vez adquirido. Lo padeció Fidel en los primeros años de su flamante revolución, y tal vez lo haya terminado compulsivamente. Pero nosotros no hemos intentado nada relevante.
¿Sería muy aventurado pensar en la reinserción laboral de los hurgadores, en un plan nacional de largo alcance? ¿No hacen falta cuida-parques, inspectores de calles para obligar a cumplir las normas en los paseos de mascotas, impedir que arrojen basuras al pavimento, inspeccionar veredas, baños públicos etc.? ¿Es mucho costo? Seguramente sí. ¡Pero cuánto ganaríamos como país de turismo! ¡Cuánto ahorraríamos en los costos que hoy día ocasionan los hurgadores! Y no menospreciemos los probables ingresos que se puedan derivar. He vivido y conocí muchas grandes ciudades donde no hay rincón sin pagar estacionamiento. Poco en algunos casos, pero se paga. Y también multas, tal vez muchas, pero tantas como las infracciones que se cometan. ¡Y vaya si las cometemos en este paisito! Por eso está bien que los frenteamplistas nos preocupemos, como lo hace Toti por las artimañas de la derecha que irán in crescendo pero también por nuestras carencias, que deberán eliminarse. Confío en otro gran triunfo en octubre, nuestro pueblo ya demostró fehacientemente su buen olfato en medio de ruidos y aromas para confundirlo.
Lo demostró bajo la dictadura, con mayor razón ahora. Pero sabedores de que transitamos arenas movedizas y terrenos pantanosos, donde la unidad, el codo a codo, es factor fundamental, c
uestión de vida o muerte. ¡Hasta la victoria tricolor en octubre! (Lo dice un «manya» que sólo se siente tricolor con el FA).
NACHO
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