CUESTION DE FAMILIA
El trabajo infantil no sólo atañe a los niños y adolescentes, sino también a sus familias. Desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el CETI, integrado por el Estado, los trabajadores, los empresarios y las organizaciones civiles, se considera que sólo el trabajo digno para los adultos permite que los niños sean niños y no tengan que trabajar. Las estadísticas indican que es mucho más probable que un menor de edad salga al mercado laboral en núcleos familiares en que los progenitores desempeñan tareas informales y tienen un bajo nivel educativo.
Por eso, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) ha implementado varios programas en los que se otorgan prestaciones a aquellas familias que garantizan que sus hijos estudiarán, tendrán los controles médicos correspondientes y no trabajarán. Por otra parte, Gurises Unidos, con apoyo de Fundación Telefónica, desarrolla desde hace nueve años el programa Proniño, que beca a aquellas familias con condiciones similares a las que establece el Mides. Por ejemplo, se les exige presentar las boletas que confirman que invierten el dinero recibido en la alimentación, vestimenta o educación de sus hijos. A la vez, se ayuda a los padres a conseguir trabajo y se los apoya en la mejora de sus viviendas.
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