TIENE LA PALABRA

Hidrógeno: ¿otra fuente alternativa de energía?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Ante todo mis fervientes felicitaciones por los jóvenes 21 años cumplidos de su diario plural, y que yo y mis hijos lo puedan leer por muchos años más.

No sé si uso o abuso de su generosidad de ofrecer a los lectores la página «Tiene la Palabra», usted dirá, pero a veces se me ocurre que es necesario decir lo que uno piensa respecto a temas que son de interés público y además de trascendencia en el tiempo.

Hoy quiero referirme nuevamente al problema que significa la crisis energética que sufrimos los uruguayos, y el mundo también, y leo con satisfacción en LA REPUBLICA del día 9 de mayo del corriente un artículo escrito por una experta en temas de contaminación ambiental, la Sra. Sara Larrain titulado «El club nuclear se cambia de ropa», vale la pena leerlo y sacar nuestras propias conclusiones.

Sería un error garrafal optar por la generación nuclear de electricidad para cubrir el faltante crónico de energía sin haber agotado los recursos alternativos y renovables que la naturaleza nos ofrece gratuitamente. La energía solar es la fuente madre de las otras formas de energía, la eólica, la hidráulica, la biomasa actual y la fósil (carbón, petróleo y gas). Como dije antes, el Uruguay fue pionero en la utilización de la energía hidráulica y en la actualidad parece un recurso ya topeado, nos queda la eólica y la quema de residuos de las industrias madereras, la celulósica y la del aserrado y laminado de madera que ya está funcionando moderadamente, lo mismo ocurre con el recurso eólico cuyo potencial está muy lejos de ser agotado y además de compleja adecuación a los requerimientos para ser interconectado a las redes de UTE, dadas por la variabilidad del viento.

Además de las distintas formas en que se manifiesta la energía tenemos la obligación de utilizarla directamente como energía térmica, que nos ahorraría gran parte del consumo de electricidad o de hidrocarburos, gas, gasoil o fueloil, y además con medios de muy sencilla construcción al alcance de la industria nacional sin tener que recurrir a importar aparatos costosos ni tecnologías sofisticadas. Esto parece ineludible e insensato no hacerlo.

El viento dada su volatilidad no se puede almacenar como el agua en represas para guardarlo cuando abunda para su utilización posterior lo que nos obliga a producir algo almacenable cuando hay viento y que no importe tanto su variabilidad y que se produzca en función de la disposición de viento; este producto, el más indicado, sería el hidrógeno como puente energético para obtención de electricidad aplicable a la motorización de toda clase de vehículos, como ya se está haciendo en otros países, y no es una propuesta trasnochada, solo hace falta la voluntad de encarar esa ruta en sustitución de los derivados del petróleo, ya que tenemos recursos humanos altamente capacitados para desarrollar esas tecnologías.

Los recursos más arriba mencionados son de muy fácil acceso sin la dependencia de nadie, menos aún del Club Nuclear.

LUIS E. ANSUAS C.I. 429.007-7

 

A Mario Benedetti: ¿Cómo te atreviste?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

¿Cómo te atreviste? Acaso no sabías que aún te necesitábamos, ¿no te acordaste que nos estabas representando a todos los orientales, y a los rioplatenses?

Sí, pensándolo bien, aunque no estamos de acuerdo en tu partida estuviste tres años extrañando a tu compañera de toda la vida.

Mario, te admiramos, te queremos.

Tu jopo del cuarenta, tu bigote, como un pequeño filtro de las palabras que asmáticas salían y como dardos se clavaban en el hígado de los carniceros.

Sabes Mario, me parece mentira que ya no voy a estirar mi mano cuando te encuentre y te dé un fuerte abrazo diciéndote: ¡Mario cómo te queremos, cómo te admiramos!

Sabes, te cuento, los asesinos, esos que vos sabés como mucho de nosotros lo sabemos te despreciaban, se jodieron, ahora te temen.

Desde aquellas lecturas del 26 de marzo, cuando descubrí Montevideanos y en Los Pocillos, comencé a saber que eras diferente y más aún cuando llegaron los Poemas de la Oficina. ¿Qué habrá sido de aquel hermano de la Garraspera?, ese hijo de puta, ¿lo habrás ajusticiado?, ¿te acordás de él?, yo no lo pude olvidar.

Me vi con mis 18 años y llegando ­tal cual me lo dijiste­ ahora a los 57.

Te recordaremos, tu carita de pícaro, de gurí bandido, ojitos juguetones, víctima del éxito.

Fuiste todo una caricatura de Quino, con su ternura, con su crueldad, torturador de los torturadores, cancerbero liberador de los encarcelados.

Mario, los hombres mueren una vez en la vida, pero otros se prolongan en sus obras y se hacen inmortales.

Mario, salió un pueblo a acompañarte, salió un pueblo a aplaudirte y a hacer silencio. Mario, qué calentura tienen los cerdos que están en la cárcel, y qué miedo al vernos sufrir por vos tienen los que aún están sueltos. Shhh… sabes, los Sanguinettis, los Batlles, los Lacalle, los Larrañaga, te hicieron el honor de no acompañarte, qué feliz estoy seguro que estarías si lo supieras.

¡Te quiero compañero!

FERNANDO

 

La privatización de la cultura

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Doy una opinión antes de que grandes empresas financien a la cultura, a cambio de no tener que pagar impuestos, y dicten las políticas culturales.

En Uruguay, actualmente, sin que eso haya ocurrido, las políticas culturales ya son las mismas que las grandes empresas impondrían. Y esto porque el actual gobierno no ha podido encontrar funcionarios que se opongan a los entretenimientos, las distracciones y demás formas de apartar a la gente de la cultura, (inclusive «simulando» arte, con la apariencia de arte). Política que conviene a las grandes empresas.

Recientemente tenemos el ejemplo de los premios nacionales de artes visuales (el penúltimo fue «mujer desnuda», 12 mil dólares, y era una mujer desnuda, una hora por día durante la exposición).

Sobre el premio último «La diaria» comenta: «El premio adquisición del MEC, consistente en 10 mil dólares, fue «El prócer» de Alberto Lastreto.

Se trata de una animación con fotografías manipuladas de paisajes y personajes cuya constante es una figura ecuestre que parece moverse de un cuadro a otro ocupando un pedestal, el fondo musical de una marcha militar completa la propuesta pobre y tan poco trabajada que solo la arbitrariedad pudo colocarla en un primer premio.

Cero idea, cero sorpresa, cero atractivo. Otros tres premios a cargo del CCE, El Instituto Goethe y la Compañía de Oriente, son otorgados a obras del mismo sesgo, obras cuya pobreza se ejemplifica perfectamente con el trabajo de Javier Abreu, que recibe el galardón del CCE: una pequeña casita de 5 x 2,5 x 3 centímetros realizada con un billete de un dólar». (La Diaria. 31/12/08).

Es trágico tratándose de un Premio Nacional, que además se otorga con fondos públicos. Más claramente a los premiados y al jurado les pagamos todos los uruguayos. Solo se explica porque estamos viviendo el coletazo de los años terribles del plan cóndor y de las décadas posteriores de la inhumanidad brutal del neoliberalismo. Y de la persistencia de funcionarios «atornillados» en lo organismos culturales del Estado.

Neoliberales posmodernos (Peluffo, Achugar, Haber, Vignolo, Bentacur, Aguerre, Cozzi, Sagradini) aferrados con uñas y dientes a sus cargos. Hay signos que prevén el perdón de impuestos a las grandes empresas, porque hay coincidencias en los rumbos para la cultura.

En Brasil, Francisco Marshall, profesor de arte de la Ufrgs, dice: «La cuestión central es el papel protagónico de los sectores de marketing de las grandes empresas que financian la cultura».

FREDDY SORRIBAS

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