Plan desde la educación para dejar el cigarrillo
Si cuenta desde ahora 6,5 segundos, seguramente morirá una persona en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que cada 6,5 segundos se muere un ser humano en nuestro planeta. «Es una pandemia», calificó la ministra de Salud María Julia Muñoz refiriéndose al tabaquismo.
En nuestro país, desde el año pasado surgió una nueva propuesta y que fue presentada ayer en el Congreso Internacional de Educación que se realiza en Uruguay. El licenciado en enfermería , especialista en farmacodependencias y docente Gabriel Chalá Rodríguez presentó ayer un nuevo modelo que intenta educar a las personas para que dejen de fumar, antes de que vayan a un psicoterapeuta. Este modelo es similar al que desde hace más de treinta años se realiza con éxito en Argentina y Brasil y donde se busca que las personas se encuentren a ellas mismas, conozcan su cuerpo e interactúen con él, para después dejar de fumar con el apoyo de un acompañante terapéutico.
Actualmente, en la carrera de Acompañante Terapéutico de la Facultad de Enfermería de la Universidad Católica se desarrolla la capacitación para revertir el uso del cigarro. Chalá Rodríguez explicó que se intenta «buscar desde la propia persona o que deje el cigarrillo o que se reduzca la cantidad del consumo para mejorar su calidad de vida».
Diagnóstico participativo
El especialista afirmó que se intenta «lograr un diagnóstico participativo con la persona y desde el acompañante terapéutico para que de esta forma se vaya planificando el accionar». A su vez «el dejar de fumar es un proceso de duelo» y «significa el divorcio de un amigo». En tal sentido «se intenta sensibilizar y hacer que la persona vaya tomando conciencia de su autocuidado teniendo como herramienta la atención primaria en salud» y «utilizando su cuerpo por medio de ejercicios» que permitan «un nuevo conocimiento de sus aptitudes físicas». Para Chalá Rodríguez «se presenta esto como una iniciativa educativa y no como un sistema terapéutico, pues «muchas personas no encaran el asunto o porque no quieren o porque temen, y lo ideal es que la persona descubre que el abordaje se realiza desde un psicólogo, por lo que hacemos el proceso inverso, primero educando y después aconsejando la terapia».
La educación
El gobierno decretará un nuevo aumento de los precios de los cigarros, mantendrá la prohibición de fumar en lugares públicos cerrados, e incrementará la propaganda de alto impacto contra el cigarrillo. Pero ¿qué puede hacer la educación en este sentido? En la educación pública las adicciones, y en particular el tabaquismo, no es un tema tabú y se incluye en los programas educativos de prevención y control.
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