Prueban demoras en tratamiento de bebé fallecido por bacteria resistente
El nacimiento natural de Maximiliano Falero, el 2 de abril, se demoró más de la cuenta. Esto obligó a una cesárea de urgencia que se practicó dos horas más tarde de haber sido solicitada. El bebé vio la luz afectado por una hipoxia, sufrimiento fetal que hacía prever posibles secuelas. Por el momento, eso era lo peor.
Pero ya en las primeras horas de vida daba señas de dolor, lo que llevó al pediatra actuante a practicarle una serie de estudios y a dejarlo internado, mientras se manejaba la hipótesis de que padecía una infección urinaria.
El 6 de abril le extrajeron sangre para un hemocultivo, que no arrojó resultados positivos en las primeras 72 horas, pero «a los 5 días desarrolla staph aureus meticilino resist», tal como lo señala el documento emitido por el laboratorio de la cooperativa médica floridense Comef. El análisis, según señalan los familiares, estaba en conocimiento del pediatra de cabecera al menos desde el día 12 de ese mes.
Actuando a ciegas
El resultado del hemocultivo, sin embargo, lo conocieron recién el 18 de abril, luego de que su madre llevara a Maximiliano al centro de salud para que lo atendieran en al menos 4 oportunidades (días antes le habían dado de alta), una por control y las otras tres en emergencia, porque era evidente que tenía dolores.
El 17 de abril, una pediatra que lo atendió en la emergencia de Comef le indicó gotas para el dolor abdominal, pero, un día más tarde, Maximiliano volvió y la pediatra comprobó que el síntoma «no cedió». Señaló también en la hoja de historia y evolución clínica que se notaban síntomas de empeoramiento.
Ese mismo día, a solicitud de los padres, la pediatra de la emergencia llamó telefónicamente al pediatra de cabecera, pero éste aseguran los familiares del niño se negó a ir a atenderlo. La decisión de la galena que estaba en la emergencia fue dejarlo en observación y actuar con un antibiótico en base a cefradina.
Más tarde, estando el niño internado, el pediatra de cabecera se comunicó para informar que el hemocultivo había arrojado como resultado la presencia de la bacteria resistente a la meticilina, pero con un detalle que causó la ira de los familiares: eso se sabía desde el 11 de abril, es decir una semana antes. Desde la dirección técnica de la cooperativa le informaron ese día que la comunicación del resultado del hemocultivo al especialista se había producido «en tiempo y forma».
Las peores noticias
Al día siguiente, el 19 de abril, Maximiliano fue trasladado al CTI del sanatorio Americano, donde los pediatras fueron preparando a los familiares para las peores noticias, primero por las secuelas que dejaría la bacteria que ya había afectado el corazón, el cerebro y también parte de la estructura ósea, y más tarde haciendo saber que lo más dificultoso sería salvar la vida del niño, pues el estafilococo había ganado demasiado terreno. La peor de las noticias se la dieron el 30 de abril, cuando les comunicaron su muerte.
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